Tal y como informamos en Diario16, el fichaje del banquero italiano Andrea Orcel por el Santander para ocupar el puesto de CEO levantó muchas especulaciones. En la sede de Boadilla del Monte, los directivos especulaban que el nombramiento de un número uno a nivel se debía a la fuerte presión de los grandes accionistas institucionales hartos del estilo de gestión de los Botín. La presidenta, por tanto, habría aceptado el nombramiento de Orcel, conservando la presidencia, pero preocupada ante los diferentes frentes abiertos, especialmente por la evolución del proceso de abandono del Reino Unido de la Unión Europea, del Brexit.

Sin embargo, el Santander daba un golpe de efecto fichando al “Leo Messi” de las finanzas, hecho que aumentó la sorpresa del mundo financiero cuando el pasado día 15 de enero, el banco presidido por Ana Patricia Botín anunció que renunciaba a la contratación de Orcel por el hecho de tener que pagar 50 millones de euros en concepto de pagos diferidos del banco suizo UBS. No es cierto que antes del anuncio público del fichaje del ejecutivo italiano el Santander no hubiese analizado y negociado minuciosamente las condiciones económicas y que, además, lo hubiese hecho con autorización de UBS. Nadie incorpora a un primer ejecutivo sin concretar sus condiciones económicas; no es posible anunciar un nombramiento de este nivel sin haberlo pactado con el Banco Central Europeo.

Ante una situación inexplicable e inédita en el mundo financiero, más propia de una película de Berlanga que de lo que se espera de un banco sistémico como el Santander, Andrea Orcel ha decidido adoptar medidas legales contra la entidad presidida por Ana Patricia Botín por incumplimiento de contrato, ya que, según ha podido saber Diario16, existe un documento contractual firmado por ambas partes, por lo que, la reclamación de Orcel tiene base para que cualquier bufete se haga cargo del caso. Sin embargo, el banquero italiano se está encontrando con una dificultad con la que no contaba: no encuentra un despacho de abogados de perfil alto que no tenga conflicto de intereses con el Santander, según confirma una información de The Financial Times.

El banquero italiano se ha encontrado con una realidad que, por ejemplo, se están encontrando los afectados del Banco Popular a la hora de contratar los servicios de bufetes que sorprenden porque aplican estrategias que jamás atacan al Santander por, precisamente, ser el banco uno de sus clientes.

Esta es la primera de las dificultades con las que se encontrará Orcel. Una vez que logre contratar a un despacho de perfil alto sin conflicto de intereses, el banquero italiano se tendrá que enfrentar al control que ejerce la entidad cántabra sobre los tribunales españoles.

El error cometido por el Santander al no continuar con el fichaje de Andrea Orcel, además del daño reputacional que ya le ha causado, la abrirá un nuevo frente judicial que podría desprestigiar aún más a un banco sistémico que habría tenido en sus filas a uno de los mejores banqueros del mundo pero que prefirió desprenderse de él para que la familia Botín siga manteniendo el control de la entidad, según confirman fuentes consultadas por Diario16.

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