Al no recibir al cariño que cree se merece por parte de la prensa españolista y andar por la vida política como un espíritu errante, ya que no se han enterado aún que sólo tienen diez diputados y ya no engañan más a los españoles, Inés Arrimadas va pisando todos los charcos posibles para ver si la salpicadura de alguno provoca alguna reacción. Más allá de la cara de las personas mojadas, que le miran como solamente se mira a las niñas mimadas que se ponen farrucas, nadie hace caso ya a la candidata a dirigir Ciudadanos (y hacerlo desaparecer como partido político habría que añadir) y por eso la ha tomado con el nuevo ministro de Universidades, el prestigioso Manuel Castells, a ver si tirando a una pieza más grande acierta. Y no, no ha acertado porque ni los medios de derechas (casi todos) le han hecho caso. Tiro errado.

Tras esta introducción ustedes se preguntarán, en buena lógica, ¿para qué hacer un artículo sobre las cosas que dice o hace? Porque es tal la incultura que destila que es labor social mostrarlo al mundo para que aquellas personas que aún ignoren lo que es esta mujer tomen conciencia de su verdadero ser. El otro día mostraba, de forma clasista y entendiendo la democracia como una meritocracia de clase media (de falsa clase media para aquellos que no sigan estas columnas habitualmente), un folio intentándose reír de la inexperiencia de Adriana Lastra y resulta que ella misma es una inculta y una ignorante. Verán por qué. En un mensaje den redes sociales ha dejado esto por escrito: “Aquí tienen al ministro de Universidades del Gobierno PSOE-Podemos luciéndose en TV3. Vean cómo carga contra los jueces e insulta a los partidos constitucionalistas”. Si sólo leyesen, como suele hacer la mayoría, el texto parecería que Manuel Castells ha dicho lo más tremebundo sobre la derecha española y la justicia. Y, además, dicho en catalán es aún más deleznable para esas masas cretinizadas.

Si se toman la molestia de escuchar al sociólogo afirma que la alta justicia española es nacionalista (española) como lo son Ciudadanos, PP y, duda un poco, el PSOE. Ese es el insulto tan insoportable contra la judicatura y los partidos de derechas, calificarlos de nacionalistas. ¿No creen que Ciudadanos o el PP son nacionalistas? Seguramente la mayoría de ustedes lo creen y no ven en ello insulto alguno. ¿El PSOE es nacionalista? Depende de quién esté al mando sí. Felipe González y Alfonso Guerra no renegaron de ese calificativo cuando la revista Times lo dijo. Es más estaban orgullosos de llevar a cabo la revolución la que burguesía no supo realizar. A José Luis Rodríguez o a Pedro Sánchez I tampoco les molestaría ese calificativo porque, en cierto modo, son nacionalistas (recuérdese aquella foto con una bandera de España enorme tras él). A Pedro Sánchez II igual le molesta si se lo dicen con mala leche, pero tal y como lo afirma Castells lo entendería. Pero claro, el PSOE no entra dentro de los partidos constitucionalistas, ese eufemismo del trifachito para esconder que son de derechas y se juntan con los neofascistas. De hecho, aunque Arrimadas no lo sepa producto de su incultura, no existe nación sin nacionalistas y ello lo es.

El problema es que Arrimadas, como pueden ver en la segunda parte del mensaje, sólo entiende el nacionalismo como sectarismo (siempre hay algo sectario en el nacionalismo pero no como lo dice la naranja), como algo malo, ya que para ella sólo son nacionalistas los malos como Puigdemont o Torra. El pobre Castells, criado intelectualmente en Francia, ha mamado lo que es el nacionalismo francés, además de haber leído a Raymond Aron, Ernest Gellner, Elie Kedourie o Eric Hobsbawn entre otros intelectuales que se han dedicado al tema, y habla desde una perspectiva culta. Arrimadas como ni sabe lo que es nacionalismo (que pueden ser buenos, malos o mediopensionistas porque depende de los nacionalistas al final) en términos analíticos desconoce que ella misma es nacionalista, de la facción españolista pero nacionalista. Producto de esa incultura, que además sufre un doble agravante por su visión sectaria de la vida, sólo ve a los demás como malos españoles y nacionalistas asquerosos. Es evidente que la Universidad no pasó por ella, pero es que pareciera que razón tampoco. La mayoría de militantes de Ciudadanos o PP no se molestarían en que les llamasen nacionalistas españoles porque aman España, pero ella como carece de cultura y de inteligencia ve un insulto donde la mayoría vería una alabanza. De donde no hay no se puede sacar afirma el dicho… pues eso.

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