El que fuera presidente del Gobierno francés, Manuel Valls (actual concejal del Ayuntamiento de Barcelona), ha propinado una bofetada al diario El Mundo que dirige Francisco Rosell. En una información publicada donde situaban al dirigente liberal dentro de una agrupación de “constitucionalistas” con el fin de presentar una plataforma electoral de los mismos a las futuribles elecciones catalanas, Valls ha respondido en su cuenta de Twitter que era la primera noticia que tenía de esas conversaciones y reuniones para tal fin. Un guantazo público (no producto de la ironía), como pueden ver en el mensaje adjunto, que deja otra vez en muy mal lugar al diario de capital italiano y al director Rosell, el cual lleva una semana en la que no hay día en una información de su medio no sea centro de la polémica.

Valls demuestra cómo las fake news son el elemento habitual no sólo de la prensa puramente amarillista (como OkDiario o Periodista Digital) sino que están muy dentro de medios que se autocatalogan como serios. No todos los informadores e informadoras de El Mundo son así. No se dedican a inventarse noticias sino que hacen su trabajo de forma muy digna, pero entre el jefe de Opinión (Jorge Bustos quien afirmó que quería acabar con Pedro Sánchez a cualquier precio), Javier Negre (que se inventa las noticias como han demostrado los tribunales de justicia) y el director Rosell que, además de permitir columnistas que piden golpes de Estado o simplemente vociferan falacias, está llevando al periódico a vivir todos los días en el mundo de las “noticias mentira”. Una transformación por ganarse el apoyo, pecuniario, de la clase dominante española pero que señala a la cabecera que dirige como un panfleto con el cual, si es en papel, hasta los bocadillos de sardinas dudarían en sudar aceite para no mancharse.

Gracias a los rumores y las confidencias todos los periodistas y aquellas personas que escriben en periódicos como analistas ofrecen noticias con una alta plausibilidad. En este medio se ha publicado que en el PP hay gente que quiere acabar ya con Pablo Casado (proponiendo a personas del perfil de Feijóo o García Margallo) por haber perdido la moderación. Un rumor sustentado en ciertas evidencias y que ha tenido su verificación “empírica” con las palabras de José María Aznar pidiendo al presidente popular que se modere; con foto amplia y titulares destacados de Alberto Núñez Feijóo hablando de lo mismo; o a Juan Manuel Moreno Bonilla el domingo pasado afirmando que “los moderados ganaremos las elecciones” sin referirse a su propio presidente de partido. Casado podría decir que es mentira, como es lógico, pero todo lo que ha sucedido a continuación confirma que se había dado en el clavo.

En El Mundo y otros medios con muchísimos menos lectores, aunque mucho apoyo institucional (euros) de las presidencias del PP en diversas autonomías y ayuntamientos, lo que se conoce como Brunete mediática, se viene mintiendo de forma descarada, bien mediante la manipulación de los titulares para decir o señalar algo que no se corresponde ni con la realidad, ni con el desarrollo del artículo en sí (no es un titular de búsqueda de visitas que es algo más espectacular); bien con la invención directamente de noticias como la que ha dejado en evidencia Valls. O como hace OkDiario que directamente busca la cosa más extraña y excepcional que puede y lo convierte en general (poner a un vegano, por ejemplo, como modelo del gobierno socialcomunista). Una fórmula de la derecha mediática, que tiene su extensión en las televisivas y manipuladoras Ana Rosa Quintana y Susanna Griso (o el descontrol de La Sexta que dice todo y nada a la vez), para deslegitimar no sólo al Gobierno actual, sino a la propia política y crear el estado de ánimo suficiente para desmovilizar a las personas y aplicar ese Estado de excepción del que hablase Giorgio Agamben, que tiene apariencia democrática, elecciones pero es una dominación sumamente represiva.

Evidentemente los medios de comunicación tienen su propia ideología, aunque casi todos comparten la ideología dominante, y ofrecen artículos marcados por ese posicionamiento ideológico que sólo es total respecto a la conservación del capitalismo y el poder de la clase dominante. De ahí que ustedes puedan pensar que El País es liberal; que El Diario es socialdemócrata; que Público es de Podemos; que ABC es conservador (aunque realmente recoge a todo bicho pensante de la derecha); o que este mismo diario es (pongan lo que les indique el predictivo del móvil…); pero eso no empece para que en estos medios, más allá de alguna metedura de pata que es lógica con tantos artículos al año, se sepa qué les van a decir y cómo se lo van decir sin inventarse nada. Pero no se puede decir lo mismo de muchos otros medios que están entregados a la manipulación, la mentira y acabar con todo lo que huela mínimamente a izquierdas, llevándose por delante a España si hace falta, pues es obvio que necesitan el tema catalán (o el vasco) sin resolver para poder despistar con cuestiones identitarias y culturalistas mientras la realidad material lleva a la ciudadanía española a la más absoluta de las miserias. Es bueno que algunos políticos señalen esas fake news (noticias falsas) para que ustedes como lectores y lectoras aprendan a conocer quién le manipula y de qué forma. Todos los medios tienen su ideología y sus intereses, pero no todos mienten para sustentarlos.

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