Foto: Agustín Millán

La puesta en libertad de La Manada es un maltrato claro a todo el pueblo español por parte de la Justicia y demuestra claramente que el tercer poder en España tiene aún una revolución pendiente para ajustarse a la realidad, no sólo de nuestro país, sino del mundo.

El pasado día 8 de marzo vimos cómo las calles se llenaban de mujeres reclamando igualdad. Cada día que pasa se demuestra más que el futuro es para la mujer junto a los hombres que aman la igualdad y luchan por ella.

Sin embargo, la decisión de liberar a La Manada es un atentado contra la libertad, la ética y la dignidad, además de un insulto a la víctima, de todo el pueblo español y sólo puede ser entendida como una provocación a una sociedad cada vez más igualitaria y respetuosa de los derechos humanos.

Además, es sangrante el hecho de que haya sido una mujer, la magistrada Raquel Fernandino, la que, junto con Ricardo González —del que no se esperaba otra decisión— haya votado a favor de que los miembros de La Manada salgan a la calle pagando una fianza de 6.000 euros. No es el primer ejemplo de una jueza que se pone en contra de las mujeres en la defensa de sus derechos y de su libertad. Existen juzgados de violencia de género dirigidos por mujeres que rechazan casi todas las órdenes de protección o de alejamiento que se le solicitan. La víctima de la violación múltiple sólo ha sido respetada por José Francisco Cobo, presidente del tribunal, quien ha abogado por la ampliación de la prisión provisional.

La decisión la ha tomado el mismo tribunal que afirmó en la sentencia que no hubo intimidación en el hecho de que cinco hombres metieran en un portal a una joven es el que ahora les ha concedido la libertad. Es indignante que no se haya considerado la existencia de riesgo de reiteración delictiva cuando las personas condenadas por violación no reconocen que lo que hicieron fue una violación, sobre todo cuando alguno de ellos era reincidente —agresión sexual a una chica en Pozoblanco—.

Se demuestra que la Justicia española no está formada en la perspectiva de género. Por ello se entiende que haya tal desconocimiento de la violencia sexual. El hecho de que ésta no se considere violencia machista implica que las víctimas están desprotegidas ante casos como el de La Manada.

La Justicia española necesita más recursos, eso es obvio, pero también necesita sensibilización sobre las políticas de género y de protección a la mujer. Esto es fundamental, como lo es que en casos en los que haya un atentado contra una mujer por el hecho de ser mujer no puede ser juzgado por jueces o juezas con historial de defensa de los preceptos del machismo sistémico.

España demostró que está cambiando el día 8 de marzo y el día 26 de abril cuando salió la vergonzosa sentencia de La Manada. El pueblo salió a la calle para reclamar justicia a la Justicia. Por esta razón, que un juez y una jueza hayan votado en favor de que La Manada recupere la libertad es un verdadero maltrato a las mujeres y al pueblo español.

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