Ha causado gracia y perplejidad el video de la dirigente de Podemos y vicepresidenta del parlamento balear Gloria Santiago donde se muestra muy republicana, muy poco súbdita y muy lista con las cosas monárquicas. Total por vestir pantalón frente a Felipe de Borbón y así querer saltarse las normas de protocolo (cuando las ha cumplido a la perfección sin querer) y luego hacer la gracieta en Twitter. Realmente son todos tan listos y todas tan listas que, al final, realmente muestran desconocer los principios sustentadores de la monarquía y la república. Son tan inteligentes que acaban por dar razón a ciertos monárquicos y no potenciar lo republicano. De tan listos que son la república está más lejos.

La “cargo público votada por la gente” dice, haciendo la gracia, que Borbón no ha sido elegido en voto por nadie. Tiene razón pero parece desconocer que a los reyes y reinas no se les elige en sí mediante votación. No es lo propio el votar un rey, una dinastía o a alguien por su histórica sangre. Lo que se vota, cuando se vota, es la instauración o confirmación de una institución, en este caso la monárquica, la cual tiene como regla establecida que domina por el vínculo sanguíneo. Esto es, sólo los que portan la misma sangre y, por ende, tienen vínculos familiares puede acceder a ocupar el cargo máximo. Igual como en España nos dio por traer un rey de fuera, Amadeo de Saboya, se han pensado que eso siempre es así, que se puede elegir rey como se elige al resto de la clase política. El pedir que sea electo es tan estúpido que demuestra no saber lo que es realmente una república.  Aunque igual no nos hemos percatado de su inteligencia sobrehumana y lo que quieren es instaurar una república monárquica, en el estilo de la utopía de Platón donde había un filósofo-rey que gobernaba, pero no era electo salvo por un grupo muy pequeño de filósofos. Vamos que quedarían fuera todas las personas.

Realmente la instauración de una monarquía parlamentaria sí se votó con la Constitución de 1978. Lo colaron de rondón sí, pero se votó. Ante esto los ilustres podemitas nos sueltan que ellos y ellas no lo hicieron y que quieren votar si quieren o no una monarquía. Supongamos que se produjese esa votación y ganase el sí a la institución monárquica ¿sería más democrática por haberla votado?, ¿habría alguna diferencia con la situación actual? No en ambos casos. La institución monárquica, por muchas votaciones que se hagan, nunca será democrática porque elimina de la elección a la gran mayoría de la ciudadanía. Por ejemplo, si se hubiese elegido en vez de a Juan Carlos de Borbón a Carlos Hugo de Borbón y Parma (candidato carlista y partidario del socialismo autogestionario) no tendríamos una mejor democracia por muy monarquía socialista que fuese. Pues los insignes dirigentes de Podemos erre que erre con querer votar y no acabar con la monarquía como principio.

Un republicano o una republicana jamás apoyaría una monarquía por principios. No quiere que la sangre, la clase o el género sea motivo de exclusión de la participación democrática. Un republicano no quiere un referéndum sobre la monarquía, directamente no quiere una monarquía, sin más. Por muchos votos que reciba una casa real jamás estará bien vista por el republicanismo. Y eso parecen no entenderlo en Podemos pues no sólo es Santiago quien habla de votar al monarca sino que hasta Pablo Iglesias lo ha hecho en más de una ocasión (y se ha gastado un dinero en regalarle una colección de DVDs). Se votó la instauración de una monarquía en 1978 y por muy adanistas, neoleches y postmodernos que se crean no hay que votar sobre ello sino instaurar una república sin más. El republicanismo aborrece cualquier tipo de institución como la monárquica.

Eso sí, la vicepresidenta de tan lista y republicana que se siente, además de ególatra por la persistencia en sus videos, llama a la ciudadanía “la gente”. Ese elitismo, ese clasismo que se denota en llamar a todo el cuerpo de la república como gente, muestra bien a las claras que sí que son platónicos. Piensan que sólo una élite puede gobernar (en este caso ellas y ellos) mientras que el resto de las personas, la gente, deben quedar para ser explotados en distintos trabajos o ser guardianes de la pureza del Estado que queda representado en ellas y ellos. La utilización de la palabra “gente” es significado de clasismo y de no ser republicanos. En una república las personas son ciudadanos y ciudadanas lo que implica no sólo la posibilidad de gobernar, sino una serie de aspectos éticos, de lucha contra cualquier tipo de opresión y distinción, que no se observan por ningún lado en los discursos de Podemos.

No son más que populistas y para los populistas la ciudadanía es, al fin y al cabo, masa. Y como masa sólo tienen el derecho a elegir a la élite de la pureza suprema, esto es, ellas y ellos. Lo que no es más que un pensamiento oligárquico que intentan ocultar con referéndums y consultas baldías que ni se acercan a la democracia directa. Las masas en el podemismo sólo tienen el derecho a contestar la pregunta, mientras que en el republicanismo la ciudadanía tiene el derecho a preguntar. No saben distinguir, en el fondo, las diferencias esenciales entre monarquía y república, tal vez porque son aristócratas del adanismo, del postmodernismo o de la política espectáculo. Lo que queda claro es que en cuanto rascas un poco se ve que la pintura es de mala calidad.

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