Dicen que son tiempos de la modernidad líquida (Bauman) o de la aceleración del tiempo moderno (Giddens), pero más bien pareciera que son los tiempos de la carencia de memoria, de la memoria frágil o del intento de tomar por estúpidas a las personas. Cualquiera de estas tres últimas categorías podrían aplicárselas directamente a Pablo Echenique o Juan Carlos Monedero. Desde la fallida investidura no hay día en que no hagan uso de alguna de ellas, juntas o revueltas. Una carencia de memoria que señala más bien el camino del engaño, de la manipulación, de la negación de la realidad.

El no-se-sabe-qué-cargo de Podemos intenta convencernos de la maldad del presidente en funciones Pedro Sánchez mediante el uso, nada profiláctico, de las redes sociales. Tuit tras tuit señala como gran culpable de todos los males habidos y por haber al secretario general del PSOE por el fracaso de la investidura. El intento de ganar el relato pero que muestra la carencia de discurso de la formación morada. “O me quedo con el 100% del poder teniendo el 29% de los votos y el 35% de los escaños o llevo a España a elecciones de nuevo. Hoy por la mañana, este sigue siendo —en plata— el ultimátum/amenaza de Pedro Sánchez. Todo lo demás son adornos… o “relato”, como se dice ahora” ha escrito Echenique en twitter para señalar a Sánchez como un engreído que no se aviene a negociar con la izquierda pura. El PSOE es prístino y Podemos tiene la solución a todos los dilemas porque son muy listos.

Normalmente, sólo hay que ver los datos de las democracias parlamentarias occidentales (que son capaces de colarnos algún país bananero), para comprobar que con un 30% se puede tener el 100% del consejo de ministros. No es inhabitual. Por tanto incidir en ese tema enseña que, realmente, en la cabeza del dirigente de Podemos el concepto de democracia representativa no está ni asentado. Incluso se puede dudar, visto lo que suele hacer en Podemos, de que tenga un sentido democrático de la vida política. Porque, en sentido contrario, se le puede preguntar si con el 14% de los votos piensa que puede obtener el 80% del presupuesto del Estado. Lo de la correlación de fuerzas no lo ha entendido, igual porque su ser entronca más con una secta como Ciudadanos.

Como no le hicieran caso desde el PSOE, que sigue a sus reuniones, tardías eso sí, con las organizaciones de la sociedad civil, Echenique vuelve a insistir. Esta vez en la versión dos, esa que afirma que Sánchez quiere pactar con Ciudadanos y no con la “supuesta izquierda” (decimos supuesta porque el populismo, como siempre han reconocido, no es ni de derechas, ni de izquierdas). Sánchez puede no ser tan listo como los de Podemos, pero le alcanza para comprender que si Albert Rivera le ha dicho que no, que jamás pactará con él, no hará intento alguno para pactar. Además que sus bases, que son de izquierdas para dolor del entorno morado, le dirían que no. Tampoco entiende Echenique que desconfíe de ese “amado líder” que bajó de la montaña de La Navata (Galapagar) con las tablas de la verdad en las manos. Vamos a intentar refrescar la memoria a dirigente de Podemos.

Normal que Sánchez no quiera gobierno con Podemos, ni a Iglesias en el gobierno porque PODEMOS DIJO NO A ENTRAR EN EL GOBIERNO. Parecen olvidar en la formación morada que se negaron a acordar un programa de gobierno (no les interesaba) y entrar en los ministerios sociales (no tenían suficiente hueco para colocar). No asumen la realidad, se muestran incapaces psicológicamente de entender que negaron la oportunidad y hoy ya no queda otra vía que el acuerdo programático. Tienen un problema grande de negación de la realidad que todo el mundo ha visto, dijeron no a vicepresidencia y ministerios. Se rieron de las negociadoras socialistas, forzaron la máquina pensando que son los más listos y pasó lo que pasó. Día tras días habrá que recordarle a Echenique su falta de memoria.

Con un poco más de cultura política Juan Carlos Monedero también juega a la manipulación y el olvido de los actos cometidos. Tiene el detalle de no caer en la utilización de cifras, porque sabe que se las pueden dar todas en el mismo carrillo, pero insiste en que toda la culpa es de Sánchez. Y como no quiere que se le diga que carece de memoria, se inventa una “oferta fake” descubierta por un señor que, resulta, mira por dónde, es de Podemos. Y si hace falta se recurre a la ley de Gamson (parte de ese idealismo empírico que utilizan los postmodernos para dominar) para señalar que Sánchez es malo por no dar tantas carteras como escaños se aportan. Eso es olvidar que la política, por suerte, no es empírica en su totalidad. Y cuatro de 16 puestos ministeriales es más o menos lo que aporta Podemos. ¡Ojo Podemos! No Unidas Podemos. Porque lo curioso es que en estas negociaciones el turrón no se repartiría en Unidas Podemos sino en Podemos exclusivamente. Pero esto no lo dirán.

No es que intenten ganar el relato sino que estamos, una vez más, ante un intento de manipulación de la opinión pública, de engaño a las personas para que crean que lo que han visto no es la realidad (negarse al acuerdo) sino una entelequia negativa que intentan colar desde el PSOE. Una fantasmagoría porque la realidad es otra, la que han dictaminado/inventado en Podemos. Echenique y Monedero olvidan que su partido dijo no, lo demás es una mentira para que sus bases de apoyo no digan “¡hasta aquí hemos llegado¡”. Saben que han cometido un grave error y ahora, cuando IU, Anticapitalistas y demás movimientos minoritarios dicen que sólo acuerdo de gobierno, en Podemos ya piensan en las siguientes elecciones. El problema es que estamos en verano las personas, trabajen o estén de vacaciones, ya no les compran, ni les leen. Hastiada la ciudadanía quienes más trabajan en las nuevas elecciones tienen distintivo morado, no rojo.

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