Normal que sean tan amigos Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, parecen sacados de la misma probeta del PP. Arrogantes, incultos y dedicados a la mentira evidente. El trumpismo, que antes fue el reaganismo, en su máxima expresión en España. Como buenos mamadores de las ubres del aznarismo ambos se dedican a mentir sabiendo que los medios de la clase dominante no les dirán nada, aunque les dé vergüenza no hacerlo en muchos casos. Mentira tras mentira van construyendo un discurso que quieren inocular en las mentes de unas masas que ellos creen aborregadas y adocenadas, capaces de creerse todo. Lo malo para ellos, tal y como demuestran las encuestas, es que la mayoría de españoles, por suerte, sí que piensan y no son esas masas atrofiadas que tanto miedo le daban a José Ortega y Gasset.

En esta ocasión, por ya van unas cuantas, Díaz Ayuso ha recurrido por igual forma a la mentira consciente y a la incultura. Todo para intentar que pensemos que su máxima preocupación son los españoles y que la Justicia se haya entregada a las hordas comunistas. Algo que, noticia tras noticia, dato tras dato, evidencia tras evidencia, todo el mundo sabe que es falso. Cada vez que habla la candidata a la Comunidad de Madrid, el rosario de fake news cubre casi cada sílaba. Las mentiras son inversamente proporcionales al grado de madurez mental mínimo requerido, al menos por comparación con un pasado no tan lejano y como elemento normativo de una buena democracia, a una clase política que se diga representante de una sociedad avanzada. Nos dicen desde los púlpitos políticos que en España están las mejores generaciones de la Historia y, desde las plazas, debería responder la sociedad que no pasa lo mismo en los púlpitos políticos.

Ayer, tras ser presentada por Joaquín Leguina en el Club Siglo XXI, comenzó el espectáculo de la mentira en su esplendor. Casi nada de lo que dijo tenía visos de verdad. Comenzando por los agradecimientos que tuvo para el encargado de la introducción. De él ha dejado reflejado que “Se puede pensar diferente y coincidir en objetivo superiores a los partidistas. La convivencia se tiene que preservar por encima de las diferencias”. Toda la frase es una mentira en sí. Es evidente que Leguina piensa igual que Díaz Ayuso, es más ya sólo acude a actos del PP, por lo que suponer que Leguina, otrora en la derecha del PSOE, piensa distinto cuando ella misma refleja que en las cosas importantes no, es mentir para quedar bien. Y la siguiente frase de preservar la convivencia, insistimos como nos pasa con Casado, en España la gente no se está matando por las calles, no hay crímenes políticos, la convivencia no está en peligro. Es más, visto lo visto, ni los secesionistas son realmente un peligro aunque el PP y Ciudadanos los necesiten. Y los necesitan, como necesitan a carcas como Leguina, para justificar su discurso inane, sin valores y asentado en un nacionalismo tan apestoso y supremacista como el de los secesionistas. Carentes, por incapacidad, de un programa que mostrar a la ciudadanía, deben inventarse cosas que no pasan.

Si no nos creen, analicen los sinsentidos de la siguiente frase que ha regurgitado Díaz Ayuso: “En estas elecciones debemos pronunciarnos sobre la continuidad histórica de España. Los secesionistas junto a la ultraizquierda y la anuencia del socialismo, que se refiere a los golpistas como “gente con quien dialogar”, proponen la ruptura. Diálogo sí: dentro de la Constitución”. De repente España va a desaparecer de la Historia. ¿La continuidad histórica de España? ¿Qué mente enferma puede decir que va a desaparecer España? Salvo un escritor catalán de mediados del siglo XX, Alexander Deulofeu y sus matemáticas de la historia, de cual no sabrá nada como es comprensible la candidata del PP, nadie pone en cuestión la historicidad de España. De momento Trump no ha decidido invadirnos, de momento. Aun así, visto que apenas somos un Estado desde 1715 aproximadamente, tampoco es que la historicidad sea mucha. Y si Cataluña se desgajase, el resto seríamos España igualmente. Cuando se habla sin saber de qué se habla pasan estas cosas. Utilizar frases grandilocuentes para impresionar a un auditorio, pero mentirosas y vacías de valor cultural. Tampoco se ha enterado Díaz Ayuso que el PP, como ha reconocido Mariano Rajoy en el juicio al Procés, también dialogaba con los secesionistas, incluso utilizando un intermediario. ¿le habrá dado un infarto cuando lo haya escuchado?

El cretinismo político es enorme en Casado y Díaz Ayuso, pero llega a ser infecto cuando se utilizan desgracias ajenas para querer justificar algún argumento. La candidata amiga ha dicho en esa misma conferencia que “¡Cómo es posible que a Cifuentes se le pidan 3 años y medio, mientras que el Fiscal pide 3 por el asesinato de Julen!”. Hay que ser mala persona para comparar un crimen traumático con maniobras desde el poder para sacarse un título universitario sin dar ni golpe. Como hizo su amigo Casado, aunque el crimen haya prescrito, porque así lo ha reconocido la juez instructora. En el PP el uso de los muertos siempre es sacado cuando no hay argumentos, incluso alguna diputada lleva viviendo de los muertos toda su vida sin dar ni golpe. Lo peor es cuando no sólo se manipulan los sentimientos sino que es mentira la frase. A Cristina Cifuentes le pide la acusación esos 3 años y medio, no la fiscalía, lo primero. Pero es que a la asesina de Julen la Fiscalía le está pidiendo ¡¡¡la prisión permanente revisable!!! Esto es, la cadena perpetua de la política eufemística. Hay que ser mala persona para manipular así, además de una mentirosa compulsiva, como ya hemos explicado en otros artículos.

“Me considero hija de la Transición, aunque pertenezco a la generación siguiente a la más joven de las que protagonizaron aquel gran proyecto: a mi juicio, el mayor logro de los españoles en los últimos doscientos años” ha terminado diciendo Díaz Ayuso con nuevas contradicciones y mentiras. Hija de la Transición no puede ser por edad como reconoce, si acaso nieta y convertida desde no hace mucho, pues milita en el PP que nació del fuego fatuo del franquismo. Lo curioso es que dice que la Transición es el mayor logro de los últimos doscientos años. Que el pueblo se levantase en armas contra el invasor francés, construyese la nación española y actuase de partera de una de las primeras constituciones democráticas de Europa igual no es tan importante. Lo curioso es que lleva toda su vida viviendo de la Comunidad de Madrid y en la Comunidad de Madrid y el día 2 de mayo no sólo es un día festivo. Igual un poco más de respeto por la Historia cuando tan española se dice que es y tan nacionalista parece no vendría mal. Que si no es por el 2 de mayo hablaríamos francés y tendríamos a la dinastía Bonaparte. Claro que bien pensado igual nos hubiese ido mejor que con los Borbones y como ella es muy borbónica igual por eso lo dice. La Transición fue volver a donde la dictadura fascista había impedido, a una senda democrática. Algo que las gentes de derechas no llegan a comprender porque para ellos fue un alzamiento nacional para echar a las hordas de rojos, judíos y masones (aunque ahora todos los del PP son sionistas), no un golpe de Estado contra una democracia. Seguiremos esperando que aprendan algo de Historia y que no mientan tanto porque les acabamos pillando.

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