En la economía de “libre mercado” capitalista se aplica unas veces el modelo político de “democracia burguesa” y otras el de la “dictadura” de la clase dominante, que cuenta con el Estado a su servicio y que solo tolera lo que no entra en contradicción con sus intereses de clase.

Si entran en contradicción despreciando la democracia  suprimiendo derechos y aplicando la tendencia totalitaria que representa “el monopolio de la violencia”  reservada al Estado, que se mantiene latente en las cloacas del sistema, algo se habrá hecho mal.

Condeno rotundamente cualquier tipo de violencia, sea individual, grupal o estatal. Defiendo el diálogo político, el debate y el voto para resolver conflictos, pero a veces los Estados imponen la violencia introduciendo el discurso de la manipulación con el método “goëbbeliano” del engaño y la mentira mil veces repetida, hasta que la población la acepte como válida.

Vino ocurriendo algo parecido entre el Govern de Catalunya y el Estado español, desde el “cepillamiento del Estatut” y su “judicialización por Rajoy”, desembocando ahora en fuerte espiral de conflictividad donde millones de personas  toman las calles pacíficamente, con algunos rasgos minoritarios de una violencia extrema por parte y parte. Pero ¿Por qué no se ha utilizado la democracia y el Voto en vez de la violencia y las Botas?

No analizaré hoy “conflicto de los nacionalismos”, sino de algunas de sus causas como el “libre mercado capitalista”, que ha dejado de existir en esta fase superior del capitalismo que es el imperialismo dominado por las grandes multinacionales que funcionan en régimen de oligopolio.

El llamado “libre mercado” es un mecanismo adulterado e hipócrita que beneficia a los ricos y perjudica a los pobres de forma más pronunciada que en las primeras fases del capitalismo.

Tomemos esta hipótesis: Supongamos que en los países ricos estallara un nuevo colapso de la economía y empezaran a escasear productos de primera necesidad como la carne, la lecha o cualquier otro alimento básico para la supervivencia.

El precio subiría de tal forma que los pobres no tendrían suficiente capacidad de compra para alimentar dignamente a la infancia, mientras que los ricos tendrían dinero para alimentar a sus hijos e incluso para dar a sus perros y gatos algún que otro filete o tazón de leche migada. En ese caso los niños de los pobres vivirían mucho peor que un perro propiedad del rico.

¿Pero acaso eso no está ocurriendo ya? Levantemos la vista y hagamos la comparación entre países ricos y países pobres.  El relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU, Philips G. Alston se refiere así a EEUU en un informe: “”Su enorme riqueza y conocimiento contrastan de forma chocante con las condiciones en las que viven grandes cantidades de sus ciudadanos. Unos 40 millones viven en pobreza, 18,5 millones en pobreza extrema y 5,3 millones viven en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo””.

“Pobreza: “La ONU denuncia que hay 1.300 millones de pobres en el mundo y la mitad son niños”(…) “El 84,5 % de personas pobres viven en Asia del Sur y África subsahariana”(…) “Sudan del Sur y Níger tienen un índice de pobreza del 91,9 % y 90,5 % respectivamente”(…)

(Fuente:http://www.rtve.es/noticias/20190711/onu-denuncia-hay-1300-millones-pobres-mundo-mitad-son-ninos/1970360.shtml)

El llamado “libre mercado” está controlado por las grandes multinacionales que lo distorsiona a favor del capitalismo imperialista. Ejemplo: cuando ocurren colapsos económicos se rompe la poca  lógica que existe del “mercado libre” y aquellos que se autodenominan “liberales”  ponen los recursos del Estado a rescatar bancos con dineros de impuestos que paga el pueblo trabajador,  para que los ricos capitalistas  afiancen su tasa de beneficios.

Así engordan la Deuda Pública que afecta a toda la ciudadanía, cuando sabemos que la mayoría de los impuestos los soportamos la clase trabajadora y capas medias, mientras que las grandes empresas pagan relativamente muy poco y encima practican las estafas, saquean los presupuestos del Estado y atesoran sus recursos en Paraísos Fiscales.

Esas son las formas en que el “mercado libre”, (Los Estados están bajo el capitalismo al servicio de la burguesía), dicen querer solucionar los problemas, pero cualquier persona sensata y honesta, si reflexiona, podrá llegar a la conclusión que eso es una tremenda injusticia.

Igualmente ocurre entre países ricos/países pobres, haciendo a los ricos más ricos y empobreciendo a los menos desarrollados, esquilmándoles materias primas, dejando morir a la población, o invadiéndolos,  saqueándolos y hundiéndolos en la miseria.

Desde el punto de vista de la ética, cualquier persona que se considere honesta debe entender que las vidas de los niños pobres tendrían que ser más importantes que esos capitalistas mafiosos y belicosos, para que cualquier ser humano pudiese satisfacer sus necesidades vitales.

Así lo mandata la Declaración de los Derechos Humanos, violada sistemáticamente por los gobiernos que permiten que un niño se acueste sin comer, o no tenga una escuela donde formarse, u hogar donde vivir dignamente…etc., pero  seguimos viendo que los gatos, los perros, los animales de compañía de los ricos burgueses, prefieren gastarse su dinero en alimentar a sus mascotas sin pensar que existen niños hambrientos bajo una  pobreza severa.

Si reflexionamos sobre estos problemas, a renglón seguido debiéramos preguntarnos: ¿No hay forma humana de cambiar ese modelo “inhumano” con el que opera ese pretendido y falso “libre mercado”, cuando el capitalista exige y consigue “completa libertad de movimientos para sus capitales”, mientras restringe o prohíbe “la libre circulación de las personas”?. ¿De qué “libre mercado” hablan esos energúmenos de “liberales” cuando eso no se sostiene desde un punto de vista justo o del Derecho Internacional? ¿O no es más cierto que ese Derecho Internacional está viciado a favor de los ricos y en contra de los pobres?

Se gastan recursos inmensos en organismos que dicen defender a los pobres, como la FAO, UNICEF, ACNUR, PMA, OOPS, PNUAH, PNUMA, CÁRITAS, CRUZ ROJA, MEDIA LUNA ROJA, CRISTAL ROJO, que son organizaciones de protección humanitaria, junto a las tropecientas mil ONGs  (dependan o NO de la ONU y sus Gobiernos), cuyas costosas burocracias son incapaces de dar una respuesta válida al problema del hambre y la pobreza, bajo el escudo y la excusa del “libre mercado”.

“En España hay cerca de 12.2 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social”(…) “Casi 2,2 millones de personas padecen privación material severa” (…) “El informe coloca a España entre los países peor situados de la U.E.”(…). “Extremadura (44,6 % en riesgo de pobreza y exclusión y el País Vasco (12,10 %) superado por 32 puntos” representan los extremos…(Fuente: elpais.com 16-10-19)

La ideología socialista que plantea una democracia participativa para una planificación científica de los recursos productivos, defiende el programa de transición para construir una nueva sociedad, desarrollando un modelo económico alternativo al capitalismo para producir en base a cubrir las necesidades vitales de la población.

Por tanto, es legítima la lucha social pacífica de masas con el objetivo de que toda persona tenga sus derechos garantizados por su Estado respectivo, anteponiendo los intereses y derechos de las personas al lucro privado de unos cientos de multinacionales que están siendo un freno absoluto,  no solo para la alimentación, la vivienda, la sanidad, la educación y demás derechos tan cacareados y firmados por todos los gobiernos, (incumplidos sistemáticamente), sino que desde hace tiempo, han hecho caso omiso a las advertencias de los científicos y ambientalistas, cuando éstos,  año tras años,  han venido explicando que el Cambio Climático podría destruir la vida sobre el planeta a medio y largo plazo, si no se invierten los recursos necesarios para poder salvar la Tierra de la depredación de las multinacionales.

Las condiciones objetivas están maduras para un cambio profundo, dado el alto nivel de desarrollo tecnológico y científico. Con las redes sociales,  la robótica y las modernas tecnologías, se podrían cubrir y erradicar problemas como el hambre, la vivienda, repartir el trabajo, la cultura…  que son cuestiones ineludibles si queremos de verdad considerarnos “seres humanos”.

Para ello es preciso tener la voluntad y el espíritu  de lucha para batallar por una sociedad moderna, justa, democrática y solidaria, abandonando el inviable método venenoso capitalista de la competencia feroz, los “nacionalismos” y sus carreras bélicas fomentadas por los patronos que roban las plusvalías a los asalariados y luego se disputan las riquezas de unas naciones contra otras por medio de “guerras comerciales incruentas” o “sanguinarias guerras reales”. 

El modelo del llamado “mercado libre” está destruyendo a la clase trabajadora, la explota, la oprime,  la destroza y la desecha con guerras de rapiña entre las grandes potencias, con el único objetivo de enriquecer cada vez más a unas cuantas multinacionales capitalistas, llegándose a la situación de que el 1% de la humanidad controla ya el 99 % de las riquezas.

En la actualidad, el proceso de acumulación de riquezas en un polo (las multinacionales financieras) que lo único que producen en realidad es solo “desigualdad”, se enfrenta al otro polo (clase trabajadora y pobres) donde  millones de seres humanos se encuentran inmersos en pobreza extrema, producida por guerras y sus disputas económicas.

El llamado “libre mercado capitalista” se enfrenta a contradicciones imposibles de superar, como son las fronteras nacionales y la acumulación de la propiedad privada de las riquezas que producen crisis cíclicas cada vez más profundas y graves, estrangulando la producción. Los economistas avisan que se acerca otra recesión. Eso podría dislocar más a la sociedad recrudeciendo la lucha entre clases.

Es falso como pregonan los “liberales” que el “mercado” regula los precios armoniosamente. El precio global de los productos que lanzan al mercado los capitalistas (oferta  global) es superior a los recursos que tienen en sus manos los consumidores (demanda global), dado que esa oferta (como demostró Marx en su obra El Capital),   lleva acumulada las “plusvalías” que genera la mano de obra de los asalariados y que el patrón capitalista le sustrae a éstos permanentemente, siendo esa tesis una de las explicaciones científicas más evidentes que demuestran cómo y por qué se producen las crisis cíclicas del modelo capitalista.  

¿Cómo han intentado sortear ese último problema los capitalistas, durante toda la historia?

  1. Con más deudas, tanto individuales como Estatales.
  2. Con los conflictos bélicos de rapiña, asesinando al sobrante de mano de obra de forma drástica y sanguinaria.
  3. Alternando ambos métodos a la vez, pero con nulos resultados, si analizamos el modelo capitalista con amplitud de miras históricas, económica y socialmente.

Esos “liberales de pacotilla” defienden su modelo para confundir a las masas pero en cuento llega la crisis y se hunden los mercados,  entrando en pérdidas sus empresas y haciendo colapsar a la Banca, son los primeros que acuden a “Papa Estado” para que les subvencione y sanee sus cuentas para volver a empezar el ciclo de explotación, corrupción y opresión.

Es totalmente indecente ese comportamiento porque cuando obtienen enormes beneficios se los guardan,  pero cuando presentan pérdidas, quieren que la pague el contribuyente. Aplicando el caduco “libre mercado” a todos los sectores, el sistema capitalista se hundiría y ellos lo niegan, porque entienden que la alternativa será el Socialismo.

El sistema capitalista en su fase imperialista multinacional está completamente agotado, corrupto y caduco, no ofreciendo ninguna salida viable y pacífica.

Necesitamos un nuevo modelo económico para la aplicación científica de las fuerzas productivas, de forma armoniosa y humana,  a base de una democracia participativa y un programa auténticamente socialista, con lo cual sería viable garantizar a cada persona sus derechos básicos.

Eso requiere tomar el control democrático por la clase trabajadora de las palancas fundamentales de la economía mediante una potente banca pública.

Estoy convencido de que existen alternativas para que podamos utilizar toda la maravillosa creatividad y solidaridad de la que disponen los pueblos. Esa alternativa se llama Socialismo Ético y Democracia Participativa.

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