Leer con asiduidad a Karina Sainz Borgo en su delicadas recetas culturales en Vozpopuli no exime de la sorpresa de ver cómo publica su primera novela y ésta, además, resulta que tiene un éxito previo por la compra de los derechos en numerosos países del orbe. Conociendo a la autora (se conoce a los autores o se les idealiza con sólo dejarse llevar entre los intersticios de sus párrafos) sabe uno que mal escrito no estará, pero esa popularidad así, de comienzo, tan rápida, te previene sobre otros autores mainstream o bestsellers. Y como los libros no me los regalan como a otros medios, pues la reticencia era doble, perder 20 euros en un libro que promete por la autora pero que puede no ser para tanto.

No ha defraudado a este lector, cuando menos, Sainz Borgo por su prosa cuidad, por un relato bien trazado, por unos personajes perfectamente construidos y una temática de mucha actualidad aunque sin querer tener connotaciones políticas. Sí, habla de cómo se vive en Venezuela pero no hace apología de ninguna de las partes. Deja todo el peso a la literatura y que cada cual saque sus propias conclusiones. En los efluvios de la imaginación también hay cabida a la crítica si se quiere ver. De hecho a mí me sucedió algo parecido con la Guardia Nacional en una escala internacional en el país (no les contaré el qué para no destripar la historia).

Es una novela sobre seres humanos que utilizan todo el ingenio posible para superar las situaciones a las que se enfrentan en determinadas circunstancias. Y aunque se centre en Venezuela, podría ser similar en Níger o en Argentina. El dramatismo de la historia por sí sola ya merece la pena y más cuando está bien escrita. Se notan las lecturas de Sainz Borgo, no es una mastuerza con una idea peregrina pero sin haber leído lo suficiente para ponerse a escribir. No hay atrevimiento, más allá de ponerse delante de una hoja en blanco, sino un delicado proceso de asimilación del oficio para mostrar algo que va más allá de juntar palabras.

Unos personajes reflexivos, que se sienten culpables de ser más atrevidos que los demás, que saben lo que dejan detrás pero sabiendo que algo ganan. Una culpa que no deja indiferente pero que permite hacerse una idea de lo que supone abandonar todo lo que para alguien era su vida. Una culpa que da vida pero que permite a la autora reflexionar sobre ciertos aspectos de la vitalidad humana en sí. Una novela que sin duda se debería leer y que sirve para pensarnos como seres humanos. Una novela bastante mejor que muchas otras de artistas consagrados que se repiten y repiten y repiten hasta la saciedad.

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