Se les ha estropeado a los senadores del Partido Popular la visita al Valle de los Caídos a la que había invitado el prior benedictino Santiago Cantera. No podrán hacer una visita simulando a la Falange, ni ponerse camisas azules (algunas cuidadosamente guardadas), ni nada por el estilo de forma oficial al menos. Particularmente podrán seguir yendo, cantar el Cara al Sol y soltar lagrimillas (más de uno y más de dos lo harán o habrán hecho), pero no caer en la ignominia del monje benedictino que se niega a acudir a la comisión del Senado para explicar la negativa que ha mantenido para exhumar los cuerpos de las víctimas del franquismo.

Y no irán porque Ander Gil, portavoz del PSOE en el Senado, se ha empeñado y ha movido Roma con Santiago para impedir esa tropelía y falta de respeto a la memoria de las personas allí enterradas, y no precisamente por propio gusto, como el dictador al que gustan venerar los conservadores. Por ese motivo, el senador burgalés envió una carta al presidente del Senado, Pío García Escudero, para denunciar que la Comisión de Justicia hubiese cedido al “capricho chantajista de este señor”. Y más cuando el prior despreciase a la Cámara Alta.

“Me sonroja que el Senado de España haya decidido seguirle el juego al prior en su intención de ningunear a la Ley, las resoluciones judiciales que tiene en contra, e incluso al propio Gobierno de España” afirma con rotundidad en la carta enviada al popular. Así, le conmina a García Escudero a defender la dignidad de la Cámara y le recuerda que “va en detrimento de ella que la Comisión le ría la gracia a este señor”. Por ese motivo, le pidió, aunque suena a casi exigencia, que pare esa visita ignominiosa haciendo valer su autoridad porque, además, concluye el senador socialista, “estaremos sentando un peligroso precedente”.

Como ya se contó en estas páginas, el senador de En Comú Podem, Joan Comorera, ya había manifestado que su actitud era “una auténtica burla a los valores democráticos y a las instituciones que representan la soberanía popular”. También recordaba el senador barcelonés que era “un absoluto despropósito que la Comisión de Justicia ceda al chantaje del Prior, que incumple sentencias judiciales y se niega a acudir a sede parlamentaria”. Para Comorera, además, “existe una grave responsabilidad del Gobierno, que es responsable de la gestión del Valle de los Caídos” a través de Patrimonio Nacional. “Lo único aceptable para nuestro grupo”, ha manifestado el senador Comorera, “es que la comunidad benedictina a la que pertenece el prior retire el recurso planteado y permita ya la ejecución de la sentencia”.

Unión de la izquierda, en esta ocasión, para recordar algunos vestigios falangistas y totalitarios que siguen presentes en la derecha española (azul o naranja) y que salen a relucir en cuanto se tocan ciertos temas, o se topa con la Iglesia. Pero no la del papa Francisco, sino la del obispo de San Sebastián y de toda esa recua de mantenidos por el Estado que siguen adorando los tiempos en que la religión, su religión, era doctrina junto al totalitarismo y la represión. Ni las dos espadas de san Gelasio admitirían algo así. Sólo la espada del catolicismo más abyecto y retrógrado que sigue en ciertos lugares de la curia española.

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