Cuando, como es nuestro caso, tenemos la obligación de analizar los sucesos políticos y sociales diariamente, nos encontramos en multitud de días bien con la marabunta informativa (como fue el caso de ayer), bien con el más absoluto vacío. En el primer caso, en muchas ocasiones no merece la pena seguir el juego de los demás pues se produce una distorsión comunicativa que impide que la idea que se quiere transmitir llegue con claridad. En el segundo caso, queda recurrir a alguna historia que puede ejemplificar el debate que se tiene en ese momento, comentar alguna anécdota (donde Díaz Ayuso y Rivera suelen tener protagonismo por su verborrea) o puede investigar entre lo que escriben los demás para ver si existe algún nexo común que permita conocer las estrategias del establishment. Habría un tercer caso que es contar lo que hacen los neofascistas de Vox, pero como dicen mucho y hacen poco no hay que seguir su juego verbal o la bronca del día y sí confrontarlos con las cuestiones materiales.

En el caso que hoy nos ocupa, tratamos una media anécdota, una media estrategia. El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, viene publicando en sus redes sociales su firme compromiso con la Constitución Española, acompañando a los artículos de la misma sus pensamientos derivados del artículo citado. De esta forma se puede conocer la ideología que posee el presidente manchego y a la vez pensar que está lanzando diversas puyitas, diversas indirectas a alguien. En todos esos mensajes lo que queda claro es que García-Page es muy mucho español, más que nadie del partido que sea, y que otros tendrán que superarle en españolidad. Una muestra de nacionalismo españolista donde se comprueba que, más allá de lo estratégico para mantener el gobierno de su Comunidad, ese nacionalismo es real en él. Y como todo buen nacionalista no admite que alguien cuestiones la identidad que deben tener todos los que viven dentro del territorio llamado España. Un nacionalismo burgués (desde Ernest Gellner y Eric Hobsbawn sabemos que el nacionalismo como ideología proviene de la burguesía), afrancesado (el Estado y la Nación son lo mismo) y lleno de todo el folklorismo posible (ha señalado que la televisión autonómica tendrá un canal exclusivo para el mundo de los toros, ya se verá el porqué). Un nacionalismo que no concuerda con el pensamiento socialista, desde luego, pero que sí tiene conexión con el del otras baronías regionales (paradójicamente Susana Díaz defiende Andalucía como nación histórica). Liberalismo social que no tiene en cuenta lo que dijo en su momento John Stuart Mill al afirmar que para un país lo mejor es tener varias naciones en su interior porque les dota de una riqueza social (Consideraciones sobre el Gobierno representativo).

Este afecto nacionalista ha llevado a la caverna mediática a utilizar esos mensajes como una clara muestra de desacuerdo con Pedro Sánchez y con la cúpula del PSOE. Es más, han hecho acopio de toda la imaginación de la que son capaces en la caverna mediática (que al no ver la verdad de la luz y vivir en la penumbra imaginan de todo, de todo lo que perjudique a la izquierda evidentemente) para crear una Teoría de la Conspiración, la cual tiene sus puntos de anclaje en los medios más cavernarios, si cabe, de la prensa: El Mundo, OkDiario y ABC. Según esa teoría conspiranoica, García-Page estaría mandando estos mensajes para marcar su posición respecto al secretario general del PSOE y pasar a la acción “cuando la metástasis haya hecho presa”. O lo que es lo mismo, se está posicionando para suceder a Sánchez en cuanto caiga por la acción de Gobierno o las urnas. Todo ello bajo el título “Débiles operaciones (aún) para cargarse a Sánchez” u otras disquisiciones de los habituales. Como toda teoría inventada, aunque el presidente de Castilla-La Mancha pueda pensar que llegado el momento él será designado, tiene errores por no analizar la coyuntura o las contradicciones de la misma.

¿Alguien puede decir a día de hoy que la coyuntura interna del PSOE dentro de un tiempo permitirá García-Page ser elegido? Salvo alguna quiromántica posiblemente nadie puede predecir el sentimiento y lo que pensará la militancia llegado el momento. A día de hoy, el presidente manchego no tendría el voto asegurado de la militancia socialista pues le observan como un agente no sólo de la clase dominante sino de las derechas españolas. Las críticas realizadas con la bandera de España puesta al cuello han llegado a exasperar a la militancia por ser dirigidas contra quien ella ha elegido con mayoría absoluta. La bronca que acabó con el infausto “1 de octubre socialista” tampoco es que le dote de una imagen de socialista responsable ante la militancia. Igual puede tener esperanzas, lo que nadie le ha dicho es que igual son ensoñaciones y que las baronías podrán presionar pero el voto es secreto y no se sabe qué candidata o candidato le confrontaría. En la caverna, por su parte, olvidan que en el PSOE hay cierta democracia y que elige la militancia, esa misma a la que no pueden controlar por muchas teorías maliciosas inventen. A poco que haya una candidata o candidato que aparente ser de izquierdas García-Page no saca ni un 20%.

Todo esto, al final, no son más que disquisiciones y paranoias de la caverna mediática que está malmetiendo contra Sánchez utilizando al único barón socialdemócrata que entienden es más fuerte por haber conseguido la mayoría absoluta en su región (gracias a una treta de Dolores Cospedal que rebajó el número de diputados para asegurarse ganar siempre y que se ha vuelto contra el PP). Aunque haya dicho boutades como querer que Inés Arrimadas fuese fichada por el PSOE, lo que muestra su nacionalismo y su conservadurismo social, García-Page no está sacando los comentarios a la Constitución para atacar a Sánchez, ni está participando de ninguna conspiración, los conjurados son los de la caverna como hemos contado. Bien al contrario las puyitas están dirigidas al presidente del PP castellano-manchego, que siendo incapaz de proponer algo contra el gobierno del PSOE sólo se le ocurre catalogar a García-Page de anticonstitucional. Francisco Núñez, alías el “hay que privatizar la Sanidad”, es un político que se palpa y logra no tocarse y con unas propuestas que ni un niño en segundo de Primaria haría. Dentro de su ineptitud demostrada como político, debe recurrir a triquiñuelas infantiles que, para su desgracia, no calan en la población castellano-manchega. De hecho la mayoría de las personas no saben ni quién es.

Los pobres analistas de la caverna mediática, sufragados por la clase dominante no se olviden, enfermos de odio a que en España pueda haber un Gobierno de Coalición de las izquierdas, no saben dónde buscar para confrontar a Sánchez. En algunas ocasiones García-Page les ha permitido utilizarle contra su secretario general, pero en esta ocasión es una cuestión de régimen interno de la Junta. Una pelea entre políticos regionales que nada tiene que ver con conspiraciones o con disgustos que alienten un asalto de Ferraz por parte de las baronías. Para darse esto último necesitarían cuando menos un ejército pero ninguno lo tiene, salvo algunos mercenarios, ni está en su ánimo hacer lo de la otra vez. Si García-Page quiere ser secretario general del PSOE tendrá la posibilidad, como el resto de la militancia, cuando toque. Y cuando toque veremos si tiene ganas o apoyos. Más allá de eso no hay nada y sí peleas de barrio que no interesan más que a los contendientes. O ¿piensan que García-Page iba a permitir que le dijesen en “su casa” que es menos español y menos constitucionalista que nadie?

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