Decía Anatole France  que sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento. Quizás por eso y para evitarnos el aburrimiento, los que de verdad mandan en España, y por ende en Cataluña, han decidido montarnos ese aparentemente gran circo de la independencia y del 1 de Octubre, evitando así que caigamos en la desesperación ante los problemas de la realidad cotidiana que nos asfixia. Lo que sucede es que, seguramente porque ya estoy algo mayor, el tema de Cataluña, del referéndum y la unidad de la Patria  empieza a aburrirme.

Sobre todo porque cada día que pasa tengo más claro que toda ésta situación ha sido montada por las cabezas pensantes de Madrid y Barcelona, o Barcelona y Madrid, para acojonarnos con sus frases grandilocuentes y sus espectáculos que no llevan a ninguna parte.

Por un lado, los políticos del Govern, por llamarles de alguna manera, con sólo gritar “referéndum” consiguen ganarse el sueldo y tener sus días de gloria en los telediarios por no hacer nada, y por otro, los de Madrid, incapaces de resolver los problemas que nos aquejan a los ciudadanos, al grito de “quieren romper España” apelan al más rancio patrioterismo. En definitiva, unos y otros usan el mismo lenguaje, aunque en distintos idiomas “la Patria lo primero, todo por la Patria”.

De esa manera, y hasta ahora les ha ido bien, unos y otros salvan la cara, y el sueldo, tras habernos convertido a todos en unos furibundos patriotas, unos convencidos que con una Cataluña independiente nunca más volverán a tener problemas y vivirán todos felices. Y a los otros nos han metido en la cabeza de que, sobre nuestras cabezas caerán todas las plagas del mundo si permitimos que los catalanes arríen la bandera española y rompan la sacrosanta unidad de la Patria. Pues bien, ni lo uno ni lo otro va a suceder, y ellos lo saben, pero les es más rentable mantenernos a todos con el miedo en el cuerpo. Por muchas vueltas que le den, y por muchos patriotas y fascistas que intentan pulular por Europa, el camino va por eliminar fronteras y no crearlas.

La cuestión está en que los que dicen una mentira no saben qué tarea han asumido, porque estarán obligados a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera. Y en esas estamos, han entrado en una dinámica en la que para mantenerse en el poder tienen que seguir contándonos un cuento nuevo cada día. Son como aquel cura que se pasaba el día en el púlpito amenazando a sus parroquianos con el infierno y explicándoles con todo lujo de detalles los infinitos males que allá padecerían.

Algún día alguien se cansará de tanta mentira y les responderá como el feligrés que le dijo al cura “mire padre, si hay que ir al infierno se va, pero deje ya de acojonarnos”. Vamos, que si hay que montar una cruzada para defender la integridad de la Patria, pues se monta y punto, si hay que abrir oficinas de reclutamiento parta alistar voluntarios para que envueltos en la sagrada bandera patriota y fusil en mano vayan a reconquistar todos los territorios del glorioso imperio español, pues hágase. Yo conozco a más de un patriota que estaría encantado de alistarse para esa gloriosa tarea, pero háganlo ya y sigan mareándonos cada día con lo mismo.

Y en cuanto a la otra parte, si quieren montar una frontera pues pónganse ya a llenar sacos de arena para impedir el paso a todo el que no hable catalán, y envuélvanse todos los que quieran en su bandera ya la guerra, así podrán luego contarles unos y otros a sus nietos que ellos lucharon por España.

Pero lo dicho: hágase pronto para que una vez aclarado el asunto podamos empezar a pensar en los problemas reales, pero me parece que eso no va a ser así, simplemente porque a unos y a otros les interesa mantener eternamente la mentira, porque saben que con la mentira se puede ir muy lejos, lo malo es que cuando más lejos se va, más difícil es volver.

Cierto es que hay un problema con Cataluña, un problema que habrá que atajar, pero parece que ni unos ni otros estén por solucionarlo. Pero igualmente es cierto que un vaso medio vacío es también uno medio lleno, pero una mentira a medias, de ningún modo es una media verdad. Y mucho me temo que hasta que la mayoría nos cansemos, y eso no parece que vaya a ser pronto. Seguirán con su farsa, seguramente porque saben que como decía Baltasar Gracián  “los ignorantes son muchos, los necios son infinitos, y así, el que los tuviere a ellos de su parte, ése será el señor del mundo entero”.

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