Desde hace un año venimos denunciando a los “ineptos, cuando no presuntamente corruptos “de los directivos que imponían los “becerros sagrados” del Santander. El presidente de Duro Felguera (DF), Acacio Rodríguez, ya no toma decisiones importantes en Duro Felguera. Nada se mueve en el gigante empresarial asturiano sin la autorización del nuevo hombre fuerte de la empresa, José María Orihuela, ex número 2 de Sacyr, que ha desembarcado en la compañía asturiana con el cargo de CEO y con la difícil misión de sacarla del agujero del concurso de acreedores previo a la quiebra técnica. Así lo aseguran a Diario16 fuentes sindicales, que mantienen que el auténtico presidente en la sombra es ya Orihuela, convenientemente asesorado por otros tres ex directivos de la constructora y los auditores fichados en las últimas semanas para elaborar un informe sobre el estado real de las cuentas de DF y sus posibles vías de solución.

Los últimos cambios en el grupo han contribuido a generar aún más inquietud en la plantilla formada por más de 2.000 empleados, de modo que el comité de empresa, en representación de los trabajadores, ya ha solicitado una reunión con la directiva, que de momento aún no ha contestado. De entrada, un grupo de trabajadores de Duro Felguera ya ha sido trasvasado a la empresa TSK, competencia directa de la empresa asturiana. “Son técnicos cualificados y con experiencia que dejan de trabajar para nosotros, y eso contribuye a minar la competitividad de la empresa”, aseguran fuentes sindicales.

De momento el futuro del grupo sigue en manos de los auditores contratados por DF, que cerró el último trimestre con una deuda neta de 285 millones de euros. Pese a su última ampliación de capital por importe de 125 millones de euros, la situación de Duro Felguera sigue siendo extremadamente complicada. “Esta ampliación de capital no es la solución; la solución a los problemas de la empresa pasa por un plan de viabilidad que permita una política de mayor desarrollo industrial.  Nos preocupa que no se apueste por esta política”, aseguran las fuentes de los sindicatos, que califican al actual presidente de la compañía, Acacio Rodríguez, sucesor de Del Valle, como “hombre de transición”.

Mientras tanto, el grupo Duro Felguera sigue adelgazando mediante el imparable proceso de desinversión urgente que ha emprendido para tratar de salir de la agónica situación financiera en la que se encuentra. Según fuentes de la compañía que citan el último informe oficial, la venta de propiedades del grupo se está cumpliendo “de acuerdo a las previsiones del plan estratégico, habiéndose materializado a la fecha la venta del edificio de Madrid (como se indicaba en las cuentas anuales de 2017), la venta de la filial Núcleo Comunicación y Control, y de la filial de DF Rail (80%)”. Según la dirección del grupo, “el plan de ahorro de gastos de estructura avanza en línea con los importes previstos en el plan estratégico”.

Según el citado balance, el grupo dice concluir “satisfactoriamente el proceso de aumento de capital y de restructuración de su deuda financiera, que le ha permitido alcanzar el equilibrio patrimonial, así como una mejora de la situación de liquidez y del fondo de maniobra”. El 27 de julio de 2018 fue inscrito en el Registro Mercantil de Asturias el aumento de capital por un importe total de 125,7 millones de euros, mediante la emisión de 4.656 millones de acciones ordinarias con 0,01 euros de valor nominal y 0,017 euros de prima de emisión cada una. Sin embargo, pese a la mejoría económica anunciada, existe un plan de choque que supuestamente prepara la empresa asturiana y que contempla el despido de entre 500 y 600 empleados, cerca del 25% de la plantilla actual.

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