Había anunciado henchido de soberbia Albert Rivera en Alsasua que el siguiente acto de España Ciudadana, contra los indultos y en favor de la Justicia, se celebraría en Madrid el día 25 de noviembre. Como es habitual en la formación naranja, ni conocían qué se podía celebrar ese día, ni si tenía importancia. Como son feministas de pancarta y votos, pero interiormente son machirulos, pues no se habían dado cuenta de que ese día se produce la Lucha contra la Violencia Machista en todo el mundo. Un día que se instauró en 1999 después de años de luchas de las mujeres a lo largo y ancho del orbe para erradicar la violencia machista. Esa misma que ya lleva muchas más víctimas que el terrorismo etarra en España.

Las redes feministas, las mujeres y los hombres que les acompañan en esa lucha, salieron a decir de todo menos guapo a Rivera (y no hay cosa que más le moleste que no le digan guapo). Le recordaron que ese día no es día para hacer cuñadismo, ni para hacer actos que no tienen sentido, luego veremos por qué, sino para reivindicar que se pongan más medios contra la violencia machista, que se eduque mejor, que los jueces y juezas tengan conciencia de la gravedad social que supone, que se acabe con una lacra terrible. Y han logrado doblegar el brazo a Rivera y sus conmilitones de Ciudadanos. Se han visto obligados a cambiar la fecha del acto de España Ciudadana al día 24 de noviembre. Un día en el que hacer todo el cuñadismo y la demagogia que quieran, pero sin ensuciar una lucha digna y más necesaria que nunca contra la violencia machista.

En la nota de prensa emitida por el partido naranja nada se dice del cambio de fecha. No quieren reconocer la derrota, una vez más, ante la fuerza y el empuje del feminismo en España. Un feminismo, que como dicen, es la fuerza más grande que hay en la actualidad para luchar contra la extrema derecha y en favor de la democracia. Lo que se ha comprobado con el cambio de fecha y la no justificación del mismo por parte de Ciudadanos. Rivera no se tiene que desdecir y agachar la cabeza, tan sólo hacer como si no hubiese pasado nada, como si no hubiese dicho ninguna fecha. Y la verdad es que si no admite la derrota, acaba apareciendo como un estúpido que no sabe ni las fechas de sus propios actos de cuñadismo.

Eso sí remarcan que el acto se convoca para “decir sí a la justicia y no a los indultos”, que es el nuevo monotema del partido naranja. Ahora no les gustan los indultos. Pero no unos sí y otros no. Todos los indultos son malos porque son “inmorales” y producto del siglo XIX. Por lo que parece, aunque Rivera no lea a Kant, que la nueva ética es condenar a las personas y que se puedan pudrir en las prisiones hasta el final de sus días. Algo que no es del siglo XXI, sino del XIV más bien. Aunque la verdad que si fuese un banquero a quien se concediese el indulto dudarían en calificarlo de inmoral pues realmente lo que no quieren es que se indulte a los políticos catalanes. Si es que los condenasen. Indultos para nadie dicen hoy, mañana dirán que depende y luego si algún día gobiernan, se espera que no por salud democrática, dirán que como son ellos los que indultan son perfectos.

Habrán comprobado que, al final, ninguna mención al feminismo porque es algo que no les interesa porque no les reporta votos. Ellos y ellas son más de apoyar manifestaciones donde hacerse fotos, pero la lucha real, la del día a día no les interesa. No se sabe bien si es porque es una lucha de mujeres pobres, de mujeres que no son emprendedoras, o porque es tal el machismo (nada de micromachismos) inserto en su genética que lo intentan tapar lo mejor que pueden. O porque después del ridículo que hicieron en la huelga feminista prefieren ni acercarse a ese movimiento, que además está plagado de mujeres anticapitalistas. El caso es que el feminismo ha vencido al cuñadismo una vez más y Rivera ha salido con el rabo entre las piernas.

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