La derecha mediática está en plena efervescencia manipuladora en los últimos meses. La posibilidad de un Gobierno de Coalición de las izquierdas les tiene alterados y les impulsa a manipular todo lo que puedan a fin de establecer un entorno social contrario a ese gobierno legítimamente elegido. Ya han desfilado por estas páginas diversas manipulaciones, falsedades y demás muestras de intentos de adaptar el pensamiento de las personas que conforman la sociedad a las pretensiones de la derecha política y económica. Especialmente han salido en estas páginas las manipulaciones del periódico que alabó la llegada de Hitler o Franco al poder, el ABC. Hoy le toca el turno a La Razón, cuyo director suele actuar como ariete mediático ejerciendo de doxósofo de la derecha en diversos medios radiofónicos y televisivos. A esto hay que añadir que Francisco Marhuenda en su propio periódico va colando diversos artículos, a veces no destacados, pero que se van lanzando para intentar conformar una realidad que se asemeje a los deseos de quienes mandan.

Esto se ha producido durante el fin de semana. Un claro ejemplo de eso que los anglosajones califican de cherry picking. Como suelen hacer los directos de diversos medios, Marhuenda ha pedido a su redactor de internacional que mire ciertos datos para afirmar que la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia en Europa está fatal y es una ruina. Eso sí, no aportando todos los datos, evitando ciertos partidos y dejando fuera de Europa Rusia, a quien deben situar en otro continente o siguen con la cosa soviética en la cabeza y no lo consideran más que el peligro rojo. “La ultraizquierda europea, en horas bajas” se titula el artículo manipulador. Desde el titular ya existe un claro ejemplo de falseamiento porque se considera ultraizquierda o extrema izquierda (como dicen en el texto) a cualquier partido que se sitúe a la izquierda socialdemócrata. De esta forma, así todos esos partidos no sean antisistémicos, no sólo se coloca a la socialdemocracia en la izquierda plena sino que se permite vender que los partidos liberales y conservadores son de centro o centro derecha. Ya desde el lenguaje del titular están induciendo a la transformación social en la misma cabeza de las personas.

Tras este dirigismo psicológico de uso del lenguaje comienzan a aportar datos, unos sí y otro no, porcentuales (no se dicen los escaños ocupados y se evitan ciertos partidos) para intentar hacer ver que la izquierda europea está fatal por culpa de los populismos de derechas (eufemismo de partidos neofascistas que para eso escriben en La Razón) y un supuesto giro a la izquierda de la socialdemocracia. Por lo pronto el Movimiento 5 Estrellas italiano de Beppe Grillo, que fue el más votado en las últimas elecciones generales italianas (25,5%) y ha obtenido un 21,2% de los votos en las europeas, debe ser que ni es de izquierdas, ni de derechas en esta falacia de la omisión de datos. Pues ahí tienen a un partido de izquierdas que no está tan mal. Como Italia no sirve de muestra, entonces hay que criticar a Jean-Luc Mélenchon que ha bajado desde las elecciones presidenciales y como allí el PSF está en descomposición, no queda nada de izquierdas. Lo malo dando un dato cierto (6,31% de los votos), en eso consiste la falacia, esconden que los ecologistas (que cambian sus apoyos en las presidenciales por el tipo de sistema electoral mayoritario corregido) sacaron un 13, 48% y el Partido Comunista Francés un 2,49%. Hagan la suma y se muestra que la extrema izquierda en Francia suma realmente 22,28%, lo que no es un mal porcentaje.

Alemania parece no existir pues con el giro a la izquierda, vamos la vuelta a ser socialdemócratas nada más (tampoco piensen que los alemanes van a hacer la revolución), ya no cuentan los partidos de ultraizquierda en el Bundestag. Y a la izquierda del SPD está Die Linke o Los Verdes con casi 140 diputados de 709 que no está mal. Esa ultraizquierda alemana ha obtenido un 26% de los votos. ¡Sí que están mal! Igual es que los partidos verdes no son ultraizquierda, son otra cosa que está ahí y sólo se sitúan en la izquierda cuando interesa al director de turno. Da igual que sea Der Spiegel o La Razón. En Gran Bretaña dicen que no existe la ultraizquierda y esconden que está aliada con el Partido Laborista, por ejemplo. Y así con diversos países europeos ocultando datos para hacer ver que la izquierda es casi un sueño del pasado en Europa. Lo peor es que, si se quiere hacer justicia, la ultraizquierda en general y mediante un análisis histórico está igual o mucho mejor cuando sólo se contaban los partidos comunistas. Incluso cuando estaban en el gobierno como ocurrió en Francia hace bien poco durante el gobierno de Lionel Jospin con el añadido del comunista Robert Hue.

¿Por qué esta manipulación? Por una simple razón, intentar deslegitimar el Gobierno de Coalición pretendiendo hacer ver que es algo extraño e impropio a los parlamentos europeos lo que sucede aquí. Si la ultraizqueirda está en franca decadencia, según el argumentario de Marhuenda, no tiene sentido que en España el PSOE (que según La Razón ha virado a la izquierda sin explicar en qué) pacte con Unidas Podemos y no con el PP o con Ciudadanos (da igual que ni quieran desde la derecha o no den lo números). El corolario de esta falacia es que mejor ir a terceras elecciones y ver si así suman los neofascistas con los conservadores y así se cumple el deseo de la fracción más politizada de la clase dominante, especialmente, la mediática. Ni más, ni menos. Marhuenda intenta deslegitimar, sin importar la voluntad popular reflejada en el Congreso, el futuro gobierno con un ejemplo del exterior. Ese hacer ver que la izquierda es decadente no es algo coyuntural a lo que pasa en España, bien al contrario es un intento de manipulación para inyectar en las clases subalternas la ideología dominante, cuya máxima es la izquierda es siempre mala. Esta vez no ha colado.

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