Preguntaba el profesor José Antonio Pérez Tapias en redes sociales sobre el significado del significante “gobierno de cooperación” que ha utilizado el presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Son tantos los eufemismos que utiliza la clase política actual para encubrir la verdad, para desviar el tiro de cámara, para ocultar lo siniestra que se ha vuelto la política por la abundancia de mediocridad, que la ciudadanía ya no sabe lo que les están contando. Gobierno de cooperación como eufemismo de qué se preguntarán aunque lo más importante sería el para qué. En términos sencillos ese eufemismo es algo así como “Pablo te quedas fuera” del Gobierno.

El otro día nuestra compañera Amalia Yebra ya contó que Sánchez y el PSOE habían decidido alejar del Gobierno a Pablo Iglesias. No abundaremos en los motivos porque pueden acceder mediante el enlace, pero es evidente que Sánchez no quiere a Iglesias y parece que le ha convencido de ello durante la reunión que mantuvieron ayer. A cambio, esa cooperación, tendrá un refrendo en algún ministerio para personas afines a Podemos, cercanas a Podemos o que gusten en Podemos. No serán las que determinen en la dirección de Podemos y seguro que ni Iglesias, Mayoral, Montero o Monedero estarán. Es algo que, según nos cuentan, no quiere ni en pintura el camarlengo de la Moncloa. Y eso es lo que le ha expresado el presidente en funciones a su “cooperador”. Quieren en Moncloa a personalidades independientes que no tengan excesivo roce con el dirigente morado para poder ganárselos para la causa de Sánchez.

Gobierno de cooperación sin Iglesias y sin programa de mínimos por lo que se ve, de momento. Es curioso como desde ambos bandos han dejado lo importante para el final. A los votantes de PSOE o de Podemos les importa bien poco, salvo que sean aficionados a la política espectáculo, quién o quiénes conformarán el Gobierno. Si acaso es interesante ver cuáles son los perfiles de los electos para saber si tendrá una mirada más naranja, más establishment, más Troika o más roja. Pero la enjundia está o debería estar en el acuerdo programático de gobierno. Lo demás es dar de alimentar a la caverna mediática y llenar artículos de periódico sin sustancia alguna. Da igual si en el Gobierno hay uno, dos o veinte personas de diferentes partidos son las intenciones las que cuentan. Decir que va a ser un gobierno de cooperación pero sin saber qué van a hacer en materia educativa, social, estatal, estructural o internacional es acabar en la nada más absoluta. Una pura abstracción de engaño ideológico.

Lo importante que han dicho tanto el presidente como el dirigente de Podemos es que sí hay intención de llegar a un acuerdo progresista. Otro eufemismo que suele traer malas noticias, pero dejémoslo correr. Lo importante, retomemos el hilo argumental, es que se van a sentar para intentar acordar una serie de políticas a implementar por un gobierno del tipo que sea. Eso ya es un avance respecto a las tomas de posición que llevan ofreciendo las últimas semanas. Han debido recapacitar en ambos bandos y cederán en lo superfluo, esperemos, para acordar en lo importante que ya se conocerá en unos días. Hasta que no se sepa para qué no hay que lanzar campanas al vuelo, pero es indiscutible que después de ver cómo Ciudadanos blanquea a Vox el camarlengo monclovita habrá abandonado sus aspiraciones de jugar a derecha e izquierda. O que no quiere decir que no se vayan a producir, pero al menos arrancará la legislatura con ese acuerdo y el que se alcance con el PNV, Compromís y demás agregados.

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