Parafraseando la frase del cura de Escopeta Nacional podríamos haber dicho que “lo que ha unido el Ibex en la tierra no lo separa ni dios en los cielos” pero, además de cierta irreverencia con los creyentes, no termina de ajustarse a la realidad de los hechos. Las estructuras de poder son mucho más fuertes y persistentes que los designios de dios, que para algo aportó el libre albedrío. Y para la clase dominante ese libre albedrío es dominar y que se haga lo que es voluntad propia. Por tanto lo que esa clase dominante, cuyo mayor representación es el Ibex-35, tiene entre manos que los votos que hayan de venir el 10 de noviembre se ajusten a su voluntad, por las buenas o por las malas.

No es un secreto que los poderes dominantes han respirado tranquilos al saber que Pedro Sánchez no se coaligaba con Pablo Iglesias. Pese a la moderación del programa morado, ese que ahora catalogan de socialdemócrata, desde la clase dominante no se fían demasiado. Bien porque consideran que el dirigente de Podemos es bastante “inestable” (escuchado en los mentideros del poder), bien porque le ven como un peligro para sus intereses, esos que nos intentan vender como los intereses de España y los españoles pero son privativos. De ahí que vayan a poner todo su empeño, utilizando todos los medios que tienen bajo su control y que, al final, son los que conforman la “opinión pública” en dar publicidad a lo que pueda surgir de la propuesta de Íñigo Errejón (no es la primera vez que lo hacen). Saben en lo práctico que el errejonismo, como ha demostrado en Madrid y en algunos de sus papeles, no es contrario a los intereses del capitalismo. La Operación Chamartín salió adelante gracias a las buenas relaciones entre el establishment y la formación errejonista. Siendo hijas e hijos de la burguesía tampoco era extraño. ¿Ha perdido o ha ganado presencia Clece, empresa de Florentino Pérez, en la capital? No y le ayudaron con una permuta de terrenos que le ha producido una ganancia de unos cuantos millones.

Desgaste, por tanto, de Podemos en todo lo que se pueda ya que la mayoría de peticiones del errejonismo son asumibles por las estructuras capitalistas. De hecho todo el ecocapitalismo se encuentra recogido en los programas de la formación nacionalista. Lo del nacionalismo o patriotismo, por cierto, es otra cuestión que gusta y mucho en la clase dominante pues, pese a las alusiones al pueblo constantes en Errejón, ya sabemos que la visión dominante del sistema es confundir España con Capital. Apoyarán desde las distintas regiones que pequeñas erupciones sistémicas (como mareas y demás) tengan posibilidad de obtener diputados. Cuestión bien distinta es que lo consigan o no, pero que lo van a intentar es obvio. No es acabar con Podemos, ahí quedará Francisco Marhuenda y los distintos altavoces mediáticos, sino dejarle sin posibilidad real de acuerdo si ganase el PSOE.

Porque lo que les tiene sobrecogidos no se encuentra tanto en esa hipotética izquierda a la izquierda del PSOE, sino el propio PSOE y Ciudadanos (saben de sobra que el PP es fiel y leal, como así lo son las gentes de la extrema derecha de Vox). Albert Rivera no ha cumplido con el mandato que se le encomendó. Le tienen enfilado a él y a la que pensaban sustituta, Inés Arrimadas, por creerse que podían hacer lo que les diera la gana. Desde el Banco de Santander les avisaron, como hizo una de las voces autorizadas de la clase dominante como es Pedro J. Ramírez, pero ellos se pensaron que podían gobernar el mundo (España es demasiado pequeña para sus egos). Por eso le han dado un toque de atención que ha surtido cierto efecto, no el deseado, pero cierto efecto al estar algo más amable Rivera con Sánchez (al menos ya se quiere reunir con el presidente). Esto no empece para que se fíen del dirigente naranja y no les importaría que Errejón algunos votos les quitase. Y si Ciudadanos desapareciese no les importaría. Las encuestas ya vislumbran que no serían determinantes para un gobierno con el PSOE y eso será utilizado por los medios del establishment para desviar el punto de mira hacia otros partidos.

Y si no se fían de Rivera, que ya les ha fallado como hemos dicho, menos lo hacen de Sánchez. Pese a que el presidente del Gobierno entiende la postura de la clase dominante, se reúne con sus dirigentes todas las semanas de forma fraternal, no las tienen todas consigo porque saben que en cualquier momento puede virar por ganar tres votos más o acabar con Podemos (que parece que es una auténtica obsesión del máximo dignatario). Con Rivera, como ha desvelado Óscar Puente, sí quiere pactar Sánchez. Bueno mejor dicho con Ciudadanos en general ya que, como se demostró en 2016, comparte mucho más en lo económico y en lo personal (son todos burgueses), pero la suma no daría y Sánchez, pese a la crisis económica que ya asoma en lontananza, jamás pactaría con el PP. Esta es la verdadera ilusión del Ibex una Gran Coalición que gobierne España durante una década como poco y Sánchez seguramente no la aceptaría porque quedaría señalado en la Historia. Por eso al establishment no le importa que Sánchez, al final de las nuevas elecciones, no tenga capacidad para conformar mayoría absoluta con nadie excepto el PP. Pablo Casado ha dicho con la boca pequeña que no lo haría pero es de sobra conocido que lo haría. Al final como dice el brillante liberal Jorge Vilches ambos están en la hegemonía socialdemócrata.

Las intenciones, desde hace tiempo, es que se forme una Gran Coalición o, cuando menos, un gobierno social-liberal. La entrada de Errejón, al que apoyarán con todo, permitiría un gobierno ecosocialdemócrata con el apoyo de Rivera, o un gobierno social-liberal con apoyo de Errejón. Un punto por debajo de los deseos de la clase dominante pero que sirve igualmente a sus intereses. Así controlarían a Sánchez para que no se desvíe de lo que dice en privado y aseguran ministras como Calviño y ministros como Ábalos (a quien el establishment cada vez tiene más simpatía) en diversas reuniones. Un gobierno social-liberal sería perfecto para una fracción de la clase dominante española (la financiera) mientras que la gran coalición gusta más en otras fracciones (servicios/construcción) si es que el PP no acaba por ganar las elecciones. Habiendo abierto el melón electoral Sánchez la clase dominante siempre preferirá a los suyos en el Gobierno, aunque los sondeos, que son una imagen en un momento dado, podrían ir cambiando dependiendo de la abstención o el enfado de la ciudadanía. Las proyecciones que manejan ahora en los cuarteles del establishment es que gana el PSOE, no sobrado, pero gana. Así que harán todo lo posible para que los votos no estropeen los deseos de la clase dominante. Y así, queridas amigas y amigos, es como se subvierte la democracia liberal.

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