Justo en el instante de comenzar esta reflexión quedan 10 días para el 10-N. Precisamente comienza la campaña la noche en la que se conmemora el día de los difuntos, de los muertos, ante lo que surge un interrogante: ¿serán esos muertos las derechas o las izquierdas, o quizás ambas?

Si hacemos caso al oráculo de Tezanos, antes llamado CIS, la respuesta estaría clara, las primeras y además por goleada, pero me temo que de nuevo este señor vuelve a barrer para casa sin ser consciente de que esa bravuconada les puede salir fatal.

No es la confianza precisamente lo que necesita una izquierda entre cabreada y decepcionada, sino todo lo contrario. Un CIS con la amenaza de que la derecha extrema y la extrema derecha pudieran llegar al poder podría haber sido mucho más eficaz que este.

Es curiosa la mala puntería que está demostrando Pedro Sánchez a la hora de colocar a sus gurús. Entre Iván Redondo y éste le van a mandar a la oposición a poco que sigan metiendo la pata.

Porque el resto de las encuestas y la percepción social, indica que en el mejor de los casos se va a repetir el resultado anterior, al menos en lo referido a la suma entre bloques.

¿Para eso nos han metido en este nuevo lío? ¿Para que nuevamente haya casi un empate técnico y además que el independentismo (ahora mucho más cabreado) siga siendo imprescindible, excepto para un pacto izquierda-derecha anti natura?

Con un agravante al menos para las opciones del PSOE, que esta vez se elimina la opción de sumar con un Cs en decadencia absoluta.

¿Para qué unas elecciones que servirán apenas para fortalecer a PP y VOX y debilitar a Cs?

¿Qué opciones quedan si aciertan, no ya la previsión del CIS, sino las del resto? Una, que precisamente es la favorita de los poderes fácticos, desde los grandes bancos, al IBEX 35, la gran patronal y Bruselas; que PSOE y PP se pongan de acuerdo de alguna manera, o bien con la abstención de los segundos, o incluso con una “Grosse koalition” al estilo alemán.

Reconozco que me tiembla la mano a la hora de escribir sobre esta opción, pero con un PSOE con 120/125 diputados y un PP en torno a 100 la presión para que sea así va a resultar brutal.

En el caso de que se opte por esa solución, lo normal es que el PP no quiera abrasarse dentro del gobierno con la que se nos viene encima, conflicto catalán, sentencia de los EREs, Brexit y sobre todo la crisis económica.

Preferirá un apoyo externo tibio dejando al PSOE cocerse en el caldo de todos esos conflictos y que la legislatura sea corta, menos de un año, y en las siguientes elecciones arrasar con un electorado socialista indignado debido a esa traición.

Conclusión: la izquierda al propiciar con su desencuentro esta nueva cita electoral podría encontrarse con el paraíso, si se cumplen los vaticinios de Tezanos en los que les da mayoría absoluta, eso sí han sido capaces de aprender del pasado reciente, o el abismo de hacerlo el resto de las previsiones y el pálpito social que indica justo lo contrario.

Pase lo que pase a 10 días del momento de la verdad convendría indicarles a las izquierdas, especialmente PSOE y UP, que o espabilan de manera definitiva o se condenan y con ellos a once millones de progresistas, a un tránsito cruel por el desierto de duración imprevisible.

¿Paraíso o abismo? ¿Triunfo o debacle? ¿Futuro o pasado? ¿Risas o llanto? El domingo 10 a la noche el futuro de este país, el futuro de la izquierda quedará más clarificado.

Veremos……….

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