La parálisis política a la que Donald Trump está llevando a los Estados Unidos tendrá su fin a partir del próximo día tres de enero cuando los demócratas tengan la mayoría en el Congreso. El presidente logró un cierre parcial de la administración norteamericana por su insistencia en pedir miles de millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México para evitar la entrada de migrantes.

Ante esta situación los demócratas han preparado un plan para reabrir el gobierno federal que pasa por un recorte de los fondos para el Departamento de Seguridad Nacional y la seguridad fronteriza de otros proyectos de ley de gastos que tienen el apoyo de los dos partidos. Esta estrategia está dirigida a obligar al presidente Trump a negociar o asumir la responsabilidad de un cierre de la Administración más prolongado.

El plan de los demócratas, que será votado el jueves cuando tomen el control de la Cámara, consta de dos proyectos de ley. El primero incluye seis medidas de gasto bipartidistas que financiarían en su totalidad a agencias como el Departamento del Interior y el Servicio de Impuestos Internos hasta el final del año fiscal en septiembre.

El segundo extendería los fondos de Seguridad Nacional a los niveles actuales hasta el 8 de febrero, incluyendo mil trescientos millones de dólares para cercas, pero no fondos para el muro fronterizo de Trump, una disposición que la hace morir a su llegada al Senado controlado por los republicanos.

Al separarse del proyecto de ley de Seguridad nacional, los demócratas están abriendo la puerta a un mes de negociaciones. Sin embargo, también se están atreviendo a desafiar a Trump y al senador Mitch McConnell, republicano de Kentucky y líder de la mayoría en el Senado, para mantener una gran parte del gobierno encerrada por la demanda del muro del presidente. Los demócratas han sido claros: «No va a tener muro».

 

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