La crisis política de la clase dominante se encuentra reflejada en la división de sus tres tendencias principales: El PP quedó noqueado en las últimas elecciones y está en decadencia, por su giro a la “extrema-derecha” sufriendo las acometidas de Cs que le arrebata votos por el “extremo-centro” y por Vox que les arrastró a sus posiciones de “ultraderecha” en Andalucía lo que ha sido visto como una “entente cordiale” de no agresión entre “neofranquistas”, rota de forma repentina cuando el FraCasado se saca de la manga el oportunista giro al “centro”,  con una  rimbombante y serpenteante verborragia, para taponar la sangría de la ultraderecha que  le está produciendo una gran hemorragia de votos.

La debilidad de aquel Gobierno del PP se puso de manifiesto con la Moción de Censura, que debido a su inmovilismo e ineficacia en el plano económico junto a su “Dontancredismo” también en la cuestión territorial, junto a los raneros pútridos de las Gürteles y demás componendas, produjo un crecimiento del independentismo en Cataluña y una desbandada de sus votantes que les abocan a la bancarrota.

El PSOE liderado por Pedro Sánchez salió airoso y triunfante derrotando a Rajoy que se lo quitaron de en medio y el PP apostó por  Aznar, despreciando claramente al clan rajoyano, pero tras el batacazo infringido por los votantes en las pasadas legislativas, quieren ahora aparentar un “giro al centro” de forma desesperada, incluso recuperando a Rajoy para esta  campaña y dejando en la estacada al “Padrecito Aznar” que no le dio los resultados esperados.

En los momentos del debate de la Moción de Censura y sobre todo después del nuevo Gobierno del PSOE, se despertó una gran esperanza de las masas que apostaban por el cambio.  El debate posterior y las acciones políticas llevadas a cabo por el Presidente Pedro Sánchez (PSOE), con la colaboración de Pablo Iglesias (Unidas Podemos), se comprobó que el triunfo de las izquierdas se convirtió en una realidad y no era “ilegítimo” sino fruto de la voluntad expresada en las urnas. No era como el PP de los “trillizos” habían imaginado, utilizando los insultos, los malos modos y un odio ancestral neofranquista, sino que se demostró que el repunte del Partido Socialista iba en serio al conquistar 123 parlamentarios ganando una amplia mayoría subiendo 39 escaños.

El “Trifachito” quedó atascado en Andalucía impidiendo a sus huestes la toma de Madrid, como se las prometían. La burguesía no ocultó su escepticismo e incluso su miedo, ya que los voceros de la banca, ante la debacle de sus representantes PP y Cs,  tuvieron que salir a la palestra amenazando que no aceptarían ninguna subida de impuestos a las grandes fortunas bancarias.

Esa situación es inadmisible en cualquier democracia sana ya que su posición demuestra un desprecio absoluto  a los representantes del pueblo encarnados en el nuevo Gobierno del PSOE y demás parlamentarios,  por parte de esos banqueros que quieren seguir ejerciendo la “Dictadura del Capital”, no aceptando la voluntad democrática de la ciudadanía, como han venido haciendo históricamente.

En una situación desesperada y con una cierta histeria, los representantes financieros de la gran burguesía se han rebelado de forma tan irracional que se les ve el plumero. Pero la experiencia de gobiernos anteriores del PSOE ha dejado claro que “en momentos clave hay que optar: o con los unos o con los otros, o con la burguesía o con la clase trabajadora,  no se pueden servir a dos amos a la vez”, como dejó dicho el Abuelo Pablo Iglesias.

El FraCasado del PP reúne en su persona toda la miopía, mediocridad y oportunismo de la burguesía españolista carpetovetónica, pactando en Andalucía con el “encargado” de Don Pelayo asumiendo el discurso de la ultraderecha de Vox hablando de Reconquista y amenazando con volver a la “España franquista”.

Pero esos sueños “medievales” chocaron pronto con la cruda realidad y sin querer admitir ni entender lo que les está pasando, pues ha llegado su decadencia y su agonía, dijeron en su Cónclave Pepero que alguien debe tener la culpa de esa catástrofe y como el pueblo con sus votos les corrigió sus excesos, apostaron por repudiar los consejos de su “Padrecito Aznar” dejándole abatido.

A renglón seguido vimos a los comentaristas, tertulianos y mercenarios de la burguesía descubriendo todos los errores y defectos del PP, alabando y apostando por el nuevo caballo ganador, por el cual parece que ya venía apostando claramente el IBEX-35, enalteciendo y alabando a Albert Rivera y sus “naranjitos mecánicos”.

Esa actitud irracional de la burguesía, dando “bandazos  palabreros”, es el producto del callejón sin salida del capitalismo, porque saben que se acerca la nueva crisis económica mundial inmersos en su crisis política interna y no quieren admitir que la gestione un Gobierno de Izquierdas, por lo que Pedro Sánchez tendrá que ser firme en sus promesas del giro social, ya que las presiones de los Poderes Fácticos podrían ser brutales.

La clase dominante y sus presuntuosos voceros derechistas que les defienden no son capaces de aceptar que han salido estrepitosamente derrotados y que el próximo 26-M podrían sufrir también otra nueva derrota todavía más humillante aunque sus intereses financieros lo querrán defender como siempre han hecho, a capa y espada.

Esos elementos que se creen que el Estado les pertenece “por la Gracia de Dios”, como acuñó el Dictador, no aceptarán nunca que la única forma de resolver las contradicciones de su modelo capitalista corrupto y agónico será mediante la derrota y la abolición de este modelo explotador y opresor y la desaparición de sus privilegios, de su poderío,  de sus estafas y chanchullos.

Esa es la razón por la cual los capitalistas buscan continuamente soluciones mágicas a sus crisis, para incrementar sus beneficios, (haya auges o crisis), buscando hechiceros, superhombres e intelectuales orgánicos queriendo descubrir la piedra filosofal, cuando las cosas les vienen mal dadas, echando la culpa al ídolo de turno que les ha fallado de forma misteriosa e incomprensible para muchos de esos “archimillonarios que son tan ricos que solo tienen dinero”, pues convierten a sus líderes en la fuente del origen de todos sus males, cuando esos reaccionarios son incapaces de reconocer que “es el capitalismo la fuente de todos los males que sufren la clase trabajadora y los pueblos”, como sentenció con sus análisis marxistas el Abuelo Iglesias.

Si la clase trabajadora, los estudiantes, los pensionistas, los sindicatos, los partidos y organizaciones sociales seguimos movilizados y en lucha, el voto del 26-M será de nuevo para las izquierdas en los más de 8.000 Municipios del Estado y también en las Autonomías donde se celebran elecciones, como asimismo enviando a Europa el máximo número de Parlamentarios que representen los intereses del pueblo, porque la derrota de las Derechas está al alcance de las urnas si los votantes de izquierdas que somos más del 61 %  según  las encuestas, nos movilizamos y apostamos por acudir a la cita con las urnas, pero preparándonos también para tomar las calles en defensa de nuestros intereses de clase, cuando la ocasión lo requiera.

Para concluir, mi opinión es que el Presidente Pedro Sánchez tendrá que optar entre ceder ante las presiones de la banca y los grandes Poderes Fácticos, que son el sostén del capitalismo y la corrupción, o formar un Gobierno de Izquierdas fuerte para defender a la clase trabajadora y nuestras familias, con el objetivo de atender las demandas de los pensionistas, de los parados,  de los estudiantes y demás colectivos sociales  necesitados en lucha, que sufren la carencia de una vida digna, golpeados por las injusticias, las desigualdades y la violencia ejercida por esos explotadores y opresores que quieren seguir mandando desde las multinacionales y la banca, sin someterse a las urnas, por lo que tendremos que seguir defendiendo entre todos un auténtico programa socialista para cambiar esta podrida sociedad.

¡¡Con tu voto tienes la palabra¡  ¡¡Nos vemos el 26-M en las urnas¡¡

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