Desde hace muchos años vive en un sueño perpetuo. El presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla nunca pudo soñar en su niñez y su adolescencia que viviría toda su vida sin trabajar, viviendo del momio y siendo presidente de la región más grande de España. Por eso ha querido compartir con toda la humanidad ese sueño en el que vive y que desde hace un año le tiene levitando cuando camina. Una felicidad que, como es lógico dentro de la derecha española, nos muestra contándonos algo que se asemeja poco o nada a la realidad. La verdad es que desde que el trifachito se hizo con el poder en Andalucía los servicios sociales y las políticas de empleo son una verdadera ruina.

En un video colgado en sus redes sociales Moreno Bonilla se alegra de haberse juntado y depender política y psicológicamente del partido neofascista, algo que se complementa con la declaraciones del PP andaluz donde haciendo ascos a sus socios de gobierno, Ciudadanos, declaran su amor con Vox para un gobierno futuro. Un gobierno que las malas lenguas sitúan incluso al finalizar el mandato del trifachito. Un mandato, por otro lado, que con sólo un año de vigencia se le está haciendo demasiado largo a la ciudadanía andaluza. Pero como el presidente vive en la pura apariencia, en el limbo de los políticos, acaba vendiendo que el maná brota de las rocas y las ruinas de la sanidad, la educación, los servicios sociales y todo lo que tocan los dirigentes regionales. También es cierto que Moreno Bonilla y sus compinches, tras comerse los mansos y beberse los ríos (gastaron en apenas cuatro meses todo el presupuesto para comidas del Gobierno de la Junta), viven a cuerpo de rey y tienen a toda la parentela y a los amigos colocados en todos esos cargos y chiringuitos que prometieron iban a destruir. Debe ser que se han confundido y querían decir que los chiringuitos, cuando sus amigos y familiares estuviesen colocados, pasarían a ser imprescindibles y para eso habría que recortar en sanidad o educación pero no se les entendió.

Cada día que pasa la Sanidad andaluza va a peor. Enfermos terminales en pasillos, semanas para un médico de atención primaria te atienda (lo que provoca al final el colapso de las urgencias), sábanas sin lavar, comidas muy mejorables, falta de personal de todo tipo, intentos de cierre de centros y así hasta conformar un panorama dantesco donde lo que se intenta es colapsar el sistema público para llenar las arcas de “sus amigos” de la sanidad privada. Se advirtió en estas mismas páginas, nada más tomar posesión del cargo que Moreno Bonilla y Juan Marín tenían como principal intención acabar con la sanidad pública. En aquellos tiempos Spiriman lo negaba y hoy, tras ser sodomizado políticamente por los dirigentes políticos, habla de claro empeoramiento del servicio sanitario. Ahora se queja cuando bien que alabó y bendijo la llegada del trifachito y sin capacidad de movilización porque ya nadie le cree.

Y ¿qué decir de la educación? No sólo los dineros van a parar principalmente al negocio privado de los conciertos (algo usual en todos los gobiernos del PP), donde el consejero de Educación, Javier Imbroda, por cierto ha tenido parte llenando los bolsillos de sus ¿antiguos socios? Según se ha sabido recientemente, no sólo se va a permitir que los niños se achicharren en verano y se congelen en invierno sino que van a cerrar centros educativos de zonas rurales (los conciertos no se quitarán, no) y que las niñas y niños se fastidien y se suban a autobuses (¿alguien ha investigado si son de alguien cerca al trifachito?) para ir al colegio. Y todo porque hay que ahorrar en lo público pero no en lo privado. Y que se prepare la Universidad porque, aunque este año aún no les ha dado tiempo para destruirla, es la siguiente institución que van a derribar según nos ha contado el consejero mediante el eufemismo de acomodarla a la vida empresarial. Si con la educación básica intenta adoctrinar mediante los conciertos (religiosos en muchas ocasiones) con la superior intentan acabar con la posibilidad de que andaluzas y andaluces piensen por sí mismos. Como se dijo nada más que tomaron el poder (el dos de febrero concretamente), quieren una Andalucía antediluviana donde el señorito haga y deshaga. Quien dice señorito, dice alcalde del trifachito, presidente de la Junta o empresario sin escrúpulos en la Costa del Sol.

“Hay fechas que jamás se olvidan. Hoy, hace un año, empecé a cumplir un sueño: liderar un cambio necesario para mi tierra. Ahora, tenemos estabilidad, generamos confianza y Andalucía Funciona. A todos los andaluces, gracias por hacerlo realidad. Tenemos un gran futuro por delante” ha escrito en el mensaje que se citó. Ni hay estabilidad, ni generan confianza. De hecho es falta de confianza que han mostrado los mercados financieros es lo que ha provocado que la Troika haya informado al Gobierno del Estado que no se puede permitir a la Junta acudir a los mercados a buscar financiación. Y la estabilidad de la que hablan es una fantasmagoría producto de asumir todas las cafradas que se les ocurren a los de Vox y que Ciudadanos está herido de muerte. Pero aun así, tras arrogarse los éxitos económicos de la línea presupuestaria de Susana Díaz, en cuanto han implantado sus propios presupuestos parece que lo económico les está desestabilizando. No del poder, porque están agarrados cuál aguilucho sujeta su presa, sino de la posibilidad de vender algo positivo de su Gobierno. Veremos qué pasa si los intentos internos del PP por moderar o echar a Pablo Casado, en los que participa Moreno Bonilla, salen mal y desde Génova se dedican a segarle la hierba bajo los pies. Quienes sí que se acordarán de la fecha en que Moreno Bonilla llegó a la presidencia serán las mujeres que sufren la violencia machista pues, siguiendo las indicaciones de sus socios, les ha quitado la posibilidad de salir de su infierno de forma segura. Cada mujer que muera en Andalucía por no contar con un espacio seguro habrá que imputárselo al popular.

En una entrevista, dentro de la acción de la clase dominante de moderar al PP que comenzó con Alberto Núñez Feijóo (porque es el candidato a dirigir el PP del establishment), Moreno Bonilla ha dado en la diana respecto a su propio Gobierno: “Andalucía ha cambiado y todos los días se caen muchos prejuicios que en ese tiempo el PSOE había creado sobre el PP y la alternativa de un nuevo gobierno. Cuando decía que llegaría la ruina, sería un desastre, se perderían lo derechos sociales…”. En efecto los prejuicios se han caído y se muestra que es cierto, que cuando se alertaba del peligro era porque se sabía qué iban a hacer como empíricamente se ha demostrado. Y como tiene toda la cara del mundo señala que el problema de la Sanidad es de los recortes que hizo el PSOE, olvidando que fue el PP bajo el yugo de la Troika el que obligó a esos recortes, siendo él precisamente miembro de ese Gobierno y causante de dinamitar la Dependencia. En cambio él va a arreglarlo todo “generando más estabilidad para hacer más atractivo al personal sanitario trabajar para la Administración pública y evitar huida de talento”. Curiosamente quien quería quitar el plus de exclusividad, tanto que lo firmó con Ciudadanos y Vox, habla de huida a la Sanidad privada escondiendo que eso es lo que pretenden realmente para bajar los costes laborales de los empresarios sanitarios.

Y como no quiere culpar a Mariano Rajoy, porque al fin y al cabo es quien le puso donde está y es de bien nacido ser agradecido, ataca al Gobierno por la deuda tributaria que mantiene el Gobierno estatal con el autonómico. Pide 4.000 millones a Pedro Sánchez y señala a la ministra María Jesús Montero como posible manipuladora pues quiere ser candidata del PSOE a la Junta en las siguientes elecciones. Y no le dará el dinero a la comunidad para tenerla agarrotada y así hacerse la campaña. Piensa el ladrón que todos son de su misma condición, porque esa deuda es en un 90% herencia de Cristóbal Montoro, quien utilizó la misma fórmula que dice Moreno Bonilla para deslegitimar al gobierno del PSOE y así poder optar a ganar las elecciones. Es tan transparente, por simpleza, en su pensamiento que cuenta realmente lo que hicieron desde el Gobierno central con Andalucía, pensando que se lo harán a él mismo. Pocas son las pesadillas que tienen los andaluces y andaluzas con semejante personaje al mando. El sueño de Moreno Bonilla será tecnicolor pero las pesadillas de la ciudadanía andaluza son terribles y pinta a que serán aún peores.

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