En la década de los 70 proliferaron multitud de películas que pertenecen al denominado género de catástrofes: Aeropuerto, El coloso en llamas, Terremoto… Todas estas películas narran la historia de un grupo de personajes muy diferentes entre sí que experimentan una catástrofe juntos; puede ser un incendio, un terremoto o un barco que se hunde. Este golpe del destino enseña a los personajes que son más fuertes de lo que piensan, crea una estrecha relación entre desconocidos, y sobre todo les ayuda a superar conflictos personales que tenían antes del terrible acontecimiento. Estos films cuentan con repartos corales llenos de estrellas y con elevados presupuestos en efectos especiales. Aunque ahora estos FX nos parezcan ridículos, en su día los grandes estudios invirtieron millones de dólares en destrozar la ciudad de Los Ángeles o incendiar un rascacielos. Yo crecí viendo esas películas en la televisión y me considero un fanático de este subgénero cinematográfico. Probablemente me hice adicto a la serie de televisión Lost (Perdidos) porque era una versión 2.0 de estos films de los años 70. Mi película favorita sin ninguna duda es La aventura del Poseidón, la secuencia de Shelley Winters buceando para salvar a sus compañeros es uno de mis más queridos recuerdos cinematográficos.

Desde este Miércoles se puede ver en nuestras carteleras la película Train to Busan. Este film coreano dirigido por Sang-ho Yeon ha sido un éxito arrollador de taquilla en Asia y fue proyectado en el Festival de Cannes y en Sitges. En el festival español ganó los premios al mejor director y los mejores efectos especiales. ¿De qué va Train to Busan? La película cuenta la historia de supervivencia de los viajeros de un tren en el que estalla un ataque zombie. Sé que así narrada la sinopsis puede sonar muy absurda, y que lo que el espectador puede esperar es un bodrio comparable a Serpientes en el avión. Nada más lejos de la realidad, Train to Busan nos enseña que hay que quitarse los prejuicios.

Train to Busan no es El árbol de la vida, ni lo pretende, pero eso no impide que sea una buena película. Este film tiene el gran mérito de mezclar La aventura del Poseidón con zombies y hacer que todo eso funcione a la perfección. El guión habla de las relaciones familiares, el egoísmo, de valorar las cosas importantes y de lo desprotegidos que estamos por parte de los gobiernos. Train to Busan es buen cine de entretenimiento, del que te hace disfrutar como un niño en la butaca; sus dos horas de metraje parecen un viaje en AVE de 15 minutos. Yeon demuestra un dominio del lenguaje audiovisual, la dirección del film es acertada pues consigue entreteneros y emocionarnos a partes iguales. La película guarda en su interior un toque poético muy propio del cine coreano. Es cierto que Train to Busan no aporta muchas cosas nuevas en la evolución de sus tramas, pero posee secuencias memorables y un reparto coral mejor que el de cualquier película de Robert Altman; la niña protagonista te roba el corazón desde el primer fotograma en el que aparece. Compren sus billetes ya y suban a este tren, disfrutarán mucho del viaje.

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Licenciado en Comunicación Audiovisual, ha trabajado cómo analista de guiones y desde hace años trabaja en el departamento de dirección en cine, televisión y publicidad. Juan ha cosechado varios premios y un centenar de selecciones en festivales nacionales e internacionales con sus cortometrajes como director y guionista. Juan ahora trabaja cómo realizador de publicidad, en breve estrenará su primera obra de teatro titulada “El día que decidí olvidarte” y sigue esperando poder dar el salto al largometraje con un proyecto en el que lleva años trabajando.

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