Ayer se publicó en estas mismas páginas que la Ley de Transparencia en la Universidad de Ciudadanos no era más que un artificio, una farsa completa para ganar dos o tres votos. A la par se denigra a la Universidad pública con la clara intención de acabar con ella a medio y largo plazo. O hasta que se llegue al gobierno del Estado y entreguen, mediante la acumulación por desposesión, lo público a las empresas y lobbies que les apoyan. Pues bien, Ignacio Aguado, el “hoy sí mañana no se sabe” candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, ha vuelto a hablar sobre la Universidad ofreciendo unas declaraciones absolutamente alejadas de la realidad. Por ello, cabe discernir que o bien miente, o bien no sabe. Lo primero conlleva una responsabilidad ética que, se empieza a vislumbrar, parece faltar en Ciudadanos. Están en el mundo de la estética solamente, en el ganar dos o tres votos, en el “aprovechategui”. Lo segundo, no saber, implica que no puede dejarse en manos de estas personas la gestión pública.

Aguado ha declarado que “el Caso Cifuentes es el síntoma de una enfermedad que se cura siendo valientes y proponiendo reformas, como hace Ciudadanos”. Pues la ley de Transparencia y Regeneración no tiene ningún artículo que transforme o regenere. Los puntos concretos donde podría haber algo regenerativo, no son más que una copia de lo que se hace ya. Son tan incultos que proponen una Ley que dice que hay que hacer lo que ya se hace. Incultos igual no, sino mentirosos compulsivos que sólo desean engañar a las personas para hacer ver que hacen algo, cuando lo que realmente hacen es trabajar en favor del establishment que les mantiene mediática y económicamente. La ley no transforma, pero la sola presentación de la misma, insistiendo en que hay que regenerar y transparentar supone lanzar un torpedo en la línea de flotación de la Universidad pública… para acabar con ella. Porque en Ciudadanos son más Escuelas de negocios (caras) y educación privada.

Pero claro, como expresa el cuñadismo de Ciudadanos, la culpa es de los demás que son incapaces de ver la enfermedad: “no todo es estupendo y funciona bien en la Universidad, como dicen PP y PSOE, porque hay cosas que fallan y enfermedades que se llaman falta de rendición de cuentas y de transparencia; y endogamia universitaria, por ejemplo”. Antes de analizar lo que esconde la frase, hay que hacer un pequeño apunte. Cuando un partido comience a utilizar la palabra enfermedad asústense. Normalmente, o son fascistas que prometen traer un “cirujano de hierro”, o demagogos que acaban siendo totalitarios. Pero volviendo a la frase pronunciada por el “iluminado” Aguado, el que nos trae junto a su partido la salvación y la llegada de la verdad al reino de España (porque son muy monárquicos ellos y ellas, hasta que se ponga de moda la República), miente en las dos partes del enunciado.

Primero, todas las Universidades públicas rinden cuentas y están obligadas a dar cuenta de todas sus actividades. Como cualquier otra parte de la Administración del Estado. Como hacen los parlamentos, por ejemplo. Y lo que pretende Ciudadanos con su Ley es que hagan lo que hacen, enviar las cuentas a la Hacienda regional y/o estatal. Porque es mentira que se regalen títulos, de hecho los casos en décadas se pueden contar con los dedos de una mano. Sería curioso saber qué controles hay en la Universidad privada. Y qué rigor se sigue en la misma. Pero como es privada ahí no quieren entrar en Ciudadanos. Y conste que hay Universidades privadas que hacen un buen trabajo y tienen unos profesionales sumamente capacitados.

Y segundo, respecto a la endogamia Ciudadanos no ha presentado ninguna propuesta. Miente Aguado. Miente el partido. Mienten todos. Lo más que han pedido es que se publiquen las ofertas en el BOE y Boletines Oficiales de las respectivas Comunidades Autónomas… ¡que ya se hace! Nada más. Con eso quieren acabar con la endogamia universitaria. Por eso se puede decir que no conocen la Universidad, porque la endogamia está ligada a diversos procesos internos y externos que no tienen nada que ver con la publicación de los concursos de plazas docentes. Nada dicen tampoco del funcionamiento de la ANECA (otro de los focos del mal que aqueja a la Universidad española). Ni dicen nada de la mercantilización promovida por la OCDE y sus rankings mafiosos y tramposos. Y no lo dicen porque no saben (y eso que hay algún profesor de Universidad entre sus filas), o no quieren saber ya que sus intenciones son otras. Privatizar la Universidad pública.

Intentan engañar a la ciudadanía española, ni más ni menos. Y si quieren conocer algo, les recomiendo este artículo de Ramón Reig.

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