Fuente: Juan Marín

A Aristóteles siempre le preocupó la corrupción tanto de las formas políticas como del alma de los seres humanos (la mujer no porque no tenía esa consideración para el filósofo ateniense). Corrupción no es un término que sólo indique, por tanto, meter la mano en la caja o hacer favores a los amigos a cambio de otros favores. Corromperse puede ser entendido como la desviación del estado ideal de la persona o del sistema político concreto. Desde que vieron la posibilidad de asirse al poder, son cientos los cargos de Ciudadanos que se han corrompido al perder los valores que decían defender. El cargo, el boato, la pompa y la circunstancia (no se puede olvidar el peculio recibido que es otra fuente de corrupción del alma) les han llevado a abandonar sus principios para aposentarse en el mero nicho de poder por el poder. Sin importarles los valores o las tragaderas necesarias para pactar con quien sea con tal de poner sus respectivas posaderas en un sillón institucional.

Entre los más corrompidos de Ciudadanos destacan los andaluces que antiguamente se daban golpes en el pecho diciendo que no iban a tener una pléyade de cargos con amigos contratados como hacía el PSOE. Tan grande no es sino que han batido todos los records de amiguismo y colocación a dedo de todas las administraciones públicas. Mientras Albert Rivera criticaba los nombramientos del Gobierno de Pedro Sánchez callaba ante los centenares de los suyos. Cómo será la cosa que hasta los medios de la derecha han destacado que Francisco Hervías ha pedido que le coloquen en Andalucía para dejar de ostentar la secretaría de Organización de Ciudadanos en la nueva ejecutiva que salga del próximo Congreso. Una completa podredumbre de un alma ya poseída por el ansia de seguir en el machito de la política y no tener que volver a sufrir en un trabajo. Tanto Marta Bosquet como Juan Marín, que son los jefes de la agencia de colocación naranja, rápidamente han salido a apoyar a Inés Arrimadas en cuanto ésta ha afirmado que dará el paso para hacerse con la presidencia de Ciudadanos e intentar sacar al muerto de la UVI.

Se puso en conocimiento de los lectores hace muchos meses que la clase dominante había obligado a Rivera a situar a Arrimadas en las listas del Congreso de los Diputados porque querían tenerla como recambio del entonces presidente no fuese a ser que no cumpliese con el mandato dado. Como ha reconocido Juan Carlos Girauta, pasaron de la petición que hicieron Ana Botín y otros poderosos (muy difundido por Pedro J. Ramírez), y obtuvieron la más mísera derrota que se recuerda en los últimos decenios. Así que Bosquet y Marín, ávidos de seguir en la poltrona y que el partido se mantenga mínimamente hasta tiempos mejores, se han echado en brazos de la persona que el establishment ha elegido para dirigir Ciudadanos. O ¿creen que su confirmación del acceso a la presidencia naranja en los programas televisivos es gratuita y no controlada? La clase dominante no da palos de ciego y saben que lo que queda de Ciudadanos debe quedar en manos de la única persona que no desprende asco en el electorado. No en vano la invitaron a acudir al Club Bilderber.

Ignacio Aguado, por su parte, ha estado tanteando la posibilidad de hacerse él con el poder del partido. Un movimiento ingenuo, por mucho que el lobby energético sea su apoyo, pues todo el mundo entiende que no da más de sí. En la dura batalla política, salvo hacer viajes a Turquía, no se le recuerda un buen discurso, una buena confrontación o algo que tenga que ver con una capacidad analítica mínima. Nada de eso se encuentra en el vicepresidente de la Comunidad de Madrid. Si no ha sido capaz de derrotar a Isabel Díaz Ayuso (sí, como lo leen) pensar en algo más grande es utópico. Además, algunos medios ya están en la carrera de buscar apoyos a Arrimadas y encumbrarla frente a cualquier otra opción que no sea deseada por los poderes fácticos. Si no fuese por su secretario de Organización en Madrid, Aguado no se enteraría ni de la misa la media. No tiene capacidad política por mucho que le lisonjeen ahora que tiene capacidad de colocar a gente y corromper su alma aún más. Porque el dirigente madrileño es otro de los corrompidos y que han mandado sus valores a tomar viento, más sic abe porque habló mucho y ahora hace y apoya todas las cuestiones estrafalarias de los neofascistas (por no dejarles solos ha dicho el elemento).

Almas corrompidas no por el poder sino por no tener principios ni valores. El cuñadismo ideológico es la ideología de la corrupción total del alma de un político. Si a eso se le añade que no fueron sino unos simples populistas del sistema, queda claro que los que quedan en Ciudadanos (no hay que olvidar a los murcianos que están escondidos por lo que ocurre en el Mar Menor) han visto cómo el poder ha elegido y se lanzan a apoyar los deseos de la clase dominante. No vaya a ser que por elegir a un ser corrompido como ellos y ellas les olviden y no vuelvan a estar en disposición de mantener el carguito y ayudar en lo que haga falta a todos esos poderosos. Toni Roldán, que se marchó, y Luis Garicano, no sabe lo que tiene alrededor, defendían los valores mientras sus conmilitones se dedicaban a trincar cargos y mamandurrias a tutiplén, y por ahí se les fueron los votos. Esperan en los oscuros lugares del poder económico que Arrimadas recupere en cierto modo esos valores porque esa conexión tan clara con los neofascistas les comienza a perjudicar ya que quedan señalados. La clase dominante no quiere deshacerse aún de Ciudadanos porque le han visto las orejas al lobo y saben que como calienten mucho el ambiente con su rama neofascista, los siguientes en ir para adelante serán ellos. A los corrompidos esto les importa bien poco porque ellos están al cargo y la prebenda.

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