Cuando uno es presidente del Gobierno está obligado a acudir a actos institucionales propios del cargo. Aunque no le gusten debe acudir por respeto a quienes convocan el acto o a la ciudadanía que está simbolizada en ese acto. Así lo han entendido hasta la fecha los distintos gobiernos (PP y PSOE) que han pasado por Moncloa y que no han dejado de asistir con una representación institucional adecuada a la fiesta del 2 de Mayo. El año anterior, sin ir más lejos, acudió Soraya Sáenz de Santamaría como vicepresidenta y eso que estaba caliente el affaire Cifuentes. Este año nadie ha acudido por parte del Gobierno del PSOE.

Pedro Sánchez hace un feo desprecio a la Comunidad de Madrid no acudiendo él o alguno de sus ministros. Para un presidente no hay puentes. Y cabe recordar que si tiene puente es porque es fiesta en la Comunidad no porque los dioses hayan decretado esa medida para que él disfrute de relax. Máxime cuando es diputado electo por la provincia no hace más de unos días. Doble falta de respeto. Alguien podría decir que igual no podía porque estaba ocupado (limpiando el Falcon diría Eduardo Inda), pero como tampoco ha mandado a ministros o ministras sigue siendo un feo. Otro sanchista podría justificar diciendo que son de fuera de Madrid. Y eso no valdría porque son diputadas por Madrid Carmen Calvo, Teresa Ribera, Dolores Delgado o Reyes Maroto (que cuando era diputada de a pie en la Asamblea sí acudía). Si están cansadas para no ir tenían una salida no meterse en política.

Una vez más Sánchez desprecia una institución que no es la suya. Ni él, ni sus ministras han acudido pero bien que les piden a los madrileños y madrileñas que les voten. Eso sí, ha mandado a Irene Lozano (para que le haga de negra otra vez) y a Iván García (famoso por llamar a líneas eróticas desde el teléfono de su puesto de trabajo como concejal en Móstoles). Y también a Pepu Hernández para que haga E-qui-po o coma canapés. Y ¡cómo no!, Ángel Gabilondo a quien le encanta acudir a estos actos y sufrir las entrevistas que quieren todos los medios. En términos generales ha enviado a dos candidatos y unos chusqueros de la política mostrando que Madrid sólo le sirve como circunscripción electoral para que le voten.

Igual si la fiesta hubiese sido en Vera (Almería) habría acudido pero ni él, ni sus ministras que son diputadas por Madrid. Pues según nos cuentan se ha perdido hasta unos deliciosos canapés. Eso sí, la estrella del día era Ángel Garrido y ver las caras de Pablo Casado y demás dirigentes del PP. Por cierto, según me cuenta mi compañero que sí ha estado, alguno de los que dejó fuera de la lista Casado y Díaz Ayuso se reían bastante al ver a todos los que se van a quedar sin trabajo en unos días. Al menos Raphael ha acudido aunque tenía que irse pronto por ciertos asuntos privados. De cuatro ministras colocadas a dedo en la lista madrileña, ni una.

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