“La investigación del caso Villarejo ha destapado una nueva especialidad en la red que dirigía el excomisario: una red mediática que utilizaba para chantajear, presionar o ganar dinero. Periodistas como Eduardo Inda, entre otros, aparecen vinculados en los diversos sumarios de José Manuel Villarejo por haber colaborado supuestamente con el excomisario para bloquear investigaciones, intoxicar a la opinión pública y presionar a jueces, fiscales y altos mandos policiales. La última prueba es el espionaje del líder de Podemos, Pablo Iglesias, con la difusión de informaciones jamás contrastadas y obtenidas, por ejemplo,  mediante el robo del teléfono móvil de una de sus compañeras de partido.(…) (La Vanguardia 31-3-19)

Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, entre otros, fueron demonizados con mentiras y falsedades, fueron espiados hasta en lo más intimo, para destruirles y que no pudiesen ni acercarse al poder político. Machacados sin piedad por Eduardo Inda y otros directores de periódico que difundían las infamias de aquel, en una caza sin cuartel financiada desde el Estado para evitar cualquier posibilidad alternativa. Incluso si lo piensan bien, la salida a la palestra de los neofascistas es consecuencia de  aquello, de este Golpe de Estado contra la ciudadanía que comenzó en 2015” (Santiago Aparicio. La Conspiración contra Podemos es un Golpe de Estado).

Algunos medios de comunicación “sumisos al sistema y bajo su control”, fomentaron al principio a Pablo Iglesias y su fuerza política con el objetivo de dividir a las izquierdas dándole cancha para debilitar al PSOE, que también está siendo atacado con mentiras, calumnias e improperios de todo tipo, pero tras la conquista de Unidos Podemos y sus confluencias  de 5 millones de votos, se dieron cuenta del error, le acusaron de populista, de estar vendidos a Venezuela y le atacaron con furia.  Más tarde la burguesía a través de sus mecanismos de financiación, para frenar lo que ellos llamaron “populismo de izquierda”, financiaron y potenciaron al otro llamado  “populismo de derechas” representado por Albert Rivera C’s,  al entender que el PP de Casado  se empezaba a descomponer y perdía gas, rodeado de su pútrido ranero con tantos casos de corrupción de las numerosas Gürteles que siguen apareciendo.

El sistema del 78 llamado de la Transición está agotado y putrefacto, con las cañerías de las cloacas del Estado reventando y esparciendo las inmundicias tapadas por los gobiernos de turno y los elementos sin ética, que se han venido comportando como zorros hambrientos soltados en un gallinero. Con sus procedimientos continuistas del régimen criminal del franquismo han seguido fomentando las tramas negras de esta semi-democracia que sostiene al sistema capitalista. Esto se ha convertido en una jungla, donde se compran voluntades, se aplica la Ley del más fuerte, abusando, avasallando, calumniando y dejando sin protección a los más débiles y esos procedimientos no son humanos, son todavía salvajes demostrando que el capitalismo es un modelo injusto e inhumano.

Esa corrupción y métodos mafiosos son perjudiciales y antidemocráticos ya que apartan a la ciudadanía de la política lo que se convierte en un drama, pues la clase trabajadora siente todavía un cierto reparo hacia la “casta política”, produciendo un efecto nocivo porque en vez de iniciar el camino de la participación democrática y la lucha por la  transformación social, es decir, para avanzar hacia el genuino socialismo y una democracia decente, la clase trabajadora asalariada se aparta hacia la abstención que beneficia a los corruptos y a la reacción.

Esa situación es aprovechada por la burguesía y su clase dominante, tanto a través de sus políticos como de sus medios de comunicación  afines,  que en momentos como los actuales,  aplican discursos duros con  métodos violentos alentados por la derecha,  la  extrema derecha de C’s y PP y  la ultraderecha de Vox, como hacen sus tres voceros bocazas, siendo un peligro que se retroalimenta con movimientos nazi/fascistas que crecen en toda Europa.

Las direcciones de izquierdas deben ser consecuentes y llamar a los trabajadores a reorganizarse defendiendo una democracia sana, una lucha firme contra la corrupción con tolerancia CERO,  para inundar las urnas y las calles en rechazo de esta contaminación infecciosa en la que ha quedado anclada esta “democracia burguesa” que es preciso superar.

Avanzando hacia la Unidad en la Lucha, la clase trabajadora   podrían ganar si las direcciones encuentran la necesaria capacidad de entendimiento para formar gobiernos de coalición de las izquierdas, planteando un programa para un Cambio Radical de este modelo putrefacto.

Es preciso explicar a la ciudadanía profundizando en el debate, que con este capitalismo mafioso y corrupto dominado por los poderes fácticos procedentes del franquismo y gestionando sus crisis cíclicas nunca se podrá conquistar el socialismo. La clase trabajadora puede tomar el poder político y por medio de él, las masas deben  defender un programa necesario y valiente, que rompa con el modelo actual de democracia burguesa, corrupta y decadente, abriendo un nuevo proceso para profundizar en la democracia socialista.

Para ello tendríamos que  convertir la propiedad privada de las grandes palancas de producción en medios de propiedad pública, socializando la gestión de la producción de manera democrática, abierta y bajo control social al servicio de la ciudadanía, todo lo contrario de lo que ha venido haciendo la clase dominante a través de Rajoy durante los últimos años que con la Gürtel y demás corrupciones han venido ganando elecciones ilegítimas dopados hasta las trancas con dinero robado por los corruptos al pueblo trabajador.

Con una derrota amplia de las derechas en las próximas elecciones, podríamos avanzar acumulando fuerzas suficientes para implantar ese tipo de democracia amplia y autogestionaria en todos los niveles del Estado, haciendo posible las conquistas sociales.  Pero un programa social avanzado debe contemplar la forma de financiarlo, que debe recaer sobre la clase dominante adinerada que se ha venido forrando con los desfalcos bancarios, la explotación y la opresión de los pensionistas, la juventud, los asalariados y capas medias empobrecidas.

Con nuevos métodos de producción autogestionaria y una democracia ética, participativa y solidaria, si sería posible desarrollar planes y proyectos sociales, con arreglo a los programas trazados de antemano por la clase trabajadora con la ayuda de la comunidad científica. El proceso de producción capitalista, perpetúa y agrava las diferencias de clase por lo que se ha convertido ya en un  anacronismo que impide el desarrollo armonioso y la tendente hacia la igualdad que plantea el socialismo.

Para luchar contra los despilfarros y la corrupción, necesitamos una economía pública abierta  y en  la medida que se introduzca una planificación científica de los procesos productivos, supervisada por el conjunto de la sociedad, aplicar las modernas tecnologías, las computadoras y la robótica,  reflejándose la información en las redes con total transparencia. Así desaparecería la anarquía de la producción del modelo capitalista actual, basado en el despilfarro, el robo, las estafas, la explotación, los saqueos y la opresión.  Una democracia sana debe perseguir el objetivo que el Estado y su autoridad represiva empiecen a moderarse, tomando las decisiones cada vez que exista una controversia social mediante votación popular.

Cuando existan conflictos graves, la mejor manera de resolverlos es utilizando mecanismos profundamente democráticos, eliminando la tendencia a la aplicación de la represión como plantean la “Derecha Trifachita” con el “Art.155 permanente en Cataluña”, que luego querrían implantar en el resto del Estado. Con Democracia Plena podríamos ir pasando la autoridad de las decisiones, siempre democráticamente,  que estaría compuesta por toda la clase trabajadora y el pueblo en general, utilizando las fuerzas laborales, bien intelectual, bien manualmente, pero todos tendríamos que colaborar en las tareas políticas de la producción, debiendo ser los puestos de responsabilidad, tanto políticos como administrativos, revocables y rotativos, eliminando el paro y trabajando todos para el Estado o para el sector privado, pero siempre orientados hacia el bien común.

Como bien explica la teoría socialista: “La comunidad humana sería por fin dueña de su propia existencia cultural y social, convirtiéndose en dominadores de la naturaleza, para frenar el Cambio Climático, pues como se declara : “somos socialistas, feministas, ecologistas y demócratas”,  es necesario y preciso tomar las mejores decisiones que beneficien a la sociedad, alcanzando el mayor grado de igualdad posible y por tanto seríamos dueños de nosotros mismos y de nuestro propio destino  como seres humanos libres para aplicar socialmente nuestras decisiones, anteponiendo las decisiones políticas a las presiones del Capitalista.

No cabe duda que la conquista de esos objetivos, mediante una organización con aspiración internacionalista, democrática y socializante, será el acto que redimirá a la ciudadanía, porque esa es la verdadera misión histórica que tiene que desarrollar una ideología actualizada, a través de una moderna cultura de democracia, solidaridad y ética  desarrollada bajo el método de la planificación del socialismo científico.

Con la participación masiva y democrática en las tareas del Estado ese socialismo científico corresponderá a la expresión práctica de la teoría concentrada de la experiencia de las luchas del movimiento obrero durante toda la historia, que es el que está llamado a aprender, estudiar, e investigar las condiciones culturales, económicas, sociales y políticas, convirtiendo la naturaleza misma con este mismo salto cualitativo, infundiendo y educando a toda la población en este nuevo modelo social y humano,  para enseñarnos unos a otros a trabajar solidariamente por el bien común.

Pero como solía decir el abuelo Pablo Iglesias:  “elegid a los mejores, pero luego vigiladlos como si fuesen canallas”,  infundiendo la ideología socialista y el método democrático de esa manera,  a las clases hoy oprimidas y explotadas, para desarrollar  la conciencia de que es necesario transformar las condiciones laborales, para marchar hacia nuestra liberación, con una crítica social permanente,  cuyo objetivo debe ser mejorar la calidad de vida y de la naturaleza, con la aplicación también del “concepto  programático ecosocialista”, que debe ser producto de nuestras propias acciones, como mejor procedamos para garantizar la supervivencia de la especie humana  en este planeta Tierra, que es el único que conocemos, porque está siendo arrasado por la depredación de unos cientos de multinacionales produciendo el Cambio Climático que tenemos que frenar, antes de que sea demasiado tarde.

La Derecha ha venido abusando de una forma vergonzosa e infame de sus privilegios, primero con su Dictadura y luego durante esta Democracia Burguesa manipulada al servicio de esa minoría  burocrática y no de la mayoría de la ciudadanía como correspondería a una democracia sana,  demostrándose que su Justicia, sin medios suficientes,  ni materiales ni humanos,  con un sesgo y lentitud  que favorece a los corruptos,  no sirve a los intereses del pueblo trabajador.

Necesitamos un acto supremo de justicia social  “expropiando a los expropiadores y explotadores  corruptos”, que signifique saldar las cuentas de los déficits, que es el producto de esa historia de corrupción,  explotación y saqueo, para así poder redimir los medios de producción de la condición de capital privado, cuyo fin es el lucro individual que ellos lo anteponen al bienestar de la población. Modificar los objetivos que hasta este momento han venido practicando los capitalistas para utilizarlos al servicio del bien común.

Un nuevo Gobierno de los Trabajadores debe declarar el carácter Socialista y Democrático en plena Libertad de la producción,  al servicio de las clases trabajadoras y capas medias,   empezando por las más empobrecidas,  eliminando los secretos bancarios y del Estado, para desarrollar la producción en beneficio del bien social por lo que tendremos que continuar el combate implacable contra la corrupción y los despilfarros, porque bajo el capitalismo nunca podrán desinfestarse las cloacas del Estado ya que como siempre se ha dicho: “solo el pueblo podrá salvar al pueblo”.

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