Llevan avisándolo desde hace más de dos meses y ahora mueven las fichas para perpetrar un golpe al sistema democrático para defender sus intereses. La clase dominante, a través de sus medios de comunicación, han venido alentando algún tipo de respuesta al futuro Gobierno de Coalición, bien fuese por el tema catalán (algo que les interesa poco en sí pero que saben es un nutriente de irascibilidades), bien por historias inventadas sobre los neocomunistas (lo de neocomunistas se refiere a los socialdemócratas clásicos de Podemos, porque los socialdemócratas postmodernos son los del PSOE). No se han escondido a la hora de hablar y loar discursos, más propios del conservadurismo que de la socialdemocracia, de las baronías rancias que aún quedan en el PSOE, tanto como para inventar que Emiliano García-Page se mostraría dispuesto a asumir la presidencia del Gobierno si hubiese una unión PSOE-PP-Ciudadanos. Como ya se contó en estas páginas, el “varón-dandy” manchego en ningún momento participaría de esa estrategia pues está esperando momentos mejores para suceder al actual inquilino de la Moncloa.

Sin embargo, pese a los reveses de la actualidad, desde El Español (diario oficial de los mensajes de la clase dominante), ABC (el periódico de a derecha ultraconservadora) u OkDiario (la voz de la fracción mercantil y constructora de España) se ha insistido en la necesidad de que algún número de diputados y diputadas del PSOE se rebelen y voten contra Pedro Sánchez, impidiendo con ello la investidura del actual presidente en funciones. No ha sido ni una, ni dos, sino varias las ocasiones que desde editoriales, artículos sin firma o columnas de opinión de estos tres medios de comunicación se ha insistido en la vía del tamayazo para acabar con el futuro Gobierno de Coalición. Desde el diario de Pedro J. Ramírez se ha hablado de movimientos (falsos) dentro del PSOE para propiciarlo y el apoyo que tendría ese tipo de movimientos por parte de la clase dominante (verdadero). Desde el medio de Bieito Rubido se ha hablado, esencialmente, de la ruptura de España como argumento legitimador de una acción de traición al partido por el cual han sido elegidos los diputados. Y desde el digital de Eduardo Inda, además de las consabidas mentiras y manipulaciones, se ha hablado de todo con tal de generar un clima social que permitiese a las baronías socialdemócratas tomar el mando de la acción. Hasta el momento más bien han conseguido lo contrario, que las dudas existentes respecto a un gobierno de coalición se disipen. Por el camino han dado pie a  querer meter en la cárcel al presidente o intentar judicializar toda la vida política.

No contaba el poder fáctico con que la parte derecha del establishment político carece de inteligencia política y capacidad de comunicación (más allá de tres o cuatro frases sin gracia y que demuestran su autoritarismo). Un rebaño de ovejas, posiblemente, podría lograr una movilización mayor que la dirigencia política de la derecha. El factor humano, eso que siempre se deshecha en los manuales de pseudoliderazgo salvo para introducir moralina, impide que los deseos de la clase dominante puedan tomar forma en un nuevo tamayazo. Eso no empece para que se hayan movido entre las baronías del PSOE e, incluso, dentro de Unidas Podemos (como ya pasó en el tamayazo que sí funcionó) para intentar trastocar el acuerdo. La burguesía catalana, que no deja de ser parte de esa clase dominante, está tan dividida y en una pelea intraclase con la pequeña burguesía catalana que a este juego no ha querido participar moviendo ficha dentro de ERC. Así pues queda en manos del resto actuar, como vienen actuando, en favor del golpe contra la democracia que se pretende. Eso sí, como suelen hacer las derechas mundiales, sea por golpe blando, duro o invasión militar, justificado como una defensa de la democracia. Por eso no paran de decir que se va a romper España (no se han percatado que ese nacionalismo reaccionario no funciona como movilizador de las personas del centro-izquierda a la izquierda más extrema); que pactan con etarras (cuando ya no existe ETA es difícil movilizar con estos argumentos); y demás estupideces de la derecha mediática que replican los sinsorgos de la dirigencia política.

Para colmo de males del establishment, aparece Inés Arrimadas, que ha escuchado algo pero no sabe bien cómo, qué y por qué, y se lanza a requerir públicamente la traición de las baronías del PSOE. Dice la candidata a ser presidenta de Ciudadanos, ese mismo partido que por los pelos no ha desaparecido tras ser tercera fuerza política, que va a llamar a todas las baronías del PSOE para pedirles que digan a “sus” diputados que no apoyen el gobierno populista y nacionalista de Sánchez. Lo dice desde el populismo y nacionalismo del otro lado, cabe recordar. Esto se lo podría haber ahorrado, como Juan Carlos Girauta su gruñido en redes sociales, porque ha estropeado la acción secreta, que no quiere decir que con buenos resultados, de la clase dominante estaba llevando a cabo con algunos altos cargos del PSOE. De hecho, cuando la presión de empresarios sobre esos altos cargos les estaba llenando de dudas, aparece Arrimadas para unir a todo el PSOE alrededor de Sánchez.

Además demuestran no conocer cómo funciona la mentalidad de las gentes del PSOE. Si algún diputado o diputada provocase un tamayazo no tendría España donde esconderse. Esto con los que pudiesen ser dudosos pero, como no prestan atención a lo que publican medios serios, ni se han enterado que la gran mayoría de diputados son, por decirlo así, “sanchistas”. Y los que no lo son están callados a la espera de poder optar a la sucesión de, por ejemplo, García-Page (se retira de Castilla-La Mancha al finalizar la legislatura actual) o Susana Díaz. Lo cual, a largo plazo, y para gente que no sabe vivir fuera del cargo es esencial. Siendo complicado, pese a las presiones recibidas que han confirmado fuentes internas, con la actuación como salvapatrias de Arrimadas ha provocado que no sea posible ese tamayazo. De hecho ya le han respondido las baronías pidiendo que voten a favor para evitar el acuerdo con ERC. Lo que no saben esas baronías, tan engañadas como el público en general por el tema catalán, que lo que no quieren en el establishment es a Podemos. El problema de toda la investidura no es quebrar España (bien saben que no lo hará nunca Sánchez por mucho que le tilden de ególatra), es que se hagan políticas socialdemócratas que destruyan el falso eslogan de que cuando gobierna la izquierda la pobreza surge por todas partes. Tras Portugal (que es calificado como excepción), si España mejorase económicamente y con beneficios para la clase trabajadora, serían ejemplos para otros países mucho más centrales de la Unión Europea como Francia o Alemania.

Esto es lo que pretenden impedir no las cosas de la burguesía y la pequeña burguesía catalana, que al fin y al cabo son parte de la misma clase social. Y pese a que nieguen la existencia de las clases y de la lucha, los ricos saben perfectamente de qué parte están. Cuestión distinta es que utilicen los aparatos del Estado para sus cuitas internas, sus batallas entre fracciones, pero frente a la clase trabajadora son un conglomerado sólido. De hecho prefieren que esté por ahí el PNV o ERC antes que Podemos porque no dejan de ser partes de esa clase dominante. El problema es que sus lacayos políticos y mediáticos equivocan la forma de presentar la lucha (no se dirá aquí cómo se debería realizar para hacer daño como es evidente) y por eso no consiguen nada más que la movilización de los que ya están convencidos de antemano. Eso sí, está demostrando la clase dominante algo que es históricamente verificable, la democracia es un instrumento para ellos y si tienen que recurrir al autoritarismo lo harán sin ningún tipo de problema. Lo han hecho a lo largo y ancho del orbe y de la historia y lo seguirán haciendo.

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