Hoy mismo la Junta de Andalucía, con su jefe Juan Manuel Moreno Bonilla al frente, están permitiendo que se haga apología de los vientres de alquiler. La Universidad de Almería presenta unas Jornada Académicas sobre Gestación Subrogada, ese eufemismo que se utiliza para hablar de la explotación de las mujeres para el uso y disfrute de quien tiene dinero para ello. El PP permite que en un espacio público se haga apología de una infracción de la ley. Si se hablase de autodeterminación rápidamente habrían puesto el grito en el cielo, pero como se trata de una vulneración que afecta a las mujeres, el machismo instalado en Andalucía lo permite.

Más sorprendente, si cabe, es que una Universidad permita algo así. En un centro donde se supone centro del saber deberían, cuando menos, no alentar la explotación íntima y personal de las mujeres para satisfacer los deseos genéticos de personas sin más moral que la satisfacción individual. Si hubiese algún pensador en la Universidad de Almería sin duda les diría que ni desde el plano utilitarista es admisible esa satisfacción que buscan los “compra-bebés” pues la suma de su felicidad es menor que el perjuicio causado a la sociedad y a las mujeres explotadas. Alientan desde la UAL los posicionamientos explotadores de quienes sólo ven a las mujeres como máquinas de parir criaturas que deben ser genéticamente puras. Algo así como permitir a un Mengele de los deseos que explique cómo crear bebés puros en relación al comprador.

La cosificación de la mujer en este caso deberían avergonzar a la UAL y a Moreno Bonilla, porque aquellas personas que defienden, frente a la legislación vigente, los vientres de alquiler sólo ven a la mujer como una máquina reproductiva, una cosa que produce bebés como meras mercancías que se pueden comprar o desechar según la volición del comprador de turno. La búsqueda de la perfección genética que satisfaga el deseo mercantil de alguien mediante el usufructo de un vientre, aplicando a la mujer una serie de condicionantes que dejan en paños menores a la esclavitud. Si no les gusta el bebé, si tiene alguna tara menor se puede devolver como si fuera el teléfono móvil de última generación. La cosificación de madre e hijo como meros elementos mercantiles es lo que permite la Universidad. Lo siguiente será alabar la esclavitud trayendo a un amo o la prostitución situando en un pedestal a un proxeneta.

Fomentan desde la Universidad y la Junta que los deseos de los compradores se conviertan en derechos. Derechos de consumidores sin importar la explotación de una mujer a la que se despoja de derechos en virtud de la potencia mercantil del comprador. Esto es como si en un supermercado se consintiese dar latigazos a la dependienta para comprobar si la mercromina funciona. Cierto que en Andalucía han estado muy acostumbrados a la esclavitud en el campo, pero que eso se alabe y potencie desde una institución educativa es rozar la esquizofrenia. O que hay miedo a decir no al potente lobby gay. Bastante tienen con los neofascistas como para dar cancha a los colectivos que defienden la explotación de las mujeres mediante los vientres de alquiler. Además, de esta forma podrán decir que apoyan al movimiento LGTB y como Ciudadanos es pro-explotación de mujeres todo queda en casa.

Y si esto no les convence del todo, aquí tienen una entrevista donde se aportan detalles del sistema de explotación que son los vientres de alquiler y comprarse bebés por el mundo.

PD. A pesar de haber hecho un esfuerzo ingente nadie de la Universidad nos ha podido dar noticia (para confirmar o desmentir), ni se encuentra en su web. Hemos conocido el evento, que parecen tener escondido, debido al tuit que adjuntamos.

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