“Ciudadanos (Cs) confirma que la portavoz en Congreso del partido, Inés Arrimadas, ha sido invitada a participar en la 67 edición de la reunión del Club Bilderberg, que se desarrollará el 2 de junio en la localidad de Montreux (Suiza)” ha comunicado la formación naranja. Lo que no han dicho es el motivo por el cual Inés Arrimadas acude a besar los pies, que son muy vaticanistas en tan selecto club, a la clase dominante. Que le hayan invitado confirma los deseos del bloque en el poder de tener a la sustituta de Albert Rivera a mano y poder examinarla.

Dependiendo de lo que allí diga y haga saldrá Arrimadas bautizada como nuevo ariete de la clase dominante o como “esa chica que prometía mucho pero no da más de sí”. Y aunque suene machista así es como cierta clase suele tratar a hombres y mujeres. La jerezana acude a Bilderberg a pasar el examen ni más, ni menos. Por muchas teorías conspiranoicas que haya alrededor del Club, algunas ciertas, esa reunión no es más que un ágape donde quienes mandan y sus lacayos departen en un ambiente tranquilo y en el que se dan las instrucciones necesarias para luego se ejecuten en los distintos países. La confidencialidad que es de obligado cumplimiento facilita las cosas en ese sentido. No es que se decidan los destinos de ciertos países en la reunión en sí (que también), sino que se ofrece la agenda a seguir por aquellos que están al servicio de la clase dominante.

El año pasado Albert Rivera llevo a cabo una exposición sobre “el auge de los populismos en Europa”, algo sobre lo que habla mucho pero que sabemos que ni idea tiene y seguramente la escribiese Luis Garicano (que tampoco es que domine el tema), cuando se aspiraba a que adelantase al PP y acabase gobernando. Hoy, cuando sus expectativas de presidir el Gobierno son las mismas que tenía Rodolfo Llopis en los años 1960s, ya le están buscando recambio. Algo que nuestros lectores conocieron de primera mano en su momento y que sentó bastante mal en las filas naranjas. Se han cansado del chaval, justo ahora que usa un cochazo pagado por los impuestos de los españoles y se ha traslado a la selectísima La Finca y que veremos si puede seguir manteniendo.

Arrimadas, si pasa el examen, que por mucho que sonría no basta, será quien sustituya a Rivera por deseo y mandato de quienes pueden desear y mandar sin que nadie les ponga cortapisas. Imaginen cómo deben andar de preocupados en el Club Bilderberg para tener que recurrir a Arrimadas, la diputada-Pop y supermegaantiindependentistas. Claro que si miran a las perlas que tiene la derecha hoy en día con el sinsorgo y mitomaníaco de Pablo Casado, la incalificable Isabel Díaz Ayuso, el neotoledano Juan Carlos Girauta (raro que no le haya dado una lipotimia con la mayoría de García-Page), por no hablar de otras personas más patéticas del neofascismo, igual Arrimadas es la más potable. Siempre les quedaría Íñigo Errejón, que por aquello de ser transversal no desestimaría las demandas del famoso Club. Sí, también ese en quien piensan, pero no le dejan todavía.

Lo advertimos desde estas páginas hace tiempo, cuando se reían de nuestras publicaciones, pero queda confirmado que ni Rivera, ni Casado tienen futuro a ojos de los poderosos de verdad. Los que mandan y cambian el rumbo de los países sin pasar por elecciones, sino simplemente por los propios deseos de seguir siendo los más ricos sin importar cómo y las consecuencias de todo ello. Y allí estará Arrimadas. Cualquiera le aguanta a la vuelta.

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