Una espectacular parada naval celebrada en la Ría de Pontevedra y el posterior acto militar celebrado en la Escuela Naval Militar de Marín conformaron el acto central de la conmemoración del 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas, con la presencia estelar del Rey Felipe VI y de su padre, el Rey Juan Carlos, acompañados de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, presidenta del Congreso, Ana Pastor, el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, Teodoro López Calderón y el Comandante-Director de la Escuela Naval, Capitán de Navío José María Núñez Torrente.

La parada naval contó con ocho buques de la Armada que rindieron honores de ordenanza y saludo a la voz al Rey Felipe VI. En ella participaron las fragatas F-100 “Álvaro de Bazán”, “Almirante Juan de Borbón” y “Méndez Núñez”, el buque de aprovisionamiento en combate “Patiño”, el buque anfibio portaaeronaves “Juan Carlos I”, las fragatas F-80 “Santa María” y “Reina Sofía” y el BAM “Tornado”, además del submarino “Tramontana” y varias aeronaves de la Armada (aviones Harrier y helicópteros SHD, SHL, AB 212 y 500). Don Felipe VI presidió la parada naval embarcado en el “Tornado”, acompañado por el Rey Don Juan Carlos y el resto de autoridades.

Posteriormente, tuvo lugar el acto central de la efemérides en el patio de armas de la Escuela Naval, donde el Rey Felipe VI recibió los honores de ordenanza y saludo a la voz desde el buque-escuela “Juan Sebastián de Elcano”, atracado en el Muelle de “Torpedos” de la ENM, y pasó revista al batallón de Alumnos formado en la explanada del recinto militar.

En el transcurso del acto intervinieron el AJEMA y la ministra de Defensa. El jefe de la Armada recordó el carácter que adorna a esta Institución, basada “en valores” señalando que la Armada ha llevado a cabo “una reforma muy importante” en la Enseñanza, acomodada a la actividad y modernización de los buques”. Por su parte, la ministra Cospedal aludió a la primitiva Escuela de Guardiamarinas como “el primer semillero de talento” al tiempo que subrayó que “el prestigio actual de nuestra Armada tiene mucho que ver con la impronta de excelencia académica de aquella escuela, de cuya estirpe es digna heredera” la actual Esuela Naval Militar de Marín.

También tuvieron un carácter emotivo el tradicional acto de homenaje a los que dieron su vida por España, donde se produjo la pasada por el aire de cuatro aviones Harrier del “Juan Carlos I” para posteriormente entonar el himno de la Armada y posterior desfile del batallón de Alumnos, que, al igual que en la secuencia del homenaje a los Caídos, aviones Harrier y helicópteros del portaaeronaves protagonizaron la exhibición aérea, a la que siguió otra de un helicóptero producida al término de los actos conmemorativos.

 

 

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