Da igual el debate o el nivel institucional en el que se presenten, Ciudadanos siempre habla de sus dos temas: Cataluña y sanchismo. Como no podía ser menos en el debate de ayer en la cadena SER Ignacio Aguado hubo de poner el cordón sanitario a Ángel Gabilondo por ser un adalid del sanchismo y por apoyar los indultos a los políticos catalanes. Dos mentiras en sí que provocaron un golpe bajo dialéctico de los que hace época por parte de alguien tan sosegado como el candidato socialdemócrata: “Usted señor Aguado tiene una relación oblicua con la verdad”. Un zasca que ha debido provocar una reunión de urgencia de la cúpula de Ciudadanos para intentar dirimir qué significado tiene la frase.

Vamos a intentar hacerles un favor a las gentes de Ciudadanos, en especial a Aguado, y explicárselo con sencillez. Lo que el profesor de Metafísica ha querido decir son dos cosas: una, que en Ciudadanos la verdad sólo tiene una cara; y dos que son unos cuñados. Gabilondo con toda su seriedad y sobriedad ha acabado de forma metafísica, como él mismo ha reconocido, por llamar cuñado al candidato de Ciudadanos. Dentro del cuñado cabe esa oblicuidad con la verdad de la que hablaba Gabilondo. No sólo miente y se inventa las cosas, sino que su relación con la verdad es dudosa porque siempre intenta deformarla. El cuñado, más el cuñado político, siempre deforma la verdad para adaptarla a su cuñadismo y cuando no puede se queja y pone cordones sanitarios.

Es mentira que Gabilondo votase en favor del indulto a los políticos catalanes y aún menos que aplaudiese. Cuando Ciudadanos, en una muestra más de utilización de las instituciones de nivel inferior al estatal para hacer oposición, presentó su Proposición no de Ley para pedir al gobierno que no indultase a los políticos catalanes les dijeron, por activa y por pasiva, que a) no se podía pedir al gobierno algo que no existía (por mucho que insistan en Ciudadanos no existe condena y por tanto no existe indulto); y b) la Asamblea de Madrid no tenía capacidad jurídica de interpelar a un nivel superior en cuestiones de las que carece de competencia. Como ha sucedido en otras mociones y PNLs presentadas por cuñados y peperos para cuestiones diversas como Venezuela o el terrorismo internacional. Se votó y los aplausos y risas vinieron porque PP y Ciudadanos fueron incapaces de sumar mayoría y perdieron las tres votaciones (teniendo mayoría hay que recordar).

Como les dijeron José Manuel Franco (PSOE) y Jacinto Morano (Unidas Podemos) la proposición era una locura y más cuando Aguado afirmaba que Sánchez es un “yonki del poder”. Franco le dijo que lo único que querían es conseguir un puñado de votos, ya  fuer que se los quitaron al PP aunque ahora los estén perdiendo otra vez, y que se estaban entrometiendo en poderes que no son los de la Comunidad de Madrid. Morano, con más retranca, les acusó de no querer ganar a sus adversarios políticos y sí meterlos en la cárcel, sin juicio a ser posible debería haber añadido. También les intentó hacer ver que la Asamblea no podía ser usurpada y convertida en turba contra otros poderes y personas que aún no habían sido, en aquellos momentos, ni enjuiciadas.

Todo esto le da igual a Aguado y su troupe naranja de cuñados autonómicos, para ellos la verdad es otra: toda la izquierda es mala y quiere destruir España. Sólo Ciudadanos tiene la verdad y senda o camino hacia la verdadera y única sociedad posible. Una sociedad ideal donde todo es felicidad y virtuosismo, por ello se alzan como verdaderos inquisidores de esa verdad irrefutable contra los demás partidos. Normal que Gabilondo se haya mofado, de forma elegante eso sí, de su relación con la realidad y la verdad. No son capaces de ver las aristas y la forma poliédrica de una verdad compleja que, en algunas ocasiones, supera al propio entendimiento humano, al menos al de una persona bien formada. Y en el caso de Ciudadanos se empieza a tener dudas respecto a ser algo más que cuatro eslóganes.

Esperemos que la reunión para analizar la frase de Gabilondo les lleve por el camino de cordura y el análisis ponderado de una realidad que les supera. No es normal que se califiquen de liberales y lo primero que hagan es intentar ir más allá del Estado de derecho. No es normal que se proclamen como liberales y quieran coartar la libertad de expresión de los rivales. No es normal que se ubiquen en el centro liberal y no entienda que el pluralismo es bueno para la política. No es normal que hablen de libertad (sólo de elección ojo) y la nieguen a las personas que no opinan igual. Lo que sí es normal es que al ser un mero producto de marketing, cuya ideología es el oportunismo junto al cuñadismo ideológico, no sepan si van o vienen, si suben o bajan, si son algo o la nada. Son la derecha neoliberal sin cabeza producto de una sociedad donde el espectáculo es todo para esconder el poder de la clase dominante o plutocracia. Aguado no es más que el producto de una gran empresa energética que baja al ruedo político para asentar el poder de clase utilizando el cuñadismo (despiste, mentiras, cambio de chaqueta…). Como ha dicho Gabilondo están en “una relación oblicua con la verdad”.

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