Aunque les pueda parecer sorprendente porque acaba de tomar posesión del cetro de la Junta de Andalucía, lo cierto es que Juan Manuel Moreno Bonilla tiene en puertas su primer caso de corrupción. Un caso que se ha producido, y que ha amparado, durante su mandato de presidente del PP andaluz. Por tanto un caso de corrupción que le pertenece, como le pertenece el caso Gürtel del que sabía todo y por el que ya han pedido que acuda a testificar, y que es reflejo de la forma de actuar de los populares (da igual donde gobiernen). Hablamos del caso Amat, una investigación con más de 26 piezas separadas, en el que se calcula que puede haber habido un vaciamiento de las arcas públicas de cerca de 2.000 millones. Si Moreno Bonilla grita por los 836 millones de los EREs, empalidece cada vez que se le recuerdan los millones del caso almeriense. Un procedimiento que está casi en puertas de encaminarse hacia el juicio.

Almería siempre ha sido la joya de la corona del PP andaluz y del estatal. Allí han acudido de forma frecuente los dirigentes regionales y estatales (desde José María Aznar a Pablo Casado, desde Javier Arenas al actual presidente, por no hablar de ministros y ministras) en procesión a adorar y rendir pleitesía al cacique Gabriel Amat. El casi perenne presidente de la Diputación y alcalde de Roquetas de Mar era quien partía el bacalao y mandaba mucho en el PP andaluz porque, dicen las malas lenguas, puso mucho de su parte para mantener al partido ensayando fórmulas que luego se utilizarían en otros lugares como Madrid. Lógicamente ensayando fórmulas de financiación irregular. Moreno Bonilla y Casado le han pedido, según nos cuentan personas que saben bien lo que se cuece en el PP almeriense, a Amat que abandone la presidencia de la Diputación y se recluya en Roquetas a cuenta del caso de corrupción que lleva su nombre y está en tramitación. Que harán lo posible, como ya hizo en su momento Rafael Catalá que bajó a Almería para que le desimputasen, para que no le pase nada, pero que si algo pasara mejor que sólo se vea perjudicado el ayuntamiento roquetero. Vamos que si va a manchar que no parezca tan gordo.

No ha calculado bien Moreno Bonilla el reparto de consejerías pues le ha entregado la de Justicia a Ciudadanos y eso es dar una bala al enemigo para actuar contra Amat y venderse como regeneradores. Además, más allá del auge de los neofascistas, a Ciudadanos le interesaría hacerse con un buen botín de votos en la provincia más de derechas de toda Andalucía. Un error de cálculo o entregar la cabeza de uno de los suyos para gobernar más tiempo y vendiendo que él sí regenera. El problema es que Amat, como ha dicho alguna vez off the record, sabe demasiado de los tejemanejes del PP y de los posibles dineros que se han movido de las arcas públicas hacia las arcas privadas. La sospecha es que desde Almería (aunque no se olvidan otras alcaldías) se ha mantenido la estructura del PP andaluz y parte del estatal. Porque esas más de 100 sociedades interpuestas que se están investigando, todas vinculadas al entorno familiar del alcalde roquetero, han podido derivar el dinero hacia manos populares.

Pensar que Amat ha dejado de controlar el aparato institucional de Almería por haber abandonado la presidencia de la Diputación hace quince días, es no conocer el poder del cacique roquetero. Su sucesor Javier Aureliano García no es más que un senescal a la espera de acontecimientos. Rafael Hernando sabe bien qué es lo que se juega en la partida y extraña que no haya dicho nada hasta el momento. Su padrino “don Gabriel” podría arruinar la carrera política y la vida de algunos cuantos miembros del PP, incluida la suya, si le dejan tirado. Con la edad que tiene no entraría ya en prisión con total seguridad pero sí podría hacer que entrasen otros y otras, incluido el presidente de la Junta de Andalucía. Tampoco se ha manifestado su buen amigo José Ignacio Zoido pero a buen seguro le estará pidiendo a Moreno Bonilla que tape cuanto antes esa veta judicial que tienen. Un problema porque Fernando Grande Marlaska ya ha recibido presiones de los demás partidos para que ponga de una vez los medios necesarios para cerrar la investigación y comenzar el juicio. Y poner en un aprieto al presidente de la Junta de Andalucía, del partido que le está machacando, es gratis y sumamente placentero. Sin comerlo, ni beberlo, Moreno Bonilla tendrá que hacer frente a su primer caso de corrupción, del que no podrá decir que no sabe nada. Porque sí que sabe y desde hace años.

PS. Para conocer todo lo que rodea a Amat, pinchar aquí.

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