La manipulación de los datos no es algo nuevo, desde que hay registros en los parlamentos y en la prensa se han utilizado esos datos para atacar al oponente o para ratificar las propias decisiones. Las “trampas” se utilizan para crear estados de opinión mediante unos datos que se presentan como inescrutables, como la plasmación “real” de la voluntad popular. No es extraño pues estamos en la época de la democracia de opinión o de sondeos. Los sondeos que no son más que tendencias u opiniones muy concretas se imponen como una “verdad” incuestionable. Y de esto saben más que cualquier otro en los medios de comunicación. No son noticias falsas sino creación de estados de opinión utilizando un idealismo empírico. Una trampa que esconde la realidad que en este caso es evitar que Pablo Iglesias y/o Podemos se sienten en el consejo de ministros.

Si hay una buena liada en Ciudadanos a cuenta de los deseos del establishment, en La Sexta siguen con su campaña de impedir lo que más temen en la clase dominante, que alguien de Podemos pueda tener obra y parte gubernamental. En esta ocasión se recurre a una encuesta ad hoc para saber si la ciudadanía española quiere o no a Iglesias como ministro. ¡Casi nada tener que preguntar sobre la posibilidad de una persona para ser ministro! De entrada la pregunta ya es tendenciosa porque se fija en una persona contra la que se ha hecho campaña de desprestigio para que no entre en el Gobierno. Casi desde el día siguiente de las elecciones se ha advertido desde los medios de comunicación que las peticiones de Podemos eran una locura. En La Sexta deciden que nada mejor que preguntar para saber si esa campaña penetra o no entre las personas y así confirmar lo que es voluntad de los poderosos.

Si se fijan en los datos aportado verán que casi un 60% de las personas consultadas (que en la información habla exageradamente de los españoles) dice que no quiere a Iglesias de ministro. Entonces hay un 37% de personas que sí querrían que entrase y un 3% que pasan, algo que se evita decir y permite que se descontextualicen los apoyos. Algo que se consigue manipulando las preferencias de las consultadas pues sólo se muestran las opiniones de PSOE, PP, Ciudadanos, Vox y Podemos. ¿Dónde están las preferencias de ERC, PNV, JxCat, Compromís, CC, etcétera? No se enseñan por si las personas que han expresado que sí fuesen de esos partidos. No quieren que se vean los posibles apoyos a Podemos de otras fuerzas políticas para no contagiar el discurso dominante. Una forma ideológica de manipulación de la consciencia.

No sólo hay manipulación al mostrar que todos los partidos que aparecen en la imagen están mayoritariamente en contra de Iglesias como ministro, sino que hay una manipulación al no hacer divisiones en la opinión. Esto es, como ven no quieren a Iglesias en el PP un 96,4%, en Ciudadanos un 93,6% y en Vox un 96,3% produciéndose un sesgo conservador claro y definido. Al ser una pregunta binaria (sí o no) este sesgo es imposible de eliminar salvo que se hubiesen hecho otros cálculos y divisiones. Como toda la derecha no quiere ni en pintura cualquier posición de izquierdas, lo suyo hubiese sido presentar los datos diciendo que en la izquierda las personas opinan el porcentaje que fuese. Al carecer de los datos base del estudio, que tampoco es que sea muy amplio, no podemos ofrecerles esa alternativa de forma correcta. Pero si utilizásemos los datos que La Sexta ofrece, puestos a manipular, nos diría que un 68% de los españoles de izquierdas quieren a Iglesias de ministro. Algo que no se podría presentar.

¿Imaginan a Ferreras diciendo que el 68% de los votantes de izquierdas quieren a Iglesias en el Gobierno? Ni ustedes, ni los que controlan los aparatos ideológicos. Una trampa sutil rodeada de un halo científico que esconde sin más una intención ideológica para que Iglesias sólo acuda a Moncloa de visita. Y las menos veces que se pueda eso sí. Todo con tal de que Podemos no entre en el Gobierno y se abra la posibilidad, que visto lo que pasa en Ciudadanos es cada vez mayor, del pacto PSOE-Cs. De momento que Iglesias, al que tildan de arribista por querer poder, como si Sánchez y sus acólitos fueran hermanitas de la caridad o la política fuese una cuestión de sonrisas y magdalenas y no de poder, apoye la investidura. Y ya si eso con el tiempo y la crisis se hace la coalición que llevan reclamando desde el establishment. Y en ello, como en otras cosas, La Sexta ayudando a la manipulación ideológica. Por el camino, de paso, se destroza la imagen de Iglesias y de cualquier pensamiento de izquierdas más allá de la socialdemocracia.

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