En muchas ocasiones algunos altos cargos del PP y de Ciudadanos al leer lo que publicamos han dicho somos muy duros. Tras lo visto ayer en el Pleno de la Asamblea igual nos hemos quedado cortos porque eso de preguntarse sin sonrojo si se quemarán parroquias como en 1936 tras sacar los restos del mausoleo del dictador fascista…

Isabel Díaz Ayuso, que dice y hace cualquier cosa para tapar sus vínculos con Púnica, suelta esa barbaridad dentro de un sistema democrático similar contra el que dio un golpe de Estado el dictador al que se va a inhumar. Lo peor es que Ignacio Aguado no sólo le sigue el juego a la presidenta de la Comunidad sino que aumenta la apuesta al afirmar sin sonrojarse que “desde el Gobierno de la Comunidad se hará lo necesario para que no se quemen parroquias”. ¿De verdad se ha creído la salvajada dialéctica de Díaz Ayuso? ¿Por qué no ha añadido Venezuela que es ya un clásico en sus exposiciones? ¿En Ciudadanos no tienen a alguien que hable en serio o de manera racional? Lo de la presidenta es un clásico del PP en todas sus épocas, el peligro de los rojos asalta iglesias, es lo que aprenden en los seminarios del Opus, de los Kikos o esas comunidades ultraconservadoras que siguen pensado en la Guerra Civil como una cruzada. Pero que alguien que se dice liberal debería cuando menos no seguir la estela. Por mucho que Aguado pudiera pensar que los rojos son el peligro y acabarán con las esencias de España, igual debería callarse ante una boutade y no darle visos de realidad.

citar la quema de parroquias tiene que ver con la llegada de elecciones y así movilizar el voto católico

Esto se puede interpretar cómo, en realidad, todo se podría tratar de un plan mucho más elaborado y que tiene como finalidad llenar las arcas de la fracción constructora de la clase dominante y ayudar a la iglesia católica. Han debido pensar en la presidencia de la Comunidad que si queman unas cuantas parroquias, culpando a los CDR por ejemplo, el gobierno madrileño tendría que reconstruirlas como una obligación moral. De esta forma, como las constructoras tienen cierto problema con el flujo de caja, tendrían unos dineros extras hasta que se puedan hacer grandes proyectos.

De igual forma la iglesia católica, que cada vez pierde más fieles y tiene las parroquias vacías, podría cerrar algunas parroquias en buenos distritos y conseguir dar algún pelotazo construyendo viviendas. ¿Quién se lo negaría siendo mártires de los ataques del mal? Si hay cinco parroquias en el barrio Salamanca, pues tres que sean quemadas, una se reconstruye y dos quedarían para otros usos.

Es todo tan histriónico en la política española, especialmente en la madrileña y la andaluza (donde curiosamente gobierna el trifachito), que un tipo de operación así se podría llegar a plantear en la sede de la Puerta del Sol. Díaz Ayuso y Aguado son capaces de esto y mucho más. Se benefician los empresarios de la construcción y la iglesia católica, justo dos de las fracciones de la clase dominante que apoyan a PP y a Ciudadanos. Normal que en Más Madrid se lo acaben de tomar a guasa y pregunten al gobierno si tienen alguna previsión de quema de parroquias como pueden ver en la imagen.

Realmente citar la quema de parroquias tiene que ver con la llegada de elecciones y así movilizar el voto católico ante el peligro de los rojos en el gobierno. No tiene nada que ver con Franco en sí, sino con activar el mitologema inserto en buena parte de la ciudadanía católica de derechas. Por eso ha salido Aguado a buscar su cuota, aunque éste no se percate que el voto católico que gane por un lado lo perderá por el lado liberal. O por el lado de cualquier persona racional sin más. Lo que en Díaz Ayuso es una forma de quitar votantes a Vox en Aguado es simplemente ridículo. Demuestran que en Ciudadanos son unos chisgarabises de la política que por salir en la foto dan empujones a quien haga falta, como les pasó en Colón. ¿Cuál será la siguiente de Aguado?  Esto pasa cuando sólo se mira el voto y no el bien común; cuando lo que importa es tener tu cuota mediática y no estar al servicio de la ciudadanía; cuando se llega a la política por el apoyo de un lobby y no por el apoyo de militantes. Ciudadanos en su caída en barrena está llegando al absurdo y no, no da risa.

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