Cuantas campañas, cuantos eslogan, cuantas subvenciones, cuanto paseíllo, cuantas fotos en la prensa, cuantas mujeres enterradas. Y al día de hoy, según el estudio del  Reina Sofía (13/11/2017), arroja datos como: “el 27,4% de jóvenes entre 15 y 29 años cree que la violencia de género es una conducta normal en el seno de una pareja”; “el 31,5% que es un problema que aumenta por culpa de la población inmigrante”; ”el  21,2% que es un tema politizado y que se exagera; y un 7% que es un problema inevitable que, aunque esté mal, siempre ha existido”….. Vaya tela.

¿Qué nos hemos perdido? Está la cosa tan normalizada que  hasta en el CIS se refleja que la violencia de género sólo preocupa al 0,2% de la población. Ni tan siquiera es un problema político, ya que el renombrado pacto de Estado contra la Violencia de género sigue sin financiación.

¿Qué es lo que hacemos mal? o mejor ¿hemos hecho algo bien? pues los resultados afirman que no. Según datos del Ministerio ocupado del tema (10/11/2017), son 44 las víctimas mortales por la violencia machista en lo que llevamos de año, la misma cifra que en todo 2016. No obstante, según el portal feminicidio.net, se registran 89 feminicidios, (incluyen los niños muertos por violencia machista).

Sin embargo, seguimos haciendo lo mismo una y otra vez. Decía Einstein: “una locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Me viene a la cabeza la terrible muerte de Jessy, la chica que fue asesinada delante de su hijo en Elda y que además se podía haber evitado…..si,  así es.

Recordemos que hubo varias denuncias y una condena por lesiones en 2016.  Los responsables del Ejecutivo aducen que se activó el protocolo (el “No estás Sola” con sus medidas legislativas y judiciales de protección) ¡menos mal!…..A la hora de la verdad, otra vez mas, las victimas siempre se encuentran “solas” frente a su asesino.

Hay que comenzar mucho antes, ya que la  ley española y los recursos que se gastan en ellas, no son suficientes. Con la violencia machista, y otros tipos de violencia como con el bullying, no se acabará solo con leyes y penas, si no que hay factores a tener en cuenta, entre otras la falta de recursos  educativos y  éticos, psicológicos, de aprender a saber resolver y gestionar los conflictos sin violencia, de respetar las decisiones de los que tenemos enfrente.

Este 25 de noviembre espero que no se quede en “performance de un día”.  Empecemos desde la escuela, desde la familia,  desde todas las instituciones a educar en el respeto, en poner de relieve que vivir sin violencia es posible y empeñarnos en activar las medias cautelares cuando una mujer tiene riesgo de agresión física o psicológica. Lo importante es evitar que nos maten, pues en ocasiones más vale estar sola que mal acompañada.

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