Frente a los libros de blanqueamiento del partido ultraderechista Vox que han perpetrado desde la carcunda, ad majorem gloriam dei, Miguel Urbán acaba de publicar un libro de combate. Un libro escrito, con palabras sencillas, para que toda aquella persona que se considera de izquierdas tenga suficientes elementos para combatir a Vox (e incluso al PP como se verá) sin tener que jugar en su mismo terreno, sino fuera de su marco de combate. Porque, pese a lo que les cuenten en Antena 3, Telecinco, La Sexta y todos los periódicos de la derecha mediática (incluido El País no se olviden), Vox no ha venido a hacer de lo políticamente incorrecto su frente de batalla. Eso ya lo hacía muy bien Ciudadanos. Vox llega para llevar al sistema a su terreno, al de la batalla contra todo lo que sea lucha social, reconocimiento de los derechos (especialmente de las mujeres) y las conquistas sociales. En este sentido el libro de Sylone Editorial, con un concepto de libro de bolsillo y a un precio muy asequible, es un arma fundamental.

La presentación del libro La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española (desde el mismo titular ya se advierte de lo que hay dentro) se produjo ayer en La Libre (coqueta y muy buena librería con numerosos volúmenes que las personas de izquierdas deberían tener, si no todos algunos) en Leganés. Acompañaron al autor su compañera eurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop y la ex-concejala madrileña Rommy Arce. Antes de la explicación del propio autor, las dos mujeres (muy importante que fuesen mujeres frente en este combate contra la extrema derecha española y europea) expusieron al numeroso público asistente (apara un día de perros un éxito sin duda) sus impresiones no sólo del texto de Urbán, sino sus propias experiencias de lucha contra la ultraderecha. Rodríguez Palop quiso remarcar que el libro explica perfectamente las bases de Vox sobre un discurso trufado de xenofobia, aporofobia, impuestos agresivos (todo lo concentran en el IVA que pagan todas las personas por igual) y lo que ha catalogado como eurofobia selectiva. Concepto que remite a demostrar lo que realmente les importar de la Unión Europea como es conseguir dinero para sus formaciones y sus chiringuitos partidistas. Para eso, da igual el partido que se quiera mirar de esa ultraderecha europea, son los primeros en pasar el cazo.

Más importante, en términos de combate, ha sido la exposición de Rodríguez Palop sobre la importancia del feminismo como antídoto frente a la ultraderecha. En un momento en que la ultraderecha, utilizando el concepto de ideología de género, tiene en su punto de mira al feminismo, no sólo por su concepción patriarcal de las relaciones sociales y familiares, sino porque han visto el potencial transformador del movimiento de las mujeres. Una unidad de lucha por derechos fundamentales que quieren derribar a toda costa. De ahí sus intentos de acabar con todo el entramado de la sociedad civil que han construido solidariamente las mujeres (los ataques a la Casa de la Mujer en Fuenlabrada no son más que el reflejo de esa actitud). Porque, como ha dicho la eurodiputada, son las mujeres las que están en mejor disposición para combatir a la ultraderecha. O como dice el propio texto de Urbán, los ultraderechistas lo que pretenden es controlar “el cuerpo de las mujeres como campo de batalla política”, ante lo que Rodríguez Palop ha dicho, alto y claro, que nadie le puede decir a una mujer qué hacer con su cuerpo (ni para parir, ni para ser gestante explotada). “El auge de la derecha autoritaria tiene así una lectura en clave de masculinidad” (p. 134) como se ha comprobado en la actitud de machirulos que tienen la mayoría de candidatos de Vox.

Rommy Arce por su parte ha querido centrarse un tanto más en ciertas claves de esa penetración que está teniendo Vox y que, aunque aún no llega a copar los barrios de clase trabajadora, en ello están y podrán si la izquierda “no plantea alternativas”. Por ejemplo, el grupo de concejales en el Ayuntamiento de Madrid está haciendo todo lo posible para que les quiten la subvención a la poderosa Federación de Asociaciones de Vecinos, la cual hace un trabajo impagable por mejorar las condiciones de los distintos barrios. En la ultraderecha saben que esta articulación de la sociedad civil madrileña supone un freno a sus intenciones de captar a las masas trabajadoras y no dudan en quitarle los elementos materiales que puedan. De momento, advierte Arce, no han “ganado la calle” pero ya empiezan a dar muestras de querer hacerlo. Algo que también ha señalado Urbán en su intervención al destacar que la potencia de la izquierda en la sociedad civil, que está debilitándose, tiene la contraparte de la derecha, la cual también se organiza, evidentemente, con más dinero y por arriba, pero ahí están para presentar la batalla.

Conocer al enemigo para combatirlo.

Centrando la narración en el propio texto del volumen escrito por Urbán cabe destacar que permite a la lectora o lector comprender por qué y de dónde surge Vox. No es algo que haya aparecido porque sí, porque como en el resto de Europa existen partidos de ese calado en España debía haberlos y dejar de ser la excepcionalidad. Muy al contrario, la ultraderecha estaba presente en el PP desde sus inicios y en las diferentes estructuras y aparatos del Estado. Estaban latentes pero no presentes como muestra el recorrido histórico que muestra Urbán. No sólo era Falange o Fuerza Nueva o España 2000, o más recientemente la propuesta de Hogar Social (jonsistas), sino que en el propio Partido Popular se estaba cociendo el caldo propicio para que surgiera el monstruo. Durante un tiempo lo tuvo amaestrado o escondido, pero en cuanto ha habido la ruptura entre los neocons y el marianismo, las puertas a la aparición de la bestia se abrieron. Esto lo podrán leer en el libro, así como sus relaciones con ciertos grupos ultracatólicos, la jerarquía eclesiástica y fundaciones revisionistas.

Más importante que la intrahistoria de la ultraderecha es la plasmación de las verdaderas intenciones de Vox. Para muchas personas, que no tienen los datos necesarios y viven al albur del blanqueamiento que hacen los medios de comunicación, porque le interesa a la clase dominante que el monstruo ande suelto (cuestión distinta es si podrán encerrarlo como les pasó a los burgueses alemanes con Hitler), ver cómo fabrican sus mensajes, cómo la chulería que muestran está estudiada y cuáles son sus estrategias de combate, como las explica el eurodiputado, supone tener una herramienta contra la manipulación y, por ende, para combatir. Sin destripar el libro (Cómprenlo que es muy bueno), es interesante que se sepa que “la trasgresión de los políticamente correcto se construye sobre una dialéctica de la provocación que utiliza todo tipo de bulos y noticias falsas sin pudor alguno, porque todo vale en su particular concepción del free speech”. O lo que es lo mismo, apoyados en la Brunete mediática (Periodista Digital, Mediterráneo Digital, EsRadio, Libertad Digital…) y especialmente en el portal mayor de bulos Caso Aislado, los ultraderechistas van inoculando sus mensaje y controlando la agenda política que se refleja en la opinión pública. Y la mayoría de medios, como tontos, a tragar sin hacer un cordón democrático que sería deseable. Pero claro en España con medios que acuden a cubrir el “evento” de la posibilidad de que las masas acudieran a venerar al dictador fascista en su nueva ubicación qué se puede esperar (había más periodistas que fascistas).

Gracias al libro de Urbán podrán saber que “lo que busca el grueso de la extrema derecha es más azuzar la guerra entre pobres para contener el renacimiento, la extensión y la agudización de la lucha de clases” (p. 163). Frenar a la clase trabajadora en sus luchas frente a la austericidio, la precarización o la privatización de los servicios sociales esenciales. Pese a que utilizan un discurso de pequeño burgués, apoyo a la pequeña empresa, los autónomos y el obrerismo, en realidad, nos cuenta el autor, sus medidas reflejadas en su programa económico (“¿Por qué los medios de comunicación no hablan del programa de Vox?”, se preguntaba Urbán en la presentación del libro) sólo tienen la intención de favorecer a la fracción financiera de la clase dominante. Para ello envuelven todo de un nacionalismo y una plegaria religiosa como mecanismo de ocultación de sus verdaderas intenciones. Una conexión que les lleva a conectar con el franquismo y el revisionismo histórico de la ultraderecha intelectual. Como dice el eurodiputado “no es la simple reedición del fascismo, pero está relacionado con un regreso de los valores que el fascismo tuvo en cuenta”. ¿Cómo frenar a la ultraderecha visto que los partidos de la derecha no le hacen el cordón sanitario? En el libro encontrarán respuestas, pero por no desentrañarlo y dejarles con la curiosidad, sólo decir que habrá “que oponer el aliento cálido de las solidaridades y de los bienes comunes como única forma posible de enfrentarnos a las identidades oscuras como al aliento helado de la sociedad mercantil” (p. 166). Porque, no lo olviden, aunque lo económico es determinante en última instancia, se encuentra detrás de los monstruos que nos acechan.

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