Estas líneas están escritas poco después de conocer que la militancia de EH Bildu de Navarra, ha aprobado por la inmensa mayoría del 75 % permitir el gobierno de progreso que va a presidir la socialista María Chivite.

Esto sumado al 90 % de apoyo de la militancia socialista del PSN y el 80 % de la de Podemos permite que el próximo 2 de Agosto pueda tomar posesión de su cargo y poner en marcha una novedosas e ilusionante iniciativa.

Conseguir poner de acuerdo a partidos tan diferentes como PSN, Geroa bai, Podemos, Izquierda-Ezkerra y Bildu, va a suponer un esfuerzo gigantesco de imaginación, colaboración leal y entendimiento.

Han comenzado con buen pié porque durante estas semanas han hecho lo que se debía hacer, comenzar la casa por los cimientos y no por el tejado como acaba de ocurrir en el fracasado intento de investidura en el estado.

Primero un arduo trabajo de pactar los acuerdos en todas y cada una de las materias, después incluso los desacuerdos, que los hay, para evitar sobresaltos innecesarios.

Después el reparto de puestos, siempre desde el respeto escrupuloso de lo decidido en las urnas, a excepción de I-E que desde el primer momento aseguró que no estaría formando parte del mismo, pero que empujaría con el resto en la misma dirección.

Generalmente el trabajo bien hecho consigue resultados igualmente buenos y se debe reconocer que este gobierno tiene muy buena pinta. Mimbres sólidos, confianza entre los socios y ganas de trabajar conjuntamente de manera transversal. Porque el mestizaje enriquece y este gobierno lo va a ser.

Va a necesitar ese grado de conjunción porque durante estos próximos cuatro años va a ser mirado con lupa, de una manera probablemente crítica e injusta, pero si lo que hacen beneficia a la ciudadanía navarra en su conjunto, la que cree en ellos y la que no, su esfuerzo será recompensado.

Mención aparte merece la noticia con la que se comienza esta reflexión, la aprobación por sus bases de la abstención de Bildu. Opción fundamental para poder echar a andar este proyecto.

No es la primera vez que abandonan su clásica postura de negar al “otro”, también en las dos votaciones para la investidura de Pedro Sánchez lo hicieron y especialmente resultó una sorpresa agradable durante la primera y más concretamente el discurso alejado de maximalismos de su portavoz Mertxe Aizpurúa.

Que Bildu deje a un lado la confrontación que divide de la habitual lucha por la independencia y derecho a decidir y lo sustituya por la dialéctica derecha-izquierda, es una buena noticia para la democracia española.

Está claro que no van a renunciar a sus ideas, pero al menos ahora respetan las de los demás y desde ese respeto a la diferencia son capaces de actuar en positivo.

Les queda aún recorrido por delante, especialmente respecto a las víctimas de ETA, pero van en la buena senda y eso los demócratas debemos celebrarlo. También al resto nos queda reconocer que en ese largo conflicto hubo sufrimiento y víctimas en ambas orillas, aunque no es lo mismo 800 asesinados que 100, pero a todas las familias implicadas, de un lado y del otro, se les infringió dolor y sufrimiento.

Lo ocurrido con los lamentables y condenables hechos de los recibimientos a dos presos de la antigua ETA en Hernani y Oñate, paradójicamente puede ayudar a que ese tránsito sea más rápido.

La gente más sensata de la izquierda abertzale, que en estos momentos son inmensa mayoría, no ha visto con buenos ojos unos acontecimientos que entorpecen su normalización y el trabajo realizado por gentes y colectivos plurales  como el Foro Social, que acaba de señalar que esos recibimientos deben tener carácter privado y en ningún caso de una manera pública y ostentosa que produzca dolor a sus víctimas.

Va a costar mucho esa normalización, pero se están dando pasos necesarios para conseguirlo más pronto que tarde.

Puede resultar extraño para gentes que lean estas líneas desde Almería, Badajoz, o Madrid, que sean escritas por quien durante muchos años tuvo que llevar dos escoltas para evitar ser asesinado. Por quién sufrió presiones, coacciones, insultos, y acoso, pero sólo desde la generosidad y altura de miras podremos solucionar definitivamente una situación que ya es pasado pero que generó tanto dolor. Viendo también al “otro” y su sufrimiento.

Desde el resto del estado deben recibir este mensaje. Aquí sufrimos en primera línea de fuego aquella terrible situación y por lo tanto deberían respetar que lideráramos ese camino hacia la paz justa y definitiva.

El pacto de Navarra ayuda a ello, la abstención de Bildu también y en Almería, Badajoz, o Madrid deben aprender a escucharnos, a hacernos caso y especialmente a no entorpecer ni poner palos en las ruedas al trabajo que estamos realizando.

Aprender que en Euskadi (pactos PNV-PSE) y Navarra (el pacto actual) somos capaces de entendernos entre diferentes, incluso entre muy diferentes, quizás porque aprendimos en nuestras propias carnes que lo contrario resulta doloroso y además resulta estéril.

Ojalá Pedro Sánchez y Pablo Iglesias aprendan de María Chivite, Uxúe Barkos, Ainhoa Aznárez, Marisa Simón y Bakartxo Ruiz, todas ellas mujeres. Mejor nos iría a todas y todos.

Veremos….

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