El Festival de San Remo es Italia. Durante la semana en que se celebra las audiencias televisivas superan, en ocasiones, el 80% de share. Es un fenómeno social que define al país y que mueve conciencias, además de que ha sido utilizado por los cantantes participantes para realizar reivindicaciones justas de derechos o para censurar hechos concretos que iban en contra de los intereses del país.

En la rueda de prensa de presentación del Festival, el mito de la canción italiana Claudio Baglioni, intérprete de temas como «Avrai», «Sabato Pomeriggio» o «Mile giorni di te e di me», criticó duramente las políticas xenófobas del ministro Matteo Salvini: «Estamos viviendo una farsa. No se puede resolver el problema de millones de personas en movimiento bloqueando el desembarco de cuarenta o cincuenta. Creo que las medidas que ha propuesto el Gobierno no están a la altura. Tampoco las de los gobiernos anteriores y esto ha llevado a la situación actual. La clase política, la dirigente y la opinión pública han estado ausentes. Somos un país envilecido, rencoroso, miramos con sospecha a nuestra sombra, y esto es un desastre intelectual. Nunca hemos derribado los muros». Evidentemente, Salvini respondió a través de redes sociales espetándole a Baglioni que se dedicase a cantar y que cerrara la boca.

Sin embargo, el poder de Salvini puede tener consecuencias para el cantante, puesto que varios medios italianos se han hecho eco de la posibilidad de que la directora de la RAI, Teresa de Santis, no descarta prescindir de Baglioni como presentador porque, al parecer, no ha sentado nada bien que se haya introducido el tema político en el Festival.

Sin embargo, no es la primera vez que San Remo entra en la actualidad. En el año 2016 el Festival fue una reivindicación total en favor de la legalización de las uniones civiles.  Todo comenzó en la segunda actuación de la noche de apertura. La cantante Noemi salió al escenario para cantar su canción «La borsa di una donna» (el bolso de una mujer), un tema intimista que expresa en el contenido de un bolso la realidad de la mujer de hoy en día. No obstante, la reivindicación se hallaba en el asta del micrófono, donde colgaban siete cintas con los colores de la bandera del arco iris. Como ella misma declaró en una entrevista para el periódico L’Unità «se trata de un mensaje bello, sin palabras», para añadir después «Es importante que las uniones civiles tengan su puesto en la Constitución italiana para dar la posibilidad de tener todos los mismos derechos. Todos tenemos el derecho de amar».

Todo podría haber quedado en la reivindicación de uno de los veinte participantes en el Festival pero no fue sólo en Noemi. Grandes intérpretes como Enrico Ruggeri, Arisa, Patty Pravo, Annalisa, Eros Ramazotti, Dolcenera, Irene Fornaciari, Francesca Michielin, Valerio Scanu o Bluvertigo, por citar algunos, también portaron de una u otra manera el arcoíris para reivindicar la legalización de las uniones civiles. Pero no acabó ahí todo: Laura Pausini, directamente, lo hizo de viva voz lanzando un mensaje a favor de la igualdad de derechos. Para Italia esto fue una bomba. En medio del debate fueron los cantantes los que tomaron posiciones, unos cantantes que mueven masas, y se posicionaron a favor de la lógica y de la verdad de nuestro tiempo: nada ni nadie tiene el derecho de decidir a quién debemos amar; nada ni nadie tiene el derecho de decidir sobre los sentimientos de los demás.

En 2019 ha sido Claudio Baglioni, un mito el que ha censurado la xenofobia de Matteo Salvini, posicionando al propio Festival de San Remo en favor de la diversidad y de los derechos humanos.

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