Releyendo a  Paul M. Sweezy (Teoría del desarrollo capitalista) llegamos precisamente a la noción de Ejército de Reserva (que, oh casualidad, encontramos en el capítulo sobre la acumulación capitalista). Resumiendo el autor nos introduce en el término de población excedente relativa,  diciendo que dicho ejército se recluta principalmente entre aquellos que han sido “desplazados” por la maquinaria. Y si volvemos al Marx del Capital, cuando desarrolla todo el proceso de la Acumulación, nos habla de la necesidad para el capital de la existencia de la población “sobrante”, “superflua” Y dicha población no tiene más remedio que “cambiar de aires”; migrar en busca de trabajo.

A partir de todo lo visto podríamos dar una de lo que significa realmente el migrante: “Es la fuerza de trabajo desechable o expulsada de su lugar (cosa necesaria para la acumulación capitalista, más si es por desposesión) que por supervivencia abandona su país en busca de una tierra prometida”. Una tierra prometida donde venderse (al capital) para desarrollar su “capacidad de trabajar”.

Frente a esto la derecha española no habla de una invasión, que quitaría puestos de trabajo a los nativos. Poco después los  asimila al terrorismo; o bien los criminaliza, como hace con el problema de los “manteros” (en este caso para atacar a los Ayuntamientos del cambio)

En primer lugar, ¿existe una invasión? ¿Existe un efecto de llamada? Seamos sinceros, al menos una vez. El efecto llamada lo produce el mismo sistema capitalista para posibilitar el engrose del “ejército de reserva. El capitalismo, con sus transnacionales, cual aves de rapiña han creado las condiciones que permiten la migración. El efecto llamada es consustancial al capitalismo que propugna la existencia de una “tierra prometida”. La política económica del sistema capitalista- mundo ha sido (desde la caída del estalinismo) la de constituir una  “fuerza de trabajo mundializada”. Con la derrota del estalinismo se afirmaba que el capitalismo es maravilloso y que sus frutos iban a satisfacer las necesidades de todos. Pero el capitalismo no puede vivir sin la explotación de la fuerza de trabajo. De ahí, por un lado, el tener siempre un ejército de reserva; y por el otro, rebajar las condiciones sociales y de los derechos económicos de la fuerza de trabajo de los países del centro de dicho sistema.

Podemos generalizar y asimilar a los migrantes al terrorismo (se supone que yihadista). El que haga eso es no tener conocimiento de la realidad o que es un demagogo que utiliza al migrante y el fenómeno de la migración de cara a sus intereses maquiavélicos. Este postfascismo  todavía piensa que en “política vale todo”, pero el que hace eso además de un demagogo populista es alguien que deja la ética y los valores cristianos en el basurero del utilitarismo capitalista. Vayamos por parte, lo poco que recuerdo de Melilla (me vine con 9 años) es  que aquella ciudad (donde convivían las tres culturas del Libro) era una ciudad tolerante. Pero además, Nador, Seganga, el Peñón de Alhucemas o el Monte Gurugú (donde estaba un cuartel de la Legión) eran España. Aún recuerdo como los Hermanos de la Salle nos llevaban de excursión a Rostrogordo (un campo militar). Una ciudad donde los chavales de las tres culturas jugábamos y corríamos por el Parque Hernández. Donde no había fronteras, pero hoy sólo queda la ciudad de Melilla, ni siquiera el Gurugú es español (Melilla se encuentra en la falda de dicho monte). Qué ha sucedido para hoy existan fronteras y vallas con concertinas. Esto es lo que los postfascista esconden y no quieren que se sepa.

Por qué entonces es necesario decir lo que ha ocurrido en el último tercio del siglo XX. Pero es hablar del socialismo árabe y de sus conquistas sociales y políticas y de la “liberación” de la mujer árabe o del intento de Unificación de la Nación Árabe en tres ocasiones, la primera encabezada por Nasser uno de los fundadores (junto a Tito) de los Países no alineados– una tercera vía entre el capitalismo y el socialismo burocrático. Pero habría que hablar del Partido Baas que consigue el poder en Siria e Irak y que intentaron de nuevo la construcción de la Nación Árabe. Una característica fundamental de estos regímenes (entre otras) es la liberación de la mujer y su occidentalización. Junto a lo dicho todos los países se declaraban laicos e incluso algunos como Nasser (ya en su época) reprimió en fundamentalismo religioso.

Pero todo esto iba a cambiar a partir de los 80 y sobre todo con la derrota del estalinismo. Los intereses de los USA pasaban por convertir Afganistán en el Vietnam soviético y expulsarlos del país, no por la libertad del pueblo afgano sino para conseguir sus recursos. Para llevar a cabo lo dicho se aliaron con el “diablo”. Financiaron a las facciones religiosas y animaron la creación de su frankenstein (Bin Laden) al cual entrenaron con todos los recursos posibles. Ya sabemos lo que ocurrió después: Frankenstein se rebeló contra su padre. Y Occidente con la caída del estalinismo ya tenía otro enemigo que le sustituyera. Era el Choque de civilizaciones

La “crisis migratoria” viene producida por las guerras provocadas por acumular sus recursos, y para esto es necesario aquello que Rosa Luxemburgo definió tan bien (el militarismo). Es una nueva “acumulación por desposesión” que conlleva la expropiación masiva y la rapiña, pero para esto es necesario el recorte de derechos en las metrópolis y un déficit democrático en las mismas. Por eso esta derecha postfascista con la excusa del terrorismo yihadista decreta leyes como la Ley Mordaza que lo que realmente hace es ir contra los derechos políticos de sus conciudadanos y, particularmente, contra los derechos de su propia clase obrera.

El neoliberalismo mediante la globalización ha conseguido un ejército de reserva a nivel mundial que además le permite utilizarlo como chantaje. Se juega en el gran tablero de ajedrez que es nuestro planeta para destrozar al movimiento obrero y a las clases populares. Y encima con la mentira y la demagogia, simplemente un ejemplo: cuando se habla de “invasión” se olvida que esta mano de obra barata (y que si es ilegal engrosaría el trabajo sumergido) es necesaria si se quiere mantener el Estado del Bienestar. Ya que ante la caída de la natalidad y según un estudio de la Seguridad Social se necesitaría, para mantener nuestro nivel de vida y el futuro de las pensiones, cerca de dos a tres millones de trabajadores. Por tanto, otra mentira y manipulación de nuestra derecha que sólo utiliza el problema migratorio para meter miedo, crear odio y conseguir votos. Esto es lo que se refiere a las guerras, pues como dice Enzo Traverso en un artículo (Viento Sur nº 145) “más allá de cualquier consideración de tipo humanitario, estas personas migrantes huyen de nuestras propias guerras. Son el producto de la desestabilización de  Oriente Próximo y de una parte de África…

Lo dicho en cuanto a la rapiña y las guerras. Pero existe otra media verdad y por tanto manipulación, la de que vienen a quitarnos nuestros trabajos. Otra mentira. Hay que recordar algo concreto que esta derecha tampoco dice; y es que si España ha salido de la crisis se debe a la migración que en la década de los 90 (con el ajuste estructural producido por el FMI) que provenía de los países del Este, fundamentalmente de Rumanía. Pero por lo visto no había problema ya que eran cristianos. Por tanto se está comenzando a ver otra característica de este postfascismo al que se abraza la nueva élite que dirige el PP: nos estamos refiriendo a la islamofobia.

Por último esta fuerza de trabajo mundializada es la población desechable en sus países y han jugado un papel principal las instituciones del capitalismo (FMI) y una política: la del ajuste estructural. Este nuevo neocolonialismo que entre otras cosas ha llevado también a una pérdida de soberanía de los Estados africanos. Hay que darse cuenta de lo que ha supuesto la penetración del capital transnacional y sus políticas en el continente africano y en esto no nos podemos olvidar tampoco del capitalismo chino.

Hay que tener en cuenta que en los países africanos se ha descubiertos nuevos metales que son fundamentales para el desarrollo tecnológico de occidente. Recursos que han atraído a distintas transnacionales. Además la política neoliberal ha conseguido la apropiación de grandes extensiones de tierras por parte de gigantes estadounidenses y europeas del agrobusiness

Programas neoliberales que han llevado a un proceso de liberación de entre el 75 y 80% de sus mercados para las mercancías occidentales, y esto mediante Acuerdos de “Libre Comercio”. Libre comercio que en la práctica ha conllevado a la reaparición del esclavismo y de la trata de seres humanos. Y de esto saben demasiado las transnacionales europeas del textil o del deporte. Pero es más la trata de seres humanos se desarrollan principalmente en los “estados fallidos”, aquellos que la injerencia humanitaria de los USA quiso liberar. Tomemos como ejemplo el Estado fallido de Libia, donde el 30% de su PIB procede del tráfico de personas. Estas personas que se la  “juega” en el Mar Mediterráneo……

Es el momento en el que las clases dominantes de la UE caminan hacia la postdemocracia, abrazando el lenguaje de la extrema derecha, La xenofobia va en aumento y se juega con fuego simplemente por conseguir un puñado de votos. Olvidan que todos los observadores repiten una constatación: la necesidad de mano de obra no-nativa para poder mantener el Estado del Bienestar

Sin embargo el capitalismo en su etapa de globalización va por otros derroteros. Hoy ya vemos lo que aparecía en la Constitución Europea que fue rechazada. Europa se cierra  y crea “campos de internamiento” para los migrantes tanto aquí como en los países de transición, llegando a acuerdos vergonzosos con Gobiernos muy poco democráticos. Por otra parte, se crea una legislación que sirve para cazar y expulsar al migrante. La “Europa Fortaleza” apuesta por el control en la frontera, pero también en el interior. El peligro lo tenemos dentro y la élite dirigente, que cierra Europa, pero para conseguir esto el postfascismo ha de vaciar la democracia con todo lo que ello conlleva. Hoy más que nunca es válida la tesis de la refugiada Hannah Arendt: el derecho a tener derechos.

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