Andan las derechas preocupadas con los y las marxistas de España (del mundo en general). Los acusan de los peores crímenes, inventando cifras si hace falta que los fascistas y conservadores con tufo franquista para eso son únicos. Y claro las personas del común se preguntan si aquella conspiración judeo-masónica del marxismo internacional sigue viva y quiere acabar con la pobre España. Y ante esto, los marxistas responde que no. De hecho los judíos de Israel cada vez se parecen más a los que cometieron la Shoá (Holocausto). Los masones están a sus cosas de masones y poco más que lo que han hecho siempre. Los marxistas, empero, sí tienen una conspiración mundial, la misma que tenían desde la publicación por parte de Marx y Engels del Manifiesto, unir a todo el proletariado mundial para acabar con el capitalismo. Nada nuevo.

La clase trabajadora en el poder como clase hegemónica (cada una en su respectivo Estado), acabando con la dictadura de la burguesía para implantar la verdadera democracia de la libertad, es una conspiración de dos siglos. Además una conspiración que no se esconde y que siempre ha dicho públicamente que quiere cambiar el mundo de base. Así que no se entiende la preocupación de fascistas y conservadores con los marxistas, salvo que sean tan estúpidos de confundir un método de análisis de la realidad, un método de combate en la lucha de clases, un método de comprensión de la realidad social, con una ideología. La ideología será socialista o comunista (a elegir), pero la forma de entender la realidad es marxista. Así que el marxismo dudosamente mata gente, salvo que le caiga a alguien los tres tomazos de El Capital, versión encuadernada, en la cabeza. En estas cuestiones es donde se les ve la patita fascista y franquista a quienes se esconden detrás de presuntas ideologías como liberalismo o conservadurismo. Ideologías que también tienen sus cientos de millones de muertos aunque no lo quieran reconocer. Como decían Monty Python mejor no hablar de quién mató a quién ahora.

¿Imagina ustedes que les acusasen, si son liberales, de haber utilizado el funcionalismo para masacrar a la población iraquí? ¿O que les acusasen de haber utilizado el individualismo, la teoría de sistemas, la teoría de juegos o la teoría de la justicia para masacrar indígenas en las selvas de América Central o imponer la dictadura de Pinochet? Se quedarían absortos y pensando que quien se lo dice es profundamente un memo. Pues pónganse al lado de los marxistas que piensan que Espinosa de los Monteros o Almeida son memos por confundir el culo con las témporas. Lo dicen así porque se han criado en la estructura franquista que decía esas cosas y como no tienen capacidad de análisis, ni para hacer negocios, pues lo sueltan sin pensar. Eso sí su confesor opusino o yunquero les felicitará y les premiará para poder quitarse el cilicio durante dos semanas o tener relaciones sexuales con preservativo.

Tampoco es que queden muchos y muchas marxistas en España o en el mundo. Hay mucho postmoderno que cita y cita a Marx para parecer de izquierdas pero que eso de la lucha de clases le parece antiguo y poco chic o fashion. Hay mucho bohemio burgués que se ha leído, incluso, las obras completas pero sin entender mínimamente algo más allá de las cincuenta manidas frases de Marx, Lenin y, obviamente, Gramsci. De ahí saltan a los estudios altermundiales, la disputa del género y cualquier extravagancia intelectual que les haga parecer lo más izquierdista pero con ropa cara. Marxistas, por desgracia quedan pocos, combativos pero pocos para lograr cambiar la estructura del sistema capitalista y que la miseria (de todo tipo) en la que se encuentran la mayoría de las personas en el mundo desaparezca. Y aunque sean pocos tienen claro que hay que conspirar contra el capitalismo, comenzando por destripar la ideología dominante y señalar las contradicciones del sistema así como sus engaños constantes. Y ya si los fascistas se enteran que los marxistas son feministas les da algo. “La clase trabajadora no tiene nada que perder, salvo sus cadenas”, esas mismas que son sujetas y apretadas por quienes tienen miedo al marxismo… y bien que hacen en tenerlo.

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