Serena Williams es una de las tenistas más comprometidas con diversas luchas reivindicativas. Tanto la lucha contra el racismo, como las condiciones materiales de las personas, y el feminismo son parte de la tenista estadounidense. Unas luchas en las que no se ha escondido y ha utilizado su popularidad para visibilizar la brecha salarial, el puritanismo machista y otras cuestiones relativas no solamente al mundo del tenis. Pero en la final del US Open se ha equivocado la pequeña de las hermanas Williams.

Se queja Serena de que el juez de silla fue sexista al quitarle un juego por llamarle ladrón. Además alega que ha visto “a otros hombres llamar a otros árbitros varias cosas. Estoy aquí luchando por los derechos de las mujeres y por la igualdad y por todo tipo de cosas”. Como ella mismo dice ha visto a otros árbitros, pero no a este mismo. Carlos Ramos puede ser más severo y más ajustado al reglamento, pero no ha hecho sexismo contra Williams. La tenista rompió una raqueta y llamó ladrón al juez de silla lo que está penalizado con un punto y un juego. Y lo mismo han hecho con otros hombres en partidos de ATP. Se pudo equivocar el juez con el warning de recibir señales del entrenador, pero eso fue antes de que rompiese su raqueta contra el suelo. Y luego además, enredada en su mal partido posiblemente, se lanzó a por el juez a llamarle ladrón y que le pidiese disculpas.

Si nos remontamos a los años de John McEnroe, al que le consintieron bastante pero castigaron también, posiblemente tuviese razón Williams. Pero hoy en día en el circuito ATP las amonestaciones son constantes en cuanto se vulneran ciertos comportamientos básicos. Por romper raquetas han sido penalizados jugadores como Djokovic, Kyrgios, Dimitrov… A Sapovalov le dieron por perdido un partido por dar un pelotazo a un juez de silla. Y, de nuevo, a Kyrgios, capaz de lo mejor y lo peor, todas las temporadas le sancionan por gritar, insultar y demás actos poco deportivos. Cualquier tenista actual sabe que romper una raqueta es un warning. Y que insultar al juez de silla es juego perdido. Y da igual se sea hombre o mujer.

No puede Serena Williams decir que el juez de silla ha contravenido el reglamento por sexismo. Ella cometió un error y no debe esconderlo bajo una lucha digna como es el feminismo. Decir que la quitaron un juego por ser mujer, después de la que montó con gritos y aspavientos (recordando a McEnroe, por cierto), es dañar la causa que ella defiende con mucha dignidad. Especial su lucha para que los premios de las mujeres sean similares a los de los hombres en los torneos. Pero no así, intentando encubrir un error como una afrenta sexista. ¿Qué credibilidad pierde para cuando reclame lo que es justo e igualitario?

Y lo peor es que quien ganó el torneo Naomi Osaka se tuvo que llevar el abucheo generalizado, como si ella no hubiese hecho el esfuerzo para ganar (barrió a Williams en el primer set) y no hubiese tenido que esperar, con el perjuicio a su concentración, a que Serena terminase de pelear con el juez de silla. El juez se pudo equivocar con el warning del entrenador, pero de ahí a romper raquetas al perder un punto y llamar ladrón al juez hay un trecho que no es sexista. Le quitaron un juego de forma justa por bocazas y comportamiento impropio. Ahora que siga luchando por la igualdad en el mundo del deporte y en la sociedad, pero utilizar el feminismo en esa situación, cuando a los hombres los sancionan igual por los mismos hechos, hace daño al feminismo.

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