Foto: Agustín Millán

Pablo Casado ha accedido a la presidencia del Partido Popular por un hecho diferencial respecto a Soraya SS: la defensa de los valores ideológicos fundamentales del conservadurismo liberal español heredero de la Alianza Popular de Manuel Fraga. El discurso del palentino levantó a los compromisarios de sus asientos al grito de «presidente, presidente» porque Casado apeló directamente al alma del PP, a los temas que se aprovecharon desde la época de José María Aznar para alcanzar el poder o para aumentar el espacio electoral.

Pablo Casado apeló a la unidad de España y a las víctimas del terrorismo como eje ideológico del PP, al igual que hizo referencia a temas como el reparto de los recursos hídricos al citar a Fernando López Miras, presidente de Murcia. Fue muy contundente al defender las rebajas fiscales que son bandera ideológica de cualquier partido conservador liberal democrático.

Esta apelación a la ideología, con una escenificación en la que Casado no leyó ni una sola línea —hecho que provoca siempre la asimilación de la persona con el discurso— y sin llamar a ningún compromisario, tal y como afirmó el nuevo presidente del PP, fue la puntilla para Soraya SS porque, en primer lugar, leyó el discurso, y, en segundo término, desde su candidatura —o ella personalmente—, se realizaron cientos de llamadas a los compromisarios para captar su voto a través de la exposición del argumento de tener a su disposición informes en los que se podrían encontrar aspectos negativos personales o de gestión que podrían poner en aprietos sus carreras políticas o profesionales, tal y como han confirmado a este medio fuentes del propio PP.

Es cierto que con Pablo Casado el Partido Popular vuelve al aznarismo o al aguirrismo, pero la salud de la democracia española no puede dejarse en manos de quien utiliza la información como sistema primigenio de logro de objetivos. Además, Casado es el único que puede frenar el discurso joseantoniano de Albert Rivera porque engarza su planteamiento ideológico con prácticamente todos los sectores del conservadurismo liberal español. Las declaraciones de los representantes de Ciudadanos tras la victoria de Casado, demuestran que en el partido naranja hay mucho temor a cómo reaccionará el nicho electoral de la derecha del que se ha nutrido C’s gracias al discurso ultranacionalista de Rivera y Arrimadas durante el Procés.

Tras su derrota, ¿seguirá Soraya SS en política o volverá a su vida profesional? ¿Cuánto tardará el Santander en anunciar su fichaje para puestos de alta dirección o su entrada en el Consejo de Administración? Hay que recordar cómo la ex vicepresidenta del Gobierno ya tiene colocados a personas de su equipo en la entidad presidida por su amiga Ana Patricia Botín: María González Pico, ex jefa de gabinete fue contratada tras la moción de censura para incorporarse al equipo que trabaja más directamente con la presidenta del Santander; Elena Sánchez, fue contratada en el mes de abril como jefa de seguridad de la entidad cántabra tras dejar su puesto en el CNI; Jaime Pérez Renovales, abogado del Estado que trabajó para Soraya SS, es actualmente el secretario del Consejo de Administración del Santander. Ana Botín ya tiene preparada la puerta giratoria para la ex vicepresidenta, una incorporación muy valiosa para el Santander porque, no sólo llevará su agenda como aval (al fin y al cabo, eso es lo que compran las grandes multinacionales cuando fichan a un político) sino también sus dosieres con los que el banco cántabro, en su nueva estrategia de negocio carente de ética alguna, podrá obtener pingües beneficios.

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