En el momento de iniciar este artículo en torno a 60 palestinos han sido asesinados por las fuerzas armadas de Israel y  más de  2.700 han resultado heridos en la frontera de GAZA, en una protesta contra el traslado ordenado por el Presidente Trump, desde Tel Aviv a Jerusalén. El pueblo palestino ha sentido esa acción unilateral de apoyo de EEUU a Israel, como una provocación. Las Resoluciones de la ONU, han sido violadas una vez más, hecho agravado por coincidir con la conmemoración del “Dia de la Nakba” (desastre) cuando ocurrió la catástrofe, donde el pueblo reclama el Derecho de los refugiados a poder volver a la tierra de la que fueron expulsados los palestinos hace 70 años.

El incumplimiento y violación del Derecho Internacional por parte de Israel ha venido siendo permanente y sistemático con el beneplácito de EEUU que utiliza a la ONU como una pieza más de su estrategia hegemónica, situación agravada en estos últimos 10 años desde que colapsó el capitalismo en su crisis económica de 2007, existiendo una ruptura del equilibrio social, económico y diplomático que la burguesía decía que quería construir.

En Gaza continúan las protestas a partir del lunes,  después de la horrible masacre que causaron las tropas israelíes, que rompen la esperanza de negociar el Derecho a los dos Estados, Palestino e Israelí, La ruptura se expresa en todos los frentes  y en realidad muestra la descomposición de la diplomacia mundial, debido a la lucha despiadada de las grandes potencias que se disputan el control del planeta, con un recrudecimiento de las conflictos y las guerras.

La protesta solidaria de los pueblos es un ejemplo de esa inestabilidad crónica de la política capitalista, que indica el rechazo de los pueblos a las instituciones burguesas, con el desprecio a los Gobiernos y Parlamentos sumisos a los EEUU que expresan la profundización de la lucha entre las clases, también en Europa, que ha supuesto una sacudida de la conciencia en millones de trabajadores que ven esas masacres impunes como un horror intolerable.

Estamos observando una recomposición de la toma de conciencia de la clase trabajadora, acelerada por esos atentados a los Derechos Humanos, con una polarización política y una radicalización de las masas en acción, que representa un giro a la izquierda en el mundo del trabajo, pero a su vez otro a la derecha en esa fase que se representa en la actualidad, con un cambio en los comportamientos de las luchas sociales.

El capitalismo sigue empantanado y en puertas de una nueva recesión que algunos estrategas le ponen fecha en los próximos dos o tres años. E incluso se comenta que podría ser más profunda que esta anterior. No existe ninguna razón objetiva y científica para que pueda pronosticarse una salida global inmediata a la situación de estancamiento en la que estamos entrando, pues la subida de los precios del petróleo, las materias primas y la desigualdad creciente, con guerras comerciales en puertas y guerras cruentas incesantes, el capitalismo no tiene salida,

Los estrategas de la clase dominante evitaron el colapso del sistema cargando el costo de la crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora y capas medias, con un empobrecimiento creciente, pero no saben cómo evitar una posible recaída porque las deudas son tan abultadas que no se podrán pagar nunca.

Las condiciones para el triunfo de los trabajadores están maduras y se ha dado un salto cualitativo y cuantitativo en amplitud y profundidad de las capas sociales que participan en las luchas, en todos los continentes.

Aquí en el Estado español las Feministas, los Pensionistas, las capas medias y trabajadoras permanecen indignadas y activas con numerosas luchas que se acrecientan en los últimos meses. Si esa efervescencia no termina con un Cambio de Gobierno es por falta de estrategia y táctica de las direcciones de izquierdas para unirse y tomar el Poder. En una situación como la actual, de total desprestigio del PP, al posicionarse Rajoy otra vez más como Gobierno Sumiso a Trump, pero también por la corrupción galopante y el desastre social causado por la política “austericida”, la situación es explosiva. El punto fundamental tendría que ser convertir la unificación de las luchas en una Huelga General masiva, ofreciendo y exigiendo una alternativa de izquierdas a los planes de ajuste de la clase dominante.

Portugal está marcando la pauta de un Gobierno de izquierdas haciendo frente a la ofensiva terrible de los recortes salvajes que contra los trabajadores había venido planteando la derecha que había supuesto, como aquí el PP, un descrédito del gobierno. Recientemente vimos cómo se recordó por el pueblo portugués la Revolución Pacífica de los Claveles del 74 tomando las masas las calles con potentes concentraciones y manifestaciones confluyendo con el Ejército para derrotar a la Dictadura.

La burguesía de Europa, pese a contar con la ventaja del nefasto papel de los “reformistas sin reformas”, que han desatado una ofensiva brutal para llevar a cabo los planes de ajustes exigidos por la Troika, han empezado a romper el consenso con EEUU ante la amenaza de un recrudecimiento de los conflictos bélicos empujados por el Presidente Trump, sobre todo en el papel jugado por el apoyo a los ataques de Israel contra el pueblo palestino. Francia se ha puesto a la cabeza de una posible ruptura porque saben que esa situación tan tensa del ataque a los palestinos, tendrá repercusiones internas y no va a poder doblegar fácilmente la voluntad de lucha de la clase obrera francesa que ha venido luchando con firmeza los últimos meses. Esto no se resuelve con una batalla aislada, porque esta lucha es a medio y largo plazo.

Todos los desequilibrios de fondo acumulados en la economía mundial, entre las cuatro potencias imperialistas principales, (EEUU, Rusia, China y la Unión Europea), siguen creciendo y se desarrollan nuevas contradicciones.  El salvamento con dinero público del sistema financiero capitalista, después del colapso de 2007, ha agravado todavía más el problema crónico de las Deudas Públicas que no se podrán pagar, pues la Deuda global mundial combinada, de empresas, gobiernos y particulares  ha crecido de 142 Billones de dólares en 2007, sobrepasando los 232 Billones de dólares en 2017, representando un 318 % del PIB mundial.

La especulación financiera continúa dominando la actividad económica, persistiendo la crisis de sobreproducción, (de subconsumo, que es la misma) en todas las ramas de la economía, porque las masas, cada vez más empobrecidas por el efecto aspiradora de los flujos hacia la concentración, no pueden comprar las mercancías abundantes que el sistema oferta, acelerado con la robótica y las nuevos adelantos técnicos.  La Formación Bruta de Capital Fijo, estancada durante años, no crece lo suficiente porque el 93 % de las inversiones van directas a la especulación y solo un 7 % va a inversión productiva.

El FMI y la Banca mundial prevén una ralentización de la economía que se moverá entre el estancamiento y la depresión pues las perspectivas de crecimiento para el año 2018 es de un 3,1%, según el Banco Mundial. La economía de China se desacelerará creciendo a un 6,4 % en 2018, cuando en 2017 creció al 6,8%, pero teniendo en cuenta que el crecimiento medio del PIB entre 2001 y 2010 fue del 10,5%, la caída es insostenible.  La tasa de paro mundial ha alcanzado cotas históricas con más de 200 millones de parados y 815 millones de hambrientos.  Todo ello está provocando un incremento del malestar en el movimiento obrero internacional, con protestas sociales que empujan a la lucha por un cambio de modelo.  Es imposible detenerse en este breve artículo en todos los focos de luchas de la clase trabajadora, las hambrunas, las guerras y las penurias que sufren los pobres.

En el Estado español, es difícil encontrar un precedente de desgaste político tan rápido, como el que estamos viendo con el Gobierno Rajoy, rodeado por charcas inmensas de raneros putrefactos.  El Gobierno Rajoy, pese a contar con  la maquinaria burguesa en sus manos,  el apoyo de la muleta de C’s y apontoque puntual del PSOE,  está sufriendo un tremendo desgaste, que según explican algunos analistas, han estado “cocinando las últimas encuestas del CIS”.  Un claro ejemplo de la desconfianza en la política es éste:  A la pregunta: ¿Cómo califica usted la situación política?  Muy buena y buena = 2,7 %. Regular = 18,9 %. Mala y muy mala= 76,2%. (Barómetro de Abril). En Marzo, ese último dato era del 74,9%).  Con esos datos de desconfianza creciente en la política burguesa se rompe el mito de que la iniciativa privada y el liberalismo lo iban a solucionar todo.

Las organizaciones de izquierdas, sindicales y políticas tienen que asumir su tarea de oposición al modelo capitalista agónico y corrupto. Debemos condenar y condenamos las masacres como las denunciadas al inicio, contra el pueblo Palestino, pero asimismo las guerras del Yemen, Siria, Oriente Medio en todo lugar donde se produzcan esas matanzas.  Pero va a depender de la unidad y organización de los trabajadores, no solo a escala estatal, sino INTERNACIONAL,  de luchar por ofrecer alternativas y ganar la confianza de las masas, así como acompañarles en sus luchas, pues en eso nos van las condiciones de trabajo y de vida de las generaciones actuales y futuras. La construcción de una firme dirección de las fuerzas del mundo del trabajo es la ecuación más complicada,  pero la confianza en la lucha y en la búsqueda de un futuro para la Humanidad nos dará las fuerzas para alcanzar la victoria, derrotando a las derechas y poner el rumbo hacia el Socialismo genuino y la Democracia plena.

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