El pasado sábado asistí en Bilbao a la presentación de la iniciativa Orain Presoak, en la que colaboro junto a 45 personas más relacionadas con la cultura, universidad, deporte, activismo social y política.

Allí estuve codo con codo con gentes con las que no hace tanto tiempo estaba confrontado situado en diferentes trincheras, mientas que ahora después de un proceso vertiginoso de desaparición de ETA ese día nos encontramos en una única.

Gentes diversas no sólo en su actividad también ideológicamente, nacionalistas    o como en mi caso no, demostrando que ya se pueden tener puntos en común más allá de nuestras diferencias.

Participo en mi condición de demócrata, gente de izquierdas, socialista y español, aunque debo reconocer que me siento además ciudadano del mundo. Alguna gente se preguntará parodiando la famosa canción de mis admirados Burning (por cierto fue una verdadera gozada coincidir con Eñaut Elorrieta líder de un grupo que me encanta como Ken Zazpi), ¿qué hace un chico como tú en un lugar como ese? Y ¿por qué?

Pues aunque genere incomprensión debido al sectarismo actual, contestaré que estaba donde mi conciencia, mi ética me indica debo hacerlo. Al igual que antes me confronte a sangre y fuego con quienes entendí practicaban o apoyaban la violencia de manera ilegítima, a veces en una cruel soledad con mi compañera concejala en el Ayuntamiento de Villava. Antes hacía falta ser valiente para defender mis ideas, actualmente lo es también, pero que no duden que así será.

Hoy ETA ya no existe y por lo tanto desaparecen quienes apoyaban sus métodos, no se puede apoyar a algo que no existe, por eso me puedo encontrar con quienes antes no podía hacerlo.

Porque siempre he entendido y ahora con más razón, que era profundamente injusto que los familiares, amigos de alguien que había sido condenado por esa actividad tuvieran un plus de castigo innecesario e ilegítimo, la dispersión.

Que tuvieran que desplazarse centenares de kilómetros para ver a sus seres queridos por muy delincuentes que hubieran sido. Al igual que resultaba y resulta injusto que no se les aplicaran las mismas normas carcelarias que al resto de presos, algunos con delitos igual de graves.

Que los enfermos en situación de gravedad extrema no pudieran, por un gesto mínimo de humanidad, pasar sus últimos días en su hogar, o que no se les aplicara la misma situación de grados penitenciarios que a los demás.

Por eso colaboro con Orain Presoak, porque me revuelve esa injusticia y por eso estuve en Bilbao en su presentación. Leí el manifiesto y lo encontré perfectamente en línea con mis ideas reconociendo que me encontré especialmente cómodo con la parte de texto que me tocó leer.

Creo que cualquiera que la lea, viva en Vergara, Altsasua, Leitza Sevilla o Madrid, podría hacerlo suyo. “Es tiempo de desatar nudos. AHORA Tiempo de convivencia. Tiempo de sanar entre todas y todos las grietas abiertas durante años en nuestra sociedad AHORA Tiempo de unirnos quienes hasta ahora no nos habíamos podido unir. Ahora”

A las gentes que miren con incomprensión mi participación les recomiendo lean el documento y se pregunten si en estos instantes, con ETA desarmada y desaparecida, estas reivindicaciones son justas o no y si entienden que lo son que se pongan a nuestro lado.

Al menos por mi parte no pido la impunidad, la excepcionalidad ni la amnistía. En mi caso, a diferencia de alguno de los firmantes estoy convencido de ello, no pido que no se cumpla el castigo por un delito cometido sino que sea de manera justa y equilibrada, alejada de la venganza.

Generosidad en vez de venganza, acuerdo en lugar de confrontación, diálogo y no incomunicación, síntesis, encuentro.

El sábado ese acto coincidió con un momento de esperanza, la toma de posesión como Presidente del Gobierno de España del socialista Pedro Sánchez. Es probable que las energías positivas que emanaron de la Plaza de la Convivencia de Bilbao le llegaran hasta la Zarzuela.

Que la ilusión que genera se traslade a estas justas reivindicaciones, estoy convencido de que va a ser así porque comienza un nuevo tiempo.

Por eso colaboro con Orain Pakea, por eso tuve el gesto de estar en Bilbao, sin miedo a críticas e incomprensiones, como demócrata de izquierdas, socialista, español, y por lo tanto con mi conciencia tranquila.

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