La política económica mundial muestra síntomas claros de distorsión  y ralentización, presentando rasgos muy perturbadores con caídas de las bolsas que mantienen una tendencia de fondo que lejos de remitir y favorecer la salida del persistente estancamiento, se están acentuando y complican el panorama comercial.

El ataque arancelario impuesto la semana pasada a México por el gobierno de Donald Trump, subiendo las tarifas un 5 %, que junto a las anteriores desde octubre pasado suman ya un 25 % afectando a la totalidad de los productos mexicanos, está alborotando las bolsas mundiales, a la vez que  impide el tráfico de migrantes en las fronteras, insistiendo en el dichoso muro para impedir el paso de esos pueblos que huyen del hambre y la miseria que este sistema capitalista provoca y es incapaz de solucionar.

La guerra comercial iniciada por Donald Trump se agudiza y afecta claramente a los movimientos financieros bursátiles del Estado español y el resto de países, haciendo perder en mayo al IBEX35 un 5,92 % que cierra ese mes como el peor del año, bajando de los 9.000 puntos, cuando en los momentos dorados del boom antes de 2007, superaba los 16.000 puntos. El Ibex 35 registra ahora la peor caída desde 2012.

Las bolsas alemanas también cierran mayo con caídas bajando un 1,47 %, y la rentabilidad del bono alemán se desploma a mínimos históricos.  Según explican los economistas, cuando los capitalistas se alarman y ven venir una cierta perturbación financiera, venden acciones bursátiles de forma masiva, lo cual hace que las bolsas bajen, mientras que cuando están eufóricos y ven el futuro con confianza, compran masivamente y las bolsas suben.

El año 2018 fue el peor año para la bolsa de Wall Street desde la crisis financiera estructural del capitalismo que estalló en 2007 y que todavía arrastra las secuelas en los sectores y países que se empobrecieron con la crisis. Igualmente en diciembre de 2018 fue el peor mes desde 1931, lo cual refleja la desaceleración de la primera economía mundial como es EEUU que sufre ya, como el resto de las potencias, los efectos de la guerra comercial de los aranceles que provocó Trump con el “nacionalismo económico”

Las tendencias proteccionistas perjudican directamente al comercio mundial. La actividad de la producción en China está siendo afectada entrando también en contracción dado que esa segunda potencia comercial vende a EEUU cuatro veces más de lo que compra y su potente sector manufacturero es una vez y media más grande que el norteamericano.

La guerra comercial iniciada entre EEUU y China se extiende por todo el planeta aunque es cierto que la producción por persona activa china equivale a un 19 % de la de un trabajador estadounidense, pero el Gobierno chino ha respondido implantando un plan estratégico con una dotación de 300.000 millones de dólares, para incrementar la productividad del tejido industrial introduciendo la robotización a gran escala, plan que han llamado “Made in China 2025”.

En un informe emitido por el Consejo de Relaciones Internacionales de EEUU se habla de ese plan como “una amenaza estratégica para el liderazgo tecnológico estadounidense”, porque las grandes multinacionales norteamericanas no quieren aceptar que podrían perder el liderazgo de sus grandes negocios que les reportan enormes beneficios y por eso, el Departamento del Tesoro anuncia medidas para prohibir que las compañías chinas puedan comprar empresas de EEUU con “tecnología industrialmente significativas”.

Ese conflicto Chino-Estadounidense no afecta solo a esos dos “colosos en llamas”, sino que afecta a Europa y al resto del mundo. Alemania ha protestado también por ese programa “Made in China 2025”, por la compra de “Robótica KUKA” por capital chino o por la entrada en Daimler de la empresa china automotriz Geely, que en 2018 invirtió 7.300 millones de dólares.  Como respuesta, el Ministro de Economía de Alemania ha presentado un borrador de un plan llamado “Estrategia Industrial Nacional 2030”, que facilitará a Alemania comprar participaciones en sectores estratégicos y adoptar medidas para defender sus ventas buscando alianzas con  inversores internacionales.

La tensión entre China y EEUU por el Caso Huawei que depende de los componentes electrónicos, que fabrican los norteamericanos para sus teléfonos y viceversa,  pasa por un momento muy amenazante. En respuesta a Trump, China anunció la creación de una lista negra de empresas extranjeras “no fiables”, como respuesta a las medidas de Trump contra la potente compañía Huawei, que aumenta la escalada de tensión de la brutal guerra comercial entre las dos primeras potencias, pasando ya a amenazas bélicas sacando ambos bandos músculo militar en el Pacífico provocado por esa imparable escalada de tensiones comerciales.

En 2018 el 59 % del empresariado asiático consideraba a EEUU el principal destino económico para invertir y exportar, pero esos planes han quedado muy recortados por la guerra comercial declarada por Donald Trump y en este año 2019 ya  solo el 17 % mantienen sus planes, lo que representa una caída del 42%. Las bolsas chinas se tambalean; la de Shanghai cayó el 6 de mayo un 5,58 %, la de Shenzen se derrumbó bajando un 7,38 % y Hong Kong cayó un 2,9 %.

Las grandes compañías mundiales han recortado sus planes de expansión que tenían previstos. Los directivos de EEUU planeaban invertir fuera de sus fronteras en 2018 un 46 % y este año en enero, solamente un 27 % mantenían sus planes de exportación e inversión en el exterior, lo que indica un derrumbe de sus previsiones de un 19 %.

La política de Trump de “América Primero” equivale al proteccionismo periclitado, a un nacionalismo económico que refleja el agudo cambio de la época, de esos “liberales hipócritas que renuncian al liberalismo”, demostrando que ese modelo es un fracaso y no puede funcionar, pero sus medidas a la desesperada serán el equivalente de saltar de la sartén al fuego, lo que provocará la situación que viene asociado a esa distorsión de los mercados, que anuncia un cambio de época, acelerando el proceso de fuertes batallas sociales, con cambios bruscos y repentinos en la conciencia de las masas, que se verán acorraladas y no les quedará otro camino que organizarse y luchar.

Se necesitarán grandes transformaciones de un enorme calado en la lucha de clases, en la cuestión nacional, en las cuestiones sociales, en las crisis de los refugiados, en el ecologismo, en el feminismo, entre los pensionistas y demás sectores,  pues aumentarán  las desigualdades,  el paro, la miseria, rompiendo las relaciones internacionales, donde veremos bruscas rupturas de los equilibrios, saltando por los aires las alianzas tradicionales que la clase dominante y sus archimillonarios y potentados, con su poderío, se verán “incapacitados de poder volver a la época de los grandes beneficios” aunque intentarán someter a las naciones y sus pueblos al vasallaje del mundo con su sistema “neocolonial”.

Lo vienen manteniendo ahora mediante el sometimiento económico pero les ha saltado por los aires, porque bajo el capitalismo no hay salida para la humanidad. Eso muestra a las claras que existe una ruptura del equilibrio capitalista que solamente podrá superarse con un cambio del paradigma económico que represente un giro a la izquierda, porque los tres modelos principales aplicados por la clase dominante,  han fracasado y veremos por tanto,  una lucha firme de los pueblos por la transformación socialista de la sociedad ya que el capitalismo podría entrar en una lenta agonía.

El populismo reaccionario de ultraderecha, tiene la misma lógica de lo que ocurría en los años treinta cuando surgieron formaciones nazi/fascistas y están recurriendo una vez más a la demagogia y a la política del terror, disfrazados de una opción antisistema, con el objetivo de conectar con la frustración, la desmoralización, la amargura, la rabia y la indignación de crecientes  sectores de la ciudadanía  y la reacción actúa de forma decidida e incluso violenta, despreciando los Derechos Humanos.

Los partidos de ultraderecha siguen haciendo claramente  apología del Golpismo en todas partes y aquí,  de la Dictadura franquista, reivindicando el pensamiento “joseantoniano”, como hace Vox con absoluta “desfachatez”.   Son claramente agentes del capital financiero de la banca y las multinacionales, que los utilizan para ganar puestos políticos con el fin de preparar nuevos golpes de recortes y ataques duros a la clase trabajadora, a los sectores más empobrecidos de la sociedad y a la juventud, que les han robado el futuro.

Pero será con la lucha organizada de las izquierdas y el conjunto de las clases menos favorecidas de la sociedad y los sectores sociales en lucha, como podremos frenarlos y derrotarlos, porque la única fuerza que puede hacer frente a esos corruptos, explotadores y opresores, superando su modelo “hipócrita neoliberal” que esconde la Dictadura del Capital, se encuentra en la clase trabajadora organizada y movilizada con un programa alternativo, un genuino programa democrático y socialista para conquistar mediante una batalla sostenida, ese mundo mejor que la humanidad necesita.

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