En torno a cuatro décadas después de gestión política en Andalucía por Gobiernos encabezados por el PSOE, (en la última etapa dirigido por Susana Díaz y el apoyo de C’s), este sistema  “liberal capitalista”  demuestra que el modelo está agotado y que por tanto, es preciso, como en el resto del Estado, que se desarrolle una táctica de ruptura con las derechas que nos permita encaminarnos con firmeza hacia la necesidad de un giro a la izquierda, en defensa de la clase trabajadora y capas medias empobrecidas por la crisis capitalista y el freno que ha representado para la ciudadanía  el corsé de los recortes y austeridad aplicados por la nefasta política del anterior gobierno reaccionario del PP.

El control férreo que ejercen a escala europea y mundial un puñado de grandes grupos financieros y multinacionales, para mantener los beneficios y los privilegios de unos miles de archicapitalistas, se ha convertido en una pesadilla que le amarga la vida a millones de seres humanos en Andalucía y el resto del planeta que han venido sufriendo en el último decenio  una pérdida del nivel de vida que se hace insoportable.

Los conflictos bélicos, el paro, las enfermedades, el hambre y la miseria, junto a los desastres ecológicos, siguen aumentando año tras año. Vemos cómo desaparecen en todos los países, incluyendo la Rica Europa de los Mercaderes, las conquistas históricas alcanzadas por las luchas sociales que constaron años y sacrificios, instalándose en todas partes la precariedad en el trabajo, jornadas prolongadas sin remunerar y una enorme sensación de incertidumbre y malestar porque alguien nos está robando nuestro futuro.

El socialismo es la ideología natural de la clase trabajadora, pero incluso los avances que alcanzó la lucha por el socialismo están retrocediendo de forma alarmante, mostrando la socialdemocracia,  que es la corriente dominante en los Partidos Socialistas de Europa,  que están sucumbiendo por no hacerle frente con contundencia a los problemas sociales como ha ocurrido hace unos días en Baviera (Alemania) donde el Partido Socialdemócrata alemán (PSD) ha sido derrotado en las urnas,  pasando a la quinta posición, reduciendo su apoyo a la mitad, cuya causa podría atribuirse al Pacto de Coalición con la Unión Social Cristiana de Merkel (CDU) que se da también un fuerte batacazo perdiendo más de un 12% de votos.

La  lucha por el genuino socialismo ha dejado de ser una utopía para convertirse en una necesidad ante el robo, el saqueo, los abusos y la corrupción permanente del fruto del trabajo por parte de la burguesía y sus políticos mercenarios, que está representando un freno para el desarrollo de la economía. Tras un decenio de recesión, que ha creado un proceso peligroso de desigualdad, la economía podría entrar en declive de nuevo, si continúan aplicando las mismas recetas que nos han llevado al desastre.

Muchos trabajadores nos están exigiendo un relato que explique con el máximo rigor, cuales son los problemas que padecemos y las causas que lo producen, porque en realidad, lo de la salida de la crisis es una parte de la verdad, ya que son los ricos los que han venido obteniendo enormes beneficios mientras la clases menos favorecidas se han hundido en la miseria, como demuestran unos cuantos datos que reflejan la cruda realidad entre Ricos y Pobres.

Un comunicado de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social (8-6-18) dice: “Según se desprende de los datos de nuestro último informe, un 41,7% de la población, lo que equivale a tres millones y medio de personas, se hallan en riesgo de estar en situación de pobreza y/o exclusión, mientras que el 78,1% tiene dificultades para llegar a fin de mes”.  Lo que indica que Andalucía sigue padeciendo una vulnerabilidad crónica, pese a que el crecimiento del PIB ha sido un 3,7% en 2017, un 2,8% en 2016 y un 3% en 2015.

La Renta per Cápita que es el indicador que muestra la calidad de vida, en Andalucía fue de 18.470 €/año en 2017, frente a los 25.100 € de media per cápita a nivel Estatal.  El paro en Andalucía al inicio de la crisis, según la EPA de 2008 estaba en un 21,7 %. Nueve años después, según la EPA de 2017 el índice de paro está en el 24,4%, es decir, una década perdida con un 2,7 % de aumento global de los desempleados y un deterioro salarial muy grave. El número de Archimillonarios en España que declaran patrimonio de más de 30 millones se ha triplicado desde 2006 a 2016, pasando de 200 personas a 579. En Andalucía los 15 capitalistas  más ricos declaran un patrimonio neto de 6.910 millones €, una media de más de 460 millones cada uno.

Estos datos ponen de manifiesto por una parte, que la distribución de la riqueza en Andalucía, como en el resto del Estado se ha repartido de manera injusta y desigual. Y por otra que los ricos son más ricos y los pobres son más pobres y que la acción política del Gobierno de Andalucía no ha podido responder con satisfacción  a las necesidades de las clases más desfavorecidas, pues siguen empeñados en defender su gestión del “capitalismo”, en vez de explicar que es ese modelo “la causa de todos los males que padece la clase trabajadora”, como explicaba Pablo Iglesias Posse,  fundador del PSOE y la UGT.

El giro a la izquierda y una táctica unitaria tras las próximas elecciones es más necesario que nunca, porque la “la centralidad ideológica” del pacto con C’s en Andalucía ha demostrado que no ha ofrecido los frutos sociales que se prometían, pero sí frutos económicos positivos para los capitalistas que han visto aumentar sus patrimonios y beneficios mucho más que en el resto del Estado.

Es necesario acabar con el peligroso intento de acercamiento continuista a las políticas “liberales-conservadoras” pues los partidos apoyados por la clase dominante han  dado un giro a la derecha extrema, tanto por parte del PP y C’s como por el neofascista VOX que podrían preparar una alianza tipo CEDA en su momento.

El bipartidismo se ha roto y continúa el proceso de polarización entre las clases tanto en Andalucía como en el resto del Estado. Debido a la radicalización es probable que nadie consiga mayoría absoluta por lo que será necesario aplicar políticas de entendimiento entre bloques  para poder  formar gobierno. Se perfilan 2 grandes polos: Un “Bloque social” (Susana Díaz por el PSOE, Teresa Rodríguez por “Adelante Andalucía con Podemos, Izquierda Unida, Equo y otras fuerzas sociales y sindicales) que representarían al mundo del Trabajo. Un “bloque burgués” (Moreno Bonilla por el PP,  Juan Marín por C’s  y Vox, si éste consigue algún parlamentario) que representarían y defenderían al polo pro-capitalista.

El teórico “centro” se ha diluido y la fuerza política que intente reivindicarlo perderá votos e influencias. Si el PSOE revalida la mayoría simple, como señalan las encuestas, debería descartar el pacto contra/natura con las fuerzas de derechas, que han realizado un giro peligroso hacia posiciones extremas cercanas al neofranquismo de VOX.

Sería un error insistir en un pacto contra natura en esa línea, pues  podría representar el inicio de la descomposición del PSOE dañando la posibilidad de un Gobierno Central de izquierdas, encabezado por Pedro Sánchez y lastrar el intento de un futuro Gobierno fuerte en las próximas generales.

Por otra parte existe una cierta desconfianza de la militancia y los votantes de la clase trabajadora y clases medias que debemos intentar explicar,  pues recelan de la viabilidad de un  proyecto de gobierno encabezado por el PSOE en Andalucía, que discrepe con el del Gobierno Central, cuando éste que dirige  Pedro Sánchez, está intentando el giro a la izquierda de una cierta alianza con Izquierda Unida-Podemos, por lo que Susana Díaz debe aclarar en la campaña próxima si es partidaria de la posibilidad de construir un nuevo proyecto mediante un giro a la izquierda aquí en Andalucía, para conquistar una Mayoría Social en esta CCAA, o va a seguir coqueteando con C’s o PP, que han girado hacia la derecha extrema como se observa por sus afinidades programáticas y su radicalidad ultra.

La clase trabajadora y la juventud están entendiendo que no tenemos nada que ganar bajo este sistema injusto de capitalismo mafioso. Por ello, es preciso avanzar hacia la expropiación de los que han expropiado al pueblo, con una lucha firme contra la corrupción, buscando la posibilidad de una Banca Pública, además de un control impositivo a los monopolios y los grandes terratenientes ociosos para poder utilizar los colosales recursos de nuestra tierra para resolver el problema del paro y la miseria.

La planificación de la economía es posible y necesaria, pero sería reaccionario seguir utilizando el poder de la Junta de Andalucía solo para garantizar el máximo lucro privado de una minoría de parásitos, sino que debe realizarse para beneficio del conjunto de la sociedad como es el objetivo del socialismo.

Ese será el camino con el que estaríamos en condiciones de construir una nueva sociedad, profundamente democrática e igualitaria, así como genuinamente socialista, porque la socialdemocracia cautiva del socio/liberalismo y éste a las órdenes del capitalismo, ha fracasado en su proyecto de conseguir un reparto justo del fruto del trabajo y solo se salvará si da un paso firme en defensa del mundo del trabajo.

Por lo cual es preciso ese giro a la izquierda para continuar la lucha cotidiana por la supervivencia y el nivel de vida de las masas, que aumentarían drásticamente cuando los medios de producción estén bajo el control democrático de la clase trabajadora y capas medias, al servicio del bien común,  para que podamos participar conscientemente en las mejores decisiones políticas, económicas, sociales y culturales lo que exige una democracia participativa y el control social de los recursos al servicio de la abrumadora mayoría que son los pobres, la clase trabajadora y las capas medias empobrecidas por la crisis.

El socialismo marxista y democrático considera que en la actualidad, con la fuerza potencial que tiene la clase trabajadora, marchando hacia una  mejor organización y  unidad y poniéndonos todos a una, en un bloque a favor de la causa ética del socialismo, en una lucha radical contra la corrupción, para avanzar hacia un mundo mejor para todas y todos, un cambio de modelo de sociedad es posible y  más necesario que nunca.

Para ello necesitamos seguir construyendo un fuerte movimiento de las izquierdas,  masivo, audaz y democrático. Esa inmensa tarea nos exige a los trabajadores un mayor grado de participación activa en las urnas con el voto y en la calle en defensa de nuestros derechos, de forma masiva como clase trabajadora, con parados, estudiantes, pensionistas, movimiento feminista, así  como los demás movimientos sociales, que será la mejor forma de frenar al movimiento “neo-nazi-fascista” rampante en toda Europa y que también empieza a iniciarse en Andalucía, por lo que es urgente reconstruir nuestras fuerzas para derrotar a la reacción en las urnas y en las calles, participando activamente  en las próximas confrontaciones electorales que se avecinan.

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