Ignacio Aguado es la mayor plasmación como político de lo que ha dado en llamarse cuñadismo ideológico, esa weltanschauung naranja que le hace apuntarse todos los tantos y ponerse en la cabeza de todas las críticas aunque se esté apoyando al Gobierno de turno. En su momento el gran periodista Nino Olmeda tuvo a bien pedirle explicaciones por su apoyo a Cristina Cifuentes dado que vertía críticas sobre ella día sí y día también. No hubo respuesta como es comprensible. De hecho Ciudadanos en la Asamblea de Madrid ha votado en más ocasiones con la oposición que con el Gobierno al que sostenía. Ahora Aguado vuelve a hacerse el valiente respecto a las propuestas de Vox para que haya una negociación a tres bandas.

El dirigente naranja se ha venido arriba ante las peticiones de la extrema derecha y durante el día de ayer ha dicho una cosa y la contraria en menos de dos horas. Respecto a la propuesta de la extrema derecha, Aguado ha recordado que ellos no apoyan ni a populistas, ni a partidos que quieren hacer retroceder la sociedad a los años 50. Le acaban de premiar el colectivo trans y no puede apoyarse “directamente” en quienes niegan el pan y la sal a este colectivo. No sería bonito. Tampoco puede permitir que quienes están contra los vientres de alquiler (PSOE, Vox, parte de Podemos y parte del PP) le quiten su minuto de oro. Por tanto, sin rubor alguno ha expresado que ellos, en  Ciudadanos, sólo van a pactar con el PP, partido con el que alcanzan un número suficiente para “un gobierno estable y que procure estabilidad que es lo que hace falta”. Así que Vox puede hacer lo que quiera y apoyar por la cara, o pactando con el PP lo que quiera, pero jamás con Ciudadanos. Si no se produce esa renuncia, nuevas elecciones.

Rocío Monasterio ha sido clara en sus declaraciones de ayer. Si no se sientan los tres partidos a negociar no hay pacto, ni gobierno de la derecha. Que no quieran que haya gobiernos de izquierdas no significa que les vayan a tomar por el tonto del sereno. No piensan en Vox permitir que Ciudadanos y el PP les ninguneen. Saben que Madrid, por tener las sedes de los más grandes grupos mediáticos, tiene una repercusión mayor que otros lugares. Han podido tragar en otras regiones o localidades pero en Madrid van a montar su altavoz mediático sí o sí. Han aprendido de lo que viene pasando en Andalucía y, de momento, ya tienen una vicepresidencia en la Mesa de la Asamblea gracias a la colaboración de PP y Ciudadanos. Porque, por mucho que Aguado intente vender la moto de que con sus votos no se hizo esa carambola, todo el mundo sabe que estaba en la jugada para cuadrar las cifras de votos y así sacarlo adelante. Ahora bien, ¿aguantará Aguado hasta el final o se sentará en la mesa con Vox, aunque no acuerden nada? Veremos hasta donde llega la valentía.

Por si lo anterior fuera poco, Aguado tampoco ha querido dejar abierta una puerta abierta a negociar con otras formaciones algún tipo de alternativa. Íñigo Errejón le ha propuesto a Ciudadanos un gobierno de mínimos y parece que Aguado está jugando con esa posibilidad. Se hace el valiente aunque es conocido que no hará a Ángel Gabilondo presidente así él mismo sea nombrado vicepresidente de la Comunidad. No es más que una forma de lanzar presión sobre el PP para que haga sus jueguitos con la extrema derecha y a él dejen seguir ejerciendo de cuñado que es lo que le gusta. Que sea Díaz Ayuso quien se “enfangue” con Vox pero con la línea roja de no darles cargos en el Gobierno regional para que él pueda ir por las televisiones haciendo ver que es puro, casto y sin mácula. Aunque realmente es el cómplice necesario de la entrada de la ultraderecha en las instituciones. Algo que, por mucho cuñadismo que empleen, toda la ciudadanía sabe.

¿Será valiente Aguado y propiciará nuevas elecciones en Madrid? No. Es todo mentira. La carrera política de Aguado y Ciudadanos muestra con claridad que han tensado la goma en muchas ocasiones pero al final han tragado con todo. Se negaron a la moción de censura contra Cifuentes y justo el día antes, cuando ya era probable la dimisión por las cremas, quisieron sumarse. Lo de los engaños en el Máster les daba un poco igual, tal vez porque mentir en el curriculum lo había hecho hasta su jefe de filas Albert Rivera. En Ciudadanos Madrid son muy de amagar y no dar. Pero a la hora de la verdad tragan con lo que les pongan encima de la mesa. Por ello aceptarán co-gobernar con Vox como hacen en Andalucía e, incluso, que les den viceconsejerías en el PP. Mientras, haciendo cuñadismo del bueno, nos intentará vender cualquier idea peregrina o mentira piadosa. Que si el radicalismo izquierdista de Gabilondo impide otra alternativa, que si el errejonismo lee mucho, que si Podemos es el mal, que si los impuestos, que si el progreso, pero con la extrema derecha del brazo.

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