Es algo que se visibiliza como normal y no lo es tanto. Tal vez porque sean los partidos de izquierdas en Andalucía, pero el techo de cristal que sojuzga a las mujeres se rompe a patadas y con ellas al frente de las operaciones. Porque mucho hablar de empoderamiento, que si hay una revolución imparable y luego resulta que el macho alfa sigue al frente de la organización. En el caso andaluz, empero, las organizaciones han roto ese paternalismo buenrrollista de cierta progresía y han colocado como jefas del cotarro a dos mujeres: Susana Díaz y Teresa Rodríguez. Que sí, que ya estaban pero que han visto cómo en sus propias organizaciones les intentaron mover la silla y resistieron, vencieron y son las dignas representantes de la izquierda andaluza y andalucista.

No sólo se queda la ruptura del techo de cristal en las cabezas de lista, las candidatas a ser presidentas de la Junta de Andalucía. Además se añade que en ambas formaciones es más factible que, cuando toque, suceda a Díaz o Rodríguez una mujer antes que un hombre. No sólo tienen candidatas, que podrían ser unas epicleras, sino que sus equipos principales y más “mediáticos” están compuesto por mujeres que en su momento podrían dar el paso. Esto no sucede en casi ningún partido, incluyendo las organizaciones regionales de los propios partidos de las candidatas. En el PSOE hay mujeres en baronías sí, pero no se vislumbra un potencial tan alto por culpa de ciertas estructuras patriarcales. En Podemos sucede algo parecido, aunque a nivel estatal el papel de la mujer es clave en muchas demandas, luchas y trabajos institucionales.

En el PSOE-A destacan en sus respectivas consejerías Rosa Aguilar, Lina Gálvez (todo un hallazgo), Sonia Gaya, María José Sánchez Rubio o Marina Álvarez, sin olvidar a la que fue consejera de Economía, María Jesús Montero, actual ministra de Hacienda. Y si se busca el relevo de estas mujeres, y de algunos hombres muy acartonados que hay en el PSOE-A, se puede citar a Beatriz Rubiño, la “máxima autoridad” Verónica Pérez, o Cristina Cabezón en unas cuantas más que podrían dar el paso a quebrar para siempre ese techo de cristal. Nadie con dos dedos de frente ve a Cornejo, a Conejo, Ruíz Espejo o Mario Jiménez siendo el relevo. Se huele en el ambiente y en la militancia andaluza que una mujer sería más factible y deseable. Son muchos los “machos alfa” que aún sostienen el caciquismo interno, pero su tiempo llega a su fin.

En Adelante Andalucía, da igual sector Podemos que Izquierda Unida, la situación es incluso mejor que en el PSOE-A. Aquí, como ha reconocido en propio Antonio Maíllo, son las mujeres las que parten el bacalao político. Y no sólo es la fuerza que irradia Rodríguez, sino que tienes el trabajo y compromiso de Maribel Mora, a Inmaculada Nieto, a Sandra Heredia, a María Jesús Amate y tantas otras que pueblan las listas de la confluencia andalucista. Son las mujeres andaluzas que han decidido que ya era hora de levantarse y construir pueblo y tierra. Y no porque vean a sus hijos e hijas sufrir, que es la visión más conservadora y patriarcal, sino porque ellas mismas están empoderadas, son libres, se saben capaces de llevar más allá la transformación social. La revolución será feminista y ecosocialista o no será. Y ellas lo tienen claro desde hace tiempo y por eso son las que dirigen el cotarro. Y por si fuese poco a estas mujeres capaces, mucho más que algunos hombres, de llevar a cabo el cambio deseado se pueden sumar mujeres que están en otros desempeños institucionales como Noelia Vera o Eva García Sempere.

Ambas formaciones tiene claro, más en Adelante Andalucía todo hay que decirlo, que el papel de la mujer no es subsidiario, no es un mero suvenir al que pasear para ver que se es feminista de pega, como hacen en PP y Ciudadanos, por cierto, es un papel dirigente y lo demuestran. El feminismo se demuestra andando, luchando y haciendo. Y si algo queda claro en Andalucía, las representantes de los derechos de las mujeres, de la igualdad, de la lucha contra la violencia machista, de la lucha en favor de los desheredados y desheredadas del mundo, está en los partidos de izquierdas. No se dejen engañar con populismos y mentiras electoralistas. Los partidos de la derecha son machos, muy machos y su hijo bastardo incluso hace apología del machismo. Rompieron un poco el techo de cristal las últimas elecciones, en estas romperán completamente ese techo de cristal las mujeres de la izquierda. No lo duden.

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