Un nuevo caso de terrorismo machista ha asolado nuestro país. Esta vez ha sido en la localidad de Arcos de La Frontera. Un bebé de apenas ocho meses ha sido presuntamente asesinado por su padre.

La Guardia Civil acudió a la vivienda en la que vivía la pareja tras recibir un aviso de posible violencia machista. Cuando los agentes entraron en el domicilio se encontraron con el bebé muerto. El padre ha sido detenido como principal sospechoso del infanticidio.

Por otra parte, la mujer había recibido una fuerte paliza por lo que ha sido trasladada a un centro hospitalario. Según fuentes consultadas, todo parece indicar que el bebé murió asfixiado.

El discurso y la reflexión son siempre las mismas, pero hay que repetirlo las veces que hagan falta porque no se está haciendo nada para remediar situaciones como esta. Los maltratadores utilizan a los hijos menores como rehenes para mantener sometida a la mujer, tanto durante el tiempo de maltrato continuado, como, si la mujer da el paso de la denuncia, después. Ya son demasiados casos en los que comprobamos cómo el maltratador asesina a sus propios hijos en el régimen de visitas al que tiene derecho porque la ley no deroga la patria potestad cuando hay un caso de violencia machista. Es el modo que tienen de vengarse de las mujeres que se atrevieron a plantarles cara o que no quisieron someterse a la voluntad del machista.

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