Bien es cierto que las encuestas señalan la tendencia a la victoria del PSOE-A, pero está empeñada la derecha andaluza en rendir las naves antes de que se produzca la votación. Si hace unos días era Juan Manuel Moreno Bonilla quien firmaba ante notario que jamás pactaría con Susana Díaz, dando a entender que el PP no iba a resultar ganador, ayer mismo fue su homólogo de la derecha extrema Juan Marín quien lo reconocía. El candidato de Ciudadanos ya admite abiertamente que pactará ciertas políticas y acciones legislativas con el PSOE de Andalucía, como ha hecho en la entrevista que le han realizado en los medios del Grupo Joly. Si pactará esas políticas es que ya da por hecho que perderá y gobernará Díaz.

Si lo pensasen ambos candidatos se darían cuenta de su error. Por ejemplo, desde Adelante Andalucía siguen animando a acudir a votar para derrotar al susanismo y poner al frente de la comunidad autónoma a Teresa Rodríguez como presidenta. Ante preguntas ya han dejado claro que no harán a Díaz presidenta por ser la que llevó al poder en España a M. Rajoy. Pero en ningún momento han dado por perdida la batalla como sí han hecho los dirigentes de las derechas. Y lo curioso es que Marín, que tiene la soga al cuello, lo hace un día después de aceptar gustoso los votos del fascismo. Claro que alguien podría pensar que entre derecha extrema y fascismo no hay tanta diferencia como reconocen en el PP.

Esta campaña está mostrando en qué manos se encuentran las derechas andaluzas. La poca cabeza del candidato de Ciudadanos que ofreció una imagen lamentable en el debate de La1 donde sólo se le recuerda sus grititos diciendo a Moreno Bonilla: “¡Pida perdón!”, y todo por decirle, con toda la razón del mundo, que ha pasado de ser el perro de compañía al perro de presa de la presidenta de la Junta. En lo referente a pensar las cosas antes de hablar denota la pobreza de la clase política andaluza en buena parte. El subconsciente les traiciona una y otra vez, pues como les venimos contando, Ciudadanos acabará de una forma u otra pactando con el PSOE-A. Bien para empezar a gobernar en algún sitio antes de desaparecer del mapa, bien para molestar al “sanchismo” esa bestia negra que tiene ahora Albert Rivera. Y como en Ciudadanos se hace lo que quieren en la calle Alcalá de Madrid pues dicho y hecho. Le han colocado a Javier Imbroda y a la pareja (Virginia Millán, que también tiene un currículum mentiroso) del secretario de Organización de Ciudadanos, Fran Hervías, para el relevo y ha asentido porque la joyería que tenía hace tiempo que la traspasó.

Las derechas en Andalucía están más pendientes por lo que se ve en ver quién queda por delante de la otra. Ambas con miedo a que el fascismo de Vox les quite muchos votos y escaños, por ello insisten en que suba la participación, pero al mismo tiempo desincentivando la votación al dar por sentado que el PSOE-A ganará. Si hubiesen estudiado algo de Ciencia Política sabrían que ese tipo de reflexiones aumentan la abstención, o el voto a partidos extraparlamentarios (o antisistema) según los casos, ya que si se huele que alguien gana los dudosos se apuntarán al caballo ganador y los que saben que no votarían al ganador nunca se quedan en casa. Pero ni ellos ni sus asesores por lo que se ve han estudiado. Así que parece completamente inútil reclamar una alta participación cuando se va de derrotado en la campaña electoral.

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